La escena entre Nadal y la espectadora. Crédito: Captura de TV.

 

Asimismo, la señora se mostró molesta porque el personal de seguridad la retiró de la cancha. “No sé por qué no podía decir en alto lo que me parecía todo aquello, fueron muy maleducados al sacarme de la pista. Me dijeron: ‘Bien, tiene que irse’. Y yo dije: ‘¿Por qué? Soy una espectadora, he pagado mi entrada, ¿por qué no se me permite hablar?'”.

“No la conozco y, sinceramente, no quiero conocerla”, dijo Nadal después del partido. Campeón en Australia en solamente una ocasión (2009), el español busca ganar nuevamente el título aussie y alcanzar el trofeo número 21 de Grand Slam, con el que superaría la marca que comparte con el suizo Roger Federer.

 

Luego, en rueda de prensa, el tenista oriundo de Manacor fue más allá: “Creo que los dedos estaban dirigidos a mí. Bebió demasiada ginebra o tequila. Fue raro pero divertido. Para mí fue gracioso. Me sorprendió que alguien me diera un dedo de honor. Pero pensé que debería estar borracha”. Al cabo, la propia protagonista de los gestos lo reconoció un rato después. Sin dudas, una de las historias más surrealistas dentro de una cancha para uno de los mejores jugadores de la historia del tenis.

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