Esta provincia parece que tiene un karma con las aeronaves. Desde el accidente en el helicóptero que le costó la vida a Licciardi, el empresario Estornel y dos personas más, ha seguido el destino desconcertante dando dolores de cabeza, como la caída del segundo helicóptero cuando gobernaba Gioja que le costó la vida a Margarita Ferrá de Bartol. Ahora nos encontramos con que el avión de la provincia trajo ilegalmente a un enfermo de covid/19, manipulado desde aqui por una médica que no sabemos si está curada y procesada, hasta el incidente que se produjo días pasados y que fue noticia nacional por trasladar ilegalmente un paquete con dólares. Aclarada la situación el gobernador de la provincia echó de la administración a Andres Rupcik quien confesó que tuvo un “exceso de confianza” y aqui viene la semántica o interpretación que le damos a las palabras. Eso es un eufemismo,  o desdramatización o atenuante disfrazado para morigerar un acontecimiento más grave. Lo cierto es que desde Buenos Aires un emisario detenido por la justicia federal  le entregó al piloto el paquete con dólares, en un país con cepo cambiario, destinado al ex funcionario referido quien ahora deberá dar en la justicia las explicaciones del caso. El gobernador debería haber echado al piloto, porque no debe recibir ningún paquete, en este caso saltó el escáner pero ¿y si hubiese sido una bomba?. El avión sanitario, semánticamente puede llevar este nombre pero hay que tener en cuenta que es de la gente que lo necesita porque está enferma o para vuelos nacionales e internacionales para hacer contactos diplomaticos, para promover a la provincia y para hacer negocios como lo hace el mundo. Mientras tanto recordamos el título de la película: y el piloto, dónde está?.

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