Quedan al descubierto

La Pandemia después de todo lo negativo, se encarga de dejarnos algunas enseñanzas: el virus no distingue clases sociales, ni tampoco países ricos o países pobres, y otras tantas que veremos con la perspectiva del tiempo. Pero por sobre todo desnuda a las personas y los distintos países por la actitud que tomaran frente a la emergencia que la Pandemia provoca.

Por ejemplo, la Cuarentena es una medida básica, propuesta por Organización Mundial de la Salud, pero con matices muy claros entre los distintos países. Hay países que viven del turismo como España e Italia, que reciben anualmente dos o tres veces su cantidad de habitantes, no podrían aun con buenas reservas soportar cierres prolongados, y por tal razón tuvieron cuarentena con cierta flexibilización. Otros países (vecinos) retornaron a clases y volvieron a suspender de acuerdo al comportamiento de la curva de infectados, buscando minimizar las pérdidas de días de clases. Con igual criterio en la actividad productiva y comercial. En definitiva se trata de poner en la balanza el costo/beneficio del riesgo de abrir respecto de las pérdidas económicas, educacionales, de salud, etc. que el cierre trae.

Aquí un poco de gracia en medio de tanto dolor ( Una persona pregunta a otra:”porque se quiere suicidar Ud.”. Y el otro le contesta: “es que estando vivo hay mucho riesgo de morirse”). En Argentina tuvimos la cuarentena más larga del mundo, con las pérdidas que esto implica: perdidas en educación que son irrecuperables, perdidas en la economía que nos llevan al doble en la caída del PBI comparado con otros países, en salud con el retardo en el diagnostico y tratamiento de distintas patologías que fueron postergadas, y aun así tenemos por el propio Covid, más muertes por millón de habitantes que otros países con cuarentenas más cortas.

Es evidente que la cuarentena más larga del mundo no tenía como objetivo salvar vidas humanas como decían, rasgándose las vestiduras, sino tener más dominado al pueblo. Para  el gobierno es más fácil aplicar un “estado de sitio”, suspendiendo derechos y libertades, con la consecuente caída de la actividad productiva y empobrecimiento generalizado, que tomar riesgos controlados y minimizar las perdidas. Es que en esta disyuntiva, gobiernos populistas como este tienen doble ganancia: primero empobrecer y docilizar al pueblo, y luego salir con la herramienta que mas conocen que es repartir lo que no producen. De este modo el populismo transforma al Estado en un casi Dios, casi un Dios a donde tiene que dirigirse cada Ciudadano transformado en mendigo para solucionar sus problemas. Así el País tiene dos clases sociales: los gobernantes, Semidioses o Profetas (sin merito alguno), que tienen el monopolio de las soluciones; y por el otro lado un pueblo sumiso, sin derechos ni libertades, y lo peor, pobres y sin expectativas, donde todo depende de esos falsos dioses.

El Mundo entero esperaba anhelante la solución a la Pandemia,” la vacuna”, una vez más nuestro sistema inmune nos sacara del problema.

En este caso una vacuna con algunas innovaciones, y como condición excepcional salir al mercado antes de cumplir algunos pasos, dado la emergencia, motivo por el cual iremos conociendo detalles de la vacuna con el tiempo. La urgencia que impuso la Pandemia también distinguió por sus acciones a unos países de otros. Así Israel tiene un avance tal que le permite salir de casi todas las medidas restrictivas. También destaca Chile por haberse hecho con una cantidad de vacunas en tiempo y forma, y hoy está mucho más avanzado que nosotros.

Caso especial la Argentina, caracterizada por presumir de ciertas ventajas y logros, que al momento de contrastarlos quedan al descubierto. Entre otros cabe destacar que la Cuarentena más larga del mundo, de la que se jactaba el presidente, tenía como objetivo salvar las vidas de los más vulnerables, los pobres ancianos. Merece un apartado especial la propaganda oficial diciendo de los millones de vacunas que se habían contratado, de los convenios celebrados con tal o cual laboratorio. También el presidente hablo de los millones de vacunas que llegarían en diciembre/2020, y la proyección de vacunados que tendríamos en los primeros meses de 2021. La realidad es que no superan en la actualidad el medio millón de vacunas, por lo que se deduce que el presidente no está debidamente informado, o eran toda una sarta de mentiras.

Lo más grave, es que con estas pocas vacunas queda en evidencia la mezquindad de este gobierno, la falta de equidad y el descaro de mentirnos reiteradamente. Si en verdad querían salvar a los mas viejitos, como decían en la cuarentena, aquí después del personal esencial, debieran vacunar a las personas de riesgo, pero no fue así. Aquí se les cayó la máscara, haciéndose vacunar los del gobierno y allegados, y no en cualquier lugar, en el mismo Ministerio de Salud de la Nación. Esto último quizá para asegurarse la legitimidad de la vacuna, no quiere arriesgarse en cualquier boca de expendio como el resto de los argentinos que dicen defender.

Frente a esta escena de verdadero terror, el presidente solo le pide la renuncia al ministro, y pensara que los argentinos no sabemos que los que se vacunaron fueron todos sus amigos y aliados. El presidente debe dar explicación por lo que sucedió en el ministerio, desde el ministro hasta el último responsable, pasando por Carla Vizzotti, y también de la larga lista de vacunados VIP.

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