MI CASA, MI MUJER. SANTIAGO KOVADLOFF

 

 

Mi casa es esta mujer que ahora duerme a mi lado. Como ella, con

ella, todo a mi alrededor reposa. Cuando ella despierte, también

lo harán las cosas. Volverán a abrirse las puertas, correrá el agua

otra vez, los pasos avivarán la vieja escalera, caerá de nuevo la luz

sobre las plantas. Yo retornaré a mi mesa, a las palabras, y su voz,

como un halo, circundará mi día. Cuando ella se haya ido a su

trabajo, alzaré los ojos de la página, y un tapiz, un clavel, un

amuleto inesperado en la cocina de la casa repetirán el nombre de

esta mujer que todo lo pobló con su presencia y el acierto de sus

manos. Ella es mi casa, puerta mayor de acceso al sentido de estos

cuartos. Si el egoísmo o la indiferencia quiebran nuestro

encuentro, la casa se oscurece. Como una dura denuncia de

soledad sin remedio, las paredes se cargan de presagios, se

repliega el color de cada cosa, la casa se vacía, y habitarla es

quedar a la intemperie. Mi casa es esta mujer que ahora duerme a

mi lado. Cuando ella anda lejana, todo es lejano en la casa; con

ella se van en tropel las cosas de mi entorno, y estar aquí se vuelve

una tortura; acosa cada sitio, cada paso lastima, rincones y

objetos se hacen inservibles. Y la casa recuerda, en un susurro

triste, que alguna vez supimos ser mejores. Si renace la alegría,

renace la casa. Cuando la lucidez o el deseo vuelven a reunirnos, la

casa otra vez se ilumina: tienen sentido mis papeles, cada cuarto

es la evidencia de un proyecto. La casa entera es una fiesta y por la

vieja escalera vuelve a correr el aliento suave y denso de la vida.

  1. Kovadloff, Una biografía de la lluvia, Buenos Aires, Emecé,

2004.

Ensayista, poeta y traductor al portugués de la obra de Pessoa.

Nacido en Buenos Aires en 1942. Desde el 2002 es miembro de la

Academia Argentina de Letras.

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