Cada 30 de mayo desde 1997 se celebra en Argentina, el Día Nacional de la donación de órganos. Fecha en la que se conmemora el nacimiento del primer hijo de una paciente que recibió un trasplante hepático en el Hospital Argerich (C.A.B.A). Es así que el Instituto Nacional Central Único de Ablación e Implante (INCUCAI) es el encargado en el país de coordinar y fiscalizar la a actividad de donación y trasplante de órganos, tejidos y células. En 2018 entra en vigencia la Ley 27.477; y es donante presunto, toda persona capaz, mayor de 18 años, que no haya dejado constancia expresa de su oposición a la donación. En virtud de ello es importante que la población se informe e interese sobre el tema, y manifieste libremente su voluntad, dejando constancia escrita al respecto, además de comunicar y compartir esa decisión con su familia y amigos, liberandolos frente a un momento de dolor y tristeza de ser consultados al respecto. Esta es una de las tantas tareas en que Fundación Continuar Vida sede San Juan desde hace 7 años, viene concientizando en la provincia. Hoy es una renovada oportunidad para agradecer a quienes se han acercado a informarse, a manifestar su voluntad donante, a colaborar y unirse en la labor de asistencia a los pacientes pediátricos en lista y trasplantados. Queda un largo camino por transitar, donde el destino sea que no haya personas aguardando un órgano y todos podamos ser concientes donantes, brindando la posibilidad de dar vida aún después de la vida.

En este sentido tuvimos la oportunidad de charlar con su titular Patricia Caiña, ya que ante tanta muerte que se acumula todos los días por la pandemia y ante la falta de significaciones que va perdiendo la gente, no viene mal hablar con personas que pasan por este mundo honrando la vida. Nos dice que hay mucha colaboración, motivación y ganas de cooperar por parte de todos los que integran este emprendimiento vital y tambien de la gente que está dispuesta a escuchar para informarse bien porque hay que lidiar contra dos flagelos: la ignorancia y la desinformación. El apoyo que esta fundación les da a toda la familia del niño que está enfermo en términos de contención, coordinación con el gobierno y con hospitales, más cosas que generalmente son necesarias y que hay que pagar, es total y positivo porque lo que está haciendo dicha fundación es desbrozar el camino áspero y maldito de la burocracia que llevamos en el genoma argentino.

Aquí no ocurre eso porque como dice el tango, me duele como propia la cicatriz ajena, cuando aparece un chiquito con una enfermedad que requiere el transplante, hay que luchar en conjunto aportando todo lo necesario para al menos intentar prolongar la vida, que como regalo de Dios, cualquier niño tiene derecho a disfrutarla. Hay que vencer la pereza ignominiosa de creer que porque no nos pasa, no nos puede llegar a pasar, cuando de desgracias se trata y más dolor produce ver que hay enfermedades expresadas por lágrimas de mamás con sus hijos. Decía Pironio, amar es dar,, amar bien es darse.. Y esta donación de vida que hace la fundación remarcada con la fibra del énfasis en este 30 de mayo, nos convoca absolutamente a todos en un período de sombras ante la pandemia que ciega tantas vidas, nublándonos el porvenir. El presente, el futuro y la sal de la vida son los niños por eso elogiamos, pero no nos quedemos solamente en elogios, podemos concurrir a la fundación tenemos los teléfonos y más aun en estos tiempos cuando estamos un poco decaídos por lo que está sucediendo no falta alguien que nos aconseja: un voluntariado no te viene mal.  Patricia Caiña 4231159 154594878, para que en la era de las conexiones no estemos incomunicados.

Porque dejar de existir no es obstáculo, para seguir latiendo en la vida de los otros, ya que nos cueste entenderlo o no, los otros, somos nosotros.

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