El enojo de Felipe Solá al enterarse de que había sido desplazado: “Santiago, ¿sabés quién me reemplaza?”, “yo”

Santiago Cafiero: Necesito tu renuncia.

Felipe Solá: ¿Qué? ¿Mi renuncia? ¿Por qué?

SC: Vos sabes, Felipe, que aquí se están produciendo cambios.

​FS: Esperaba que el Presidente hubiera tenido la deferencia de pedírmela en persona y darme las razones. Estoy ahora en una misión internacional encargada por él. Decime, Santiago, ¿sabés quién me va a reemplazar?

Breve e incómodo silencio.

​SC: Yo…

Fin de la conversación telefónica entre el renunciante jefe de Gabinete y el todavía ministro de Relaciones Exteriores, la que fue reconstruida ante Clarín por fuentes muy confiables.

El hasta entonces canciller se recostó en el asiento del avión Focker de la Fuerza Aérea, al que habían repostado de combustible. Estaba en la última escala de un viaje de 14 horas a México para representar a Alberto Fernández en la reunión de la Celac, en la que tenía que hablar en nombre del Presidente argentino para agradecer la designación del país como titular de esa organización, que pretende disputarle a la OEA la representación de los países americanos, excepto Estados Unidos y Canadá.

El largo viaje de Solá incluyó escalas en Arica, Guayaquil y El Salvador, donde recibió el llamado de Cafiero, que acababa de ser destituido como jefe de Gabinete y compensado con su pase al Ministerio de Relaciones Exteriores.

Solá, aseguran fuentes muy confiables, después de ese tenso diálogo con su futuro reemplazante, le envió un texto por WhatsApp al Presidente, preguntándole por las razones de esa súbita decisión.

Fernández le respondió: “No sabía que estabas de viaje a México”. La respuesta le confirmó a Solá el destrato presidencial. A ese viaje debía ir el Presidente para asumir en la Celac en reemplazo de Andrés López Obrador, su colega mexicano y supuesto mentor de los actos internacionales de Fernández, según ha dicho en numerosas oportunidades. Es decir que en los días previos, Solá se había mantenido en estrecho contacto con el Presidente para arreglar detalles del viaje.

Aún cuando se desató la crisis, la posibilidad del viaje de Alberto a México se mantuvo hasta que la carta de Cristina Kirchner sacudió la estantería. Entonces se acordó que sea Solá quien fuera a representarlo ante la Celac. Se trataba del primer y único éxito de política exterior que podía exhibir el Gobierno. Y el ministro viajó en un avión oficial.

Es decir que Fernández estaba absolutamente al tanto del viaje de su ministro de Relaciones Exteriores.

Solá fue recibido en el aeropuerto de la Ciudad de México por su colega local Marcelo Ebrard y por el embajador argentinoCarlos Tomada. Hubo un largo diálogo en el aeropuerto en el que el jefe de la diplomacia mexicana le transmitió los saludos de su Presidente y se interesó mucho sobre la crisis que sacude al Gobierno argentino.

El discurso ante la Celac que debía dar Solá, que este mismo sábado estará de regreso al país, en nombre de Fernández, lo pronunció un subsecretario de la Cancillería. Una muestra del desagrado que le provocó al Canciller el procedimiento de su remoción.

La llegada de Santiago Cafiero a Relaciones Exteriores fue producto de una negociación con Cristina Kirchner. O se iba junto con Wado de Pedro, quien fue el ariete de la embestida kirchnerista para forzar cambios en el gabinete, o se quedaban ambos. Así fue.

No hubo, entonces una salida acordada de Felipe Solá, como algunas fuentes del Gobierno han difundido. Por el contrario, se sabe que el excanciller se comunicó con algunos otros dirigentes peronistas que creen que un ciclo político está terminando y que puede engullirse a los principales protagonistas.

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