El jefe de bloque del Frente de Todos Máximo Kirchner marcó la cancha y -con apoyo de las dos bancadas federales de Diputados- le pidió al presidente de la Cámara, Sergio Massa, una sesión especial para tratar dos proyectos propios. Uno de ellos, es el anunciado “Aporte Solidario Extraordinario de las Grandes Fortunas”, que será debatido el martes.

La iniciativa, rechazada por el empresariado y sectores rurales, venía demorada y legisladores del kirchnerismo denunciaban presiones, incluso desde adentro del oficialismo, para frenarlo. La elección de la fecha de sesión no fue al azar: cae 17 de noviembre, cuando el peronismo celebra el Día del Militante.

Al tratarse de un impuesto, aunque por única vez, el proyecto necesita mayoría calificada para aprobarse. Es decir 129 votos afirmativos de los 257 legisladores de la Cámara baja. Desde el entorno de Máximo ya habían asegurado a Clarín que “los números están”.

El pedido de sesión encabezado por Máximo contó con el apoyo de todas las bancadas, menos la de Juntos por el Cambio. Tiene las firmas de Eduardo “Bali” Bucca, jefe del interbloque Federal; de Carlos Gutiérrez del bloque cordobés que responde al gobernador Juan Schiaretti, y de José Luis Ramón, jefe del interbloque Unidad y Equidad Federal, entre otros. También firmó el pedido el riojano, Felipe Alvarez, quien se independizó de JxC tras la votación del Presupuesto.

En la previa a la movida de Máximo, diputados del propio FdT habían organizado un operativo clamor. El Frente Patria Grande de Juan Grabois empapeló la ciudad con afiches que rezan: “Ni los pobres ni las clases medias. Que la pongan las grandes fortunas”.

“Estamos por terminar el año, el aporte solidario y extraordinario de las grandes fortunas ya lleva mucho retraso. Confiamos en la voluntad de la presidencia del bloque para que se vote, pero también sabemos que hay presiones para que no salga ”, había declarado el diputado Itai Hagman, una de las voces económicas del bloque.

Dentro del bloque había quienes creían que esas presión no es solo de empresarios y de Juntos por el Cambio -que se manifestó en contra- sino también de sectores del oficialismo, del propio Ejecutivo, que no quieren que se apruebe, aunque Alberto Fernández hizo señales de apoyo públicas.

Dirigentes del oficialismo aseguraban que para tratarlo se estaba esperando el borrador de la Reforma Tributaria, prometida por Guzmán, para evaluar que no haya incompatibilidades o riesgo de confiscatoriedad.

El aporte extraordinario a las grandes riquezas fue la primera iniciativa que anunció el bloque de Máximo Kircher para paliar los costos de la pandemia en mayo. Sin embargo, la presentación del proyecto se dilató hasta agosto. Finalmente, en septiembre consiguió dictamen de la comisión de Presupuesto, pero su votación había quedado pendiente.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here