Elecciones en Brasil: en una pelea voto a voto, Lula da Silva vuelve a la presidencia 12 años después

Con el 98% de los votos escrutados, el líder del Partido de los Trabajadores se imponía por escaso margen y lo daban por ganador en todas las proyecciones.

En el final de una campaña agresiva, en un clima histórico de polarización y tras un conteo voto a voto, el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva finalmente se impuso en esta segunda electoral al actual mandatario Jair Bolsonaro y volverá al Palacio presidencial el próximo 1 de enero.

El ex mandatario reunió el 50,8% del voto aumentando a casi 60 millones sus votantes, con una diferencia de 2 millones con Bolsonaro y por encima de registró del PT en la primera vuelta a comienzos de mes.

El presidente actual, en tanto, perdió claramente su intento de reelección, pero aumentó en más de seis millones el caudal de sufragios de la primera vuelta, y alcanzó el 49,1%.

La votación, que se desarrolló en general con normalidad en todo el país, venía marcada por el liderazgo de Bolsonaro hasta bastante después de la mitad del conteo, cuando los votos del nordeste del país, región muy fiel al líder del PT, permitió a Lula da Silva tomar la delantera.

En San Pablo, incluso en las barriadas más pudientes como Higienópolis, se escucharon aclamaciones para el ex mandatario desde los balcones en ese instante que la ventaja giró. Pero esas voces se fueron acallando en la medida que pasaban los minutos y no se ampliaba la diferencia. Regresaron luego y con cohetes de estruendo cuando se cerró la votación y estallaron los festejos.

Festejos en Río de Janeiro, tras la confirmación de la victoria de Lula da Silva, en un duelo ajustado con Jair Bolsonaro. Foto: EFEFestejos en Río de Janeiro, tras la confirmación de la victoria de Lula da Silva, en un duelo ajustado con Jair Bolsonaro. Foto: EFE

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Las encuestas volvieron a fallar. Solo una estuvo muy cerca de estos resultados, aunque por una diferencia menor a la registrada. La mayoría de las firmas de sondeos dieron esta semana una ventaja a Lula da Silva de al menos cuatro puntos pero con un promedio de seis.

Un derrape similar, aunque de menor magnitud, que el que se registró en la primera vuelta, donde el cálculo prometía una victoria masiva del PT por dos cifras. No sucedió el 2 de octubre, y tampoco este domingo.

El resultado indica que el PT no logró convencer totalmente a un país que en gran media ha girado a la centro derecha, un rasgo que el propio ex presidente buscó reflejar al frente de una alianza con esa orientación.

La diferencia reducida sobre Bolsonaro tiene otros reflejos, según los analistas que marcarán el futuro inmediato del pais. Las urnas sacaron del poder el líder ultraderechista, pero lo consolidaron como el jefe de la oposición, nace lo que aquí ya se llama el bolsonarismo. El Partido Liberal del jefe de Estado saliente cuenta con el control de las dos minorías del Congreso y el apoyo aliados en los principales distritos del país.

En este sentido y en otra elección muy crucial de la noche del domingo, el candidato del oficialismo, Tarcisio de Freitas, ganó con amplitud la gobernación de San Pablo, el mayor y más rico Estado del país.

En la primera vuelta, los socios de Bolsonaro se habían alzado con el estado de Río de Janeiro y el crucial de Minas Gerais. Lula ganó ampliamente el norte y nordeste, pero perdió en el sur, en Santa Catarina. un distrito de fuerte orientación bolsonarista.

Seguidores de Lula celebran su triunfo con banderas contra Jair Bolsonaro, en Río de Janeiro. Foto: REUTERSSeguidores de Lula celebran su triunfo con banderas contra Jair Bolsonaro, en Río de Janeiro. Foto: REUTERS

Polarización

El resultado si bien impactante no debería sorprender. A despecho de las encuestas, los campamentos de ambos candidatos anticipaban que se votaba en medio de un empate técnico.

Unas 156 millones de personas estaban llamadas a votar, aunque se descontaban los más de 30 millones que no lo hicieron en la primera vuelta. La abstención había crecido en el país alimentada por una decepción especialmente de los electores más jóvenes con los manejos de las políticas.

El último debate, en el cual ambos candidatos se despreciaron mutuamente, y evitaron con insultos cualquier propuesta de futuro, en una riña que se extendió dos horas, puede haber alejado a muchos más votantes de las urnas, según temen los especialistas. Especialmente a los jóvenes que perciben un fuerte deterioro del sistema institucional a partir de esos desvíos.

Banderas con la imagen de Lula da Silva, este domingo, en las calles de San Pablo. Foto: AFPBanderas con la imagen de Lula da Silva, este domingo, en las calles de San Pablo. Foto: AFP

Lula había terminado la primera vuelta con una ventaja de seis millones de votos sobre Bolsonaro. Pero lo central es que ambos sumaron el 91% del total de votos. Las otras fuerzas quedaron en niveles mínimos. Tanto el apoyo como el rechazo son datos que centraron la atención de los analistas.

El politólogo Bolívar Lamonier señaló este domingo a Estadao que la actual división de la sociedad no tiene precedentes en nuestra historia. “Ahora puede decirse sin temor a equivocarse que esta crisis es mucho más peligrosa y podría conducir a un período de conflicto razonablemente largo”.

Concluye que el país se enfrenta a una segunda década perdida. El autor de “Tribunos, profetas y sacerdotes” imagina el siguiente escenario: “crimen organizado, endemias, una política totalmente desorientada”, donde nadie dice “cosa con cosa” y concluye que el PSDB, el partido del ex presidente Fernando Henrique Cardoso, desapareció como fuerza política “en un país que –afirma- no tiene partidos, sino siglas hechas por media docena de personas”.

Para otros observadores, el panorama es menos dramático, aunque el futuro presidente deberá tener una especial cintura negociadora, especialmente si es el ex líder metalúrgico.

Brasil el próximo año deberá resolver las deudas fiscales que se han ido acumulando, un problema grave con el presupuesto que en este país tiene un capítulo secreto que se discute en reserva con el Parlamento y que también sería de un tamaño abismal.

El ajuste de las cuentas públicas es inevitable, afirman los analistas.

La negativa de Lula da Silva a informar con anticipación cual será su equipo económico y su plan en la materia indicaría también, se afirma, que habrá un pragmatismo elevado para enfrentar los números rojos que de habérselo anticipado podrían haber reducido su apoyo electoral.

El líder del PT, que gobernó en dos gestiones con políticas económicas liberales, y logró ocho años de superávit fiscal de las cuentas públicas, se ha mostrado durante la campaña en el centro político y hacia la centro derecha últimamente de la mano de su principal aliada, la senadora Simone Tebet, una hacendada antiabortistas y conservadora que es muy respetada por el agronegocio, un sector que se ha alineado verticalmente hasta el momento con el bolsonarismo.

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