Ayer, por esos imprevistos de la vida me tocó ir acompañando a una persona  a la comisaría de la mujer que está en la calle Tucumán 2290 sur. Estuvo durante más de 3 horas tiempo suficiente para semblantear el panorama que se vive ahí. Cuento lo que vi: mujeres llorando, una joven que se iba desarmada de ánimo en una bicicleta, patrulleros que llegaban otros que se iban, un sujeto esposado a quien se lo llevaban. Día sábado, mucho calor y cuanta actividad, reflejo taxativo del estado en que se encuentra nuestra sociedad sumida en la violencia, que afecta al género, al genero femenino. A la persona que acompañé había sufrido la violencia de que quien vivía con ella en una casa del IPV que se la adjudicaron a esta mujer, el tipo con un frondoso prontuario reincidente, utilizó en ausencia de la dueña a un menor de edad engañado para destartalar toda la casa, rompio paredes para llevarse los aires, cargó todo lo que podía, se afanó el auto de la mujer, tiró camas en el fondo de la casa. Se llevó el celular; o sea un depredador, un psicópata. Pero quiero destacar la actidud de las mujeres policías, rápidas, con empatía, hicieron todo lo que se debía en corto tiempo, los contactos con la jueza eran incesantes, pidieron toda la documentación; realmente me asombró ver a “estas leonas” manejar una repartición por la forma que lo hacen y que es lo que la sociedad argentina está buscando. Pidieron el secuestro del auto, hoy le allanaron la casa al ladron que tambien extorsiona y el huevo de la serpiente; este personaje había abandonado con antelacion a una mujer con un niño que hoy tiene 7 años y una bebe que cuando desertó, estaba en la panza de la madre. Un forajido que me contaron ( y ahi está la raiz de todos los males) con 37 años ya es un depredador, se dispara a la casa de la madre. Una especie de Peter Pan maldito, que nunca quiere crecer y desde dentro de la casa se escuchaba la voz de la madre: dejen a mi hijito en paz, él no ha hecho nada!!!!. Osea una mujer a las que generalmente se les llama cabronas, sobreprotegen a sus hijos y los ayudan a ser indeseables depredadores. Pero insisto ya hay focos de cambio cultural cuando lo pude ver con mis propios ojos de periodista, nunca imaginé la cantidad de dramas y y la eficacia de estas heroicas mujeres policías que ponen los ovarios muy por encima de maltratadores que se dicen hombres

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