Este es un país, como la película, no es un lugar para los débiles. Quienes son los débiles en la Argentina?. Debilidad por la edad, natural cuando nos llega la vejez; porque la sociedad no tolera, no quiere y combate al valor de las arrugas, esas avenidas profundas del alma, huella indiscutible que nos deja la experiencia. Lamentablemente para los que quieren detener el tiempo, les decimos que las arterias, por donde fluye la vida, no se pueden maquillar y ellas son un reloj irreversible e insobornable. Sin embargo hay una transculturación que invade a la gente para detener infructuosamente el tiempo. Campo minado de factorías para maquillar, operar, industrialización de sacralización del cuerpo a cualquier precio. Cirugías estéticas que recorren todas las partes corporales tanto de hombres y mujeres, hasta el punto que la innovación como novedosa propuesta hoy la mujer se opera cada vez más las partes pudendas, como el estrechamiento vaginal.

El rechazo a la vejez, la atención que es la luz de la mente está alumbrando en ficciones, enmascaramientos que es el árbol que no deja ver el bosque. En ese bosque están millones de viejos esperando vacunas que no llegan, que les roban, muriendo en los geriátricos o dispersos, sostenidos por bastones frágiles. La hipocresía es total porque quien no habla bien de los nonos, de los lelos, de los abu, de la “vieja”, del “viejo”..de los abuelos de la nada. Siempre serán los últimos haciendo cola en todas partes y les dan la espalda, Anses y Pami. Como dice la canción..”para vivir como viven mejor no morir de viejo”. Paradójicamente y por el desprecio social, los viejos no son queridos en este país. Uno de los tesoros fundamentales en toda sociedad que se pierde la Argentina al ningunear a los ancianos, es que millares de personas de 70 y 80 años están capacitados para insuflar vocaciones a los adolescentes y jovenes, en todas las categorías. Porque en un viejo hay millones de experiencias que ayudarían enormemente a desbrozar el camino incierto que tiene la juventud. Una sociedad que no aprovecha a sus viejos, destruye su futuro si tenemos en cuenta que el pasado se expresa y se proyecta hacia el porvenir.

Los niños porque los extremos se tocan, son débiles, porque están en un proceso de maduración y no todos se alimentan como corresponde, los niños hoy no encuentran paradigmas para seguir; y millares de niños en la Argentina comen mal, se educan peor, no tienen el gps axiológico, están abandonados muchos recostados en el proceso oligofrénico de la era del celular. El cerebro está peligrosamente reemplazado por el pensamiento artificial. La mujer está en la línea abismal de la inseguridad cuando mueren por asesinadas, abusadas, violadas con una muerte cada 24 horas. Nuestros antepasados no podrían soportar observar que haya perversos que confunden vivir con matar. La inseguridad ha pasado a ser la primera preocupación. Las mujeres tienen miedo. Los viejos tienen miedo. Los niños tienen miedo. Los lideres escasean como las vacunas.

Y por supuesto hay personas enfermas que se dejan morir, hay gente cada vez más sola, más triste, más desconsolada. Nunca estuvo tan sabia la frase de Borges cuando le preguntaron sobre Buenos Aires..no lo une el amor sino el espanto. El agravante de la pandemia, la pauperrima economía proyecta la imagen de un espejo triste, empañado de desesperanza, como si padeciéramos el mal de Sosías…esa sensación ante el espejo cuando desaparece nuestra imagen aun cuando seguimos ahí, viendo y sufriendo que vamos desapareciendo.

 

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