Digamos que en una declaración Juan Domingo Perón sostenía que el apolítico es un cretino, o sea un necio o estúpido. Conversaba yo por telefóno con una persona que nunca vi y se defendió diciendo: yo soy apolítico!!!. Tomé esta declaración como un desafío, no para rebatirlo, lo consideré tiempo perdido pero si para dar a conocer mi opinión sobre esta definición. Bertold Bretch hablaba del analfabeto político, que por su falta de condiciones se convertía en el peor de todos los analfabetos. Pero en pleno siglo 21, en un país como La Argentina, cercana al colapso, con un dólar desbocado, la pobreza en constante aumento, la pandemia mal y mendazmente manejada, alterando los resultados de los isopados, con tierras tomadas en Buenos Aires y en la Patagonia por los indios, con jovenes que emigran, con un gobierno más preocupado en festejar a Evo Morales que estar abocado en la infinita inseguridad donde vemos cómo se roba, cómo se asesina y como discuten el ministro de seguridad de BS AS con la ministra de seguridad del país; con un año perdido para la educación producto de la pandemia; con una CORTE SUPREMA DE JUSTICIA QUE ANTE LA GRAVEDAD INSTITUCIONAL DEMORA LA TOMA DE DECISIÓN SOBRE TRES JUECES, PORQUE QUIEREN QUEDAR BIEN CON DIOS Y CON EL DIABLO, con empresas que cierran, otras que se van, etc, que alguien tenga el descaro de llamarse apolítico para defender sus intereses, sus kiosquitos, cuando sabemos que si se hunde, recurrirán desesperadamente a los que se juegan por la república para salvarse, me parece la máxima de las hipocresías. La política es: LA CONDUCCIÓN DE LA SOCIEDAD y cuando a las 3 de la mañana nos levantamos al baño para hacer alguna necesidad; ya estamos haciendo política!. La parábola de Cristo es tremenda cuando se reparten los talentos, uno gano y devuelve, el otro perdió y se la banca pero el que puso los talentos debajo del colchón y no se jugó, merece el escarmiento Divino cuando advierte: ¡A los tibios los vomitaré!. Es que este mundo no es para los tibios y  la argentina está colmada de tibios: tipos que pueden hacer y no hacen nada, que deben participar y arrugan. se mimetizan como el camaleón, se esconden en la trinchera de acomodo porque son comodines. Corchos, que siempre flotan, o cualquier colectivo los deja bien; de ahi que en el poder de turno siempre vemos las mismas caripelas. Soy apolítico!!!no, vos sos un imbécil (im..con..bécil báculo…el que se apoya en el otro como si fuera un bastón, porque no se sostienen a si mismo menos lo harán con los demás. El mejor ejemplo que se me ocurre es el caso Dreyfus o mejor Catherina Genovese, la maestra en 1964 en Estados Unidos que volviendo a su casa de noche, fue apulañada por un delincuente y ella gritaba de dolor pidiendo auxilio y que hicieron los vecinos?..cerraron las ventanas de la cobardía. Esta verguenza causó un debate nacional. ¡Jueguesé viejo! este es un país inconcluso y hay que hacerlo, ud tiene antepasados y descendencia y así como hay un virus letal, también está el otro el de siempre infinitamente más morboso; la pandemia de la corrupcion, del acomodo, de la improvisación, de la indolencia, de la maldad, de la venta del alma y hasta de la madre por un cargo, del que no sabe sacar los talentos porque siempre se ocluyen ante el subsidio, de los que saquean a los fondos publicos, del estudiante haragán que tarda el doble en recibirse, es crónico, no paga nada y cuando se gradúa se manda a cambiar al extranjero y si se queda ejerce su fatal mediocridad. Y cuando se mueren en la lápida merecen el epitafio: fulano de tal..19….200 tanto…VIVIÓ AL PEDO. QEPD.

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