En el transcurso de la vida muchas veces odiamos, aunque lo neguemos, pero esta negación prolonga el mal de odio. Odiamos y nos obsesiona la eliminación de la otredad y cuando sube la temperatura hormonal, entonces descendemos a la dimensión del aborrecimiento entonces queremos que el otro sufra hasta niveles del sadismo. Nos enfrentamos a hechos execrables, detestables y abominables..cada uno tiene su propia significación. En el territorio emocional todo es posible. A veces estamos eufóricos otras disfóricos..a veces tenemos espasmos y otras marasmos. Alguien sostenía que vivir es más difícil que la física, que la química que las matemáticas o que cualquier teorema que le hiciera doler la cabeza al mismísimo Einstein. Pero la cuestión es que los Argentinos tenemos otra pandemia intangible pero demoledora que es el odio. Este tipo de odio no es el primigenio que conocíamos desde tiempos inmemoriales, digamos que este odio ha sufrido varias olas, ha mutado en forma impresionante cuyas nuevas cepas nos recuerdan a la expresión de Jean Paul Sartre: EL INFIERNO SON LOS OTROS que se complementa con la siguiente: EL INFIERNO NO EXISTE, LOS DIABLOS ESTÁN AQUI. Es el odio que sentimos todos los días porque estamos como dice Ramiro Calle: estamos enfermos de ofuscación.

La ofuscación absorbe a la persona de tal manera que entra a jugar su razonamiento que se obnubila!!!y que es la obnubilación?….y es confundirse de tal manera hasta el punto de estar como entre las nubes, porque estamos tan disparados psicológicamente o directamente sacados, fuera de si….que no distinguimos, confundidos con la aorta hinchada como gloriosamente la esculpió Miguel Angel en la escultura de David (está así porque se enerva esta por pelear con Goliat). Cuando discutimos con fervor tratemos de tocarnos la aorta y la palparemos hinchada. Obnubilados, ofuscados, crispados, espasmódicos y con marasmo, fuera de si, alterados..se puede vivir asi?. Y motorizados por el miedo, uno de los cuatro gigantes del alma por causas endógenas y exógenas. La inseguridad nos convertimos en el medellin de los 70, los motochorros nos matan a las mujeres y cuando hay una crisis familiar antes a lo sumo la mujer se iba a la casa de la madre ahora, algunos matan a los hijos a la mujer, a los perros y cobardemente se suicidan. Un espanto..y sin embargo todos los días nos levantamos sabiendo que queremos vivir un dia mas, pensamos en nuestras familias.

Hemos perdido la significación, otra pandemia tremenda, porque a desayunar tantas muertes cotidianas le vamos perdiendo el sentido y el valor a la vida, que es una, unica irrevocable, un regalo de Dios. Nuevos monstruos se aparecen en el camino del hombre cuando la vida se vuelve intransitable, como la pedofilia, el manejo de la virtualidad malvada que hace caer en la trampa a tanta juventud perdida no solamente por las violaciones sino por las sustancia, el mundo se vuelve un infierno y no gusta porque estamos enfermos quemarnos muertos porque hemos dejado de estar vivos, solamente existimos. De Ahí la frase de Mujica ex presidente de Uruguay que los Argentinos nos odiamos. Algunos especialistas sostienen que la democracia tiene un regresión de por lo menos 30 años es decir hemos retrocedido una generacion. Y la ofuscación, el odio nos saca siempre lo peor…no estamos pasando por un buen momento..estamos sufriendo pero el dolor es un maestro extraordinario, la maldad cuando viene de los otros tambien enseña..aunque los otros somos nosotros. tiempos de ego, banalidad y decadencia, estamos escribiendo la historia con la goma de borrar. muy triste. Pero recordemos el hombre es el unico animal que puede vencer la entropía, esa pereza universal que nos aplasta…no nos extingamos que es como morir dos veces en la vida.

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