Yo, lo conocía en la década de los 80 y lo entrevistaba como neurocirujano, como radical, como paciente y como amigo. Un ser de luz que no necesitaba del budismo para tener compasión ni haber viajado a la India para tener ecuanimidad ante la desgracia y apertura ante el ser. Si la mente humana se divide entre la precipitación o pensamiento calculador que fabrica y produce y el pensamiento meditativo que crea; el doctor Bettio supo mantener el equilibrio suficiente para hacer funcionar a los dos pensamientos sin abandonar jamás, la poesía del ser. Parecía un meditante por su serenidad; recuerdo que un día que estando muy agotado o estresado de trabajo me hizo un electroencéfalograma, mientras charlábamos me dijo algo que con el tiempo cultivé y me cambio la forma de ver la vida: hacé como yo me dijo, tranquilamente, cuando voy a la finca, charlo con el caballo!!. Maravilloso ejemplo que desde la cristiandad me acercó a los controles del budismo. En 1988 cuando estaba en radio sarmiento, hice uno de los tantos debates donde se llenaba el auditorio y aproveche para presentarle a una mamá caucetera que siempre me traía el bebé para que la ayudara porque el niño de apariencia sana estaba enfermo. Lo llamé al doctor Bettio que estaba entre el publico le presente a la mamá que vino con todos los estudios. Serenamente Bettio dijo lo que no dijo o dijo lo que calló y la mamá se volvio a caucete, al tiempo el bebé murió y pasado otro tiempo la mamá volvió embarazada, ese día lloré. Bettio me había dicho en el auditorio: serenate y calmala, este bebé no tiene cerebro, mueve los ojitos, pero le queda poco tiempo.

También le hacía notas en su casa, jamás me atendió sin su simpatía, tampoco perdió la calma cuando lo llevaba a los debates de radio colon, entre radicales que se sacaban chispas y su infaltable compañera con PROTEA, fueron también con la esposa del doctor Seguí, los que sostenían culturalmente el teatro en la provincia que fue visitada por obra de ellos por cientos de artistas. Hasta que Protea, como no había recambio generacional con jovenes que estan en otra cosa, desapareció.

Morir a los 91 años, es haber vivido un siglo como dice Ortega y Gasset, pero nos deja la semblanza de que siempre vivió y lo hará obviamente que lo extrañaremos, los que fuimos bien tratados y beneficiados por este ser que de cualquier manera hiciera lo que hiciera nunca se olvidó de vivir y de prodigar vida.

Y como la palabra encubre al pensamiento, todo lo que pueda decir, no expresará absolutamente nada del recuerdo que guardo en mi corazón de uno de los hombres, que abrevaba paz cuando se iba de pesca extrayendo de la paz que brinda la naturaleza toda la ecuanimidad que luego esparcía como semillas sobre esta sociedad.

Corría febrero de 1990, se habían ido todos de vacaciones y yo en radio Colon tenía que lidiar solo frente al mundo en un período de gran contrariedad personal, sentía que no iba a aguantar que iba a explotar…lo fui a ver y el enorme doctor Bettio me dijo: serenate..el mismo cerebro esta fabricando los anticuerpos para sacarte de este cuello de botella. Y así fue!!!pude renacer; su consejo fue una premonición, datos personales, anécdotas, recuerdos, que nunca más se irán de mi corazón.             JCM

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