Con un histórico “motu proprio”, el Papa cambió el Código de Derecho canónico institucionalizando el acceso de las mujeres a dos ministerios, “la lectura de la palabra de Dios” (Lectorado) durante las celebraciones litúrgicas, y en los servicios en el altar (Acolitado) o como dispensadoras de la eucaristía. El servicio “Vatican News”, de la secretaría de Comunicaciones de la Santa Sede, señaló que estas la prácticas “no son una novedad en tantas comunidades del mundo”, ya que cuentan con la autorización específica de los obispos de cada lugar.

Pero la reforma del artículo 230 párrafo 1 del Código Canónico da un papel en los altares oficialmente a las mujeres. Hasta ahora carecían de un mandato institucional y esos ministerios estaban reservados a los hombres.

El “motu proprio” publicado este lunes, lleva el nombre de “Spiritus Domini”. Acoge el pedido formulado en el Documento Final del Sínodo Amazónico, del 28 de octubre de 2019. Los padres sinodales solicitaron a Francisco que las mujeres accedieran a “los ministerios del lectorado y el acolitado”. También reclamaron la creación del ministerio de la mujer “dirigente de la comunidad”.

“Los ministerios laicos basados en el sacramento del Bautismo pueden confiarse a todos los fieles que sean idóneos, masculinos o femeninos”

"Los ministerios laicos basados en el sacramento del Bautismo pueden confiarse a todos los fieles que sean idóneos, masculinos o femeninos”

Papa Francisco

PONTÍFICE

El documento final del Sínodo no pidió explícitamente la aprobación el diaconado permanente femenino, pero lo menciona.

El Papa argentino congeló entonces estos pedidos, que también incluyeron la ordenación de hombres casados para zonas remotas de la Amazonia.

La aprobación de la propuesta del Documento Final del Sínodo de la Amazonia sobre los ministerios que oficializan la presencia de las mujeres en las celebraciones litúrgicas, es el fruto de un “desarrollo doctrinal”, que se ha dado en los últimos años, afirma el pontífice. Al respecto destaca que esto distingue ciertos ministerios para los que es necesario haber sido ordenado sacerdote de otros cuya condición única es estar bautizado.

“Los ministerios laicos basados en el sacramento del Bautismo pueden confiarse a todos los fieles que sean idóneos, masculinos o femeninos”, aclaró el Papa.


Con esta nueva instrucción de Bergoglio, las mujeres podrán ejercer de acólito. Foto: AP

El nuevo enunciado del tema en el Código Canónico dice así: “Los laicos que tengan la edad y condiciones determinadas por decreto de la Conferencia Episcopal, pueden ser llamados para el ministerio estable de lector y acólito, mediante el rito litúrgico prescrito. Sin embargo, la colación de estos ministerio no les da derecho a ser sustentados o remunerados por la Iglesia”.

Las mujeres pueden ejercer desde ahora como acólitos, el bautizado que, sin órdenes clericales, puede actuar en situaciones extraordinarias como ministro, administrando la eucaristía y cumpliendo funciones en el altar. Se trata de un rol eclesial que en el pasado podían institucionalmente ejercitar los laicos varones.

El papel del lector es necesario porque siempre en la Iglesia se han leído las escrituras del nuevo y viejo testamento durante la misa y en los otros oficios. Para el ministerio de lector se requiere una doble instrucción, bíblica y litúrgica.

Los acólitos, desde ahora hombres y mujeres, colaboran con el presbítero o el diácono en la misa y otras celebraciones litúrgicas. Pueden incluso dar la comunión si hay muchos comulgantes o el celebrante está ausente.

En su “motu proprio” Francisco señaló que hacía el cambio para aumentar el reconocimiento de la “preciosa contribución” de las mujeres en la iglesia. “Todos los católicos bautizados juegan un papel en la misión de la Iglesia”.

El Papa Bergoglio destacó que su decisión marca una distinción entre los ministerios de “orden” como el sacerdocio y los ministerios abiertos a los laicos cualificados. El sacerdocio en la Iglesia es una prerrogativa exclusiva masculina.

¿Por qué ahora?​

También son exclusivamente hombres los diáconos. El Sínodo de la Amazonia en su documento mencionó sin un pedido explícito la aprobación de un diaconado permanente femenino. Francisco se ha limitado a crear una segunda comisión de expertos que deben estudiar si las mujeres pueden acceder al diaconado. La primera comisión deliberó dos años y no consiguió un decisivo consenso interno.

El Papa también especifica que “con respecto a los ministerios ordenados, la Iglesia no tiene de ninguna manera la facultad de conferir a las mujeres la ordenación sacerdotal”.

¿Por qué el Papa esperó más de un año para anunciar este cambio histórico en la vida institucional de la Iglesia? Evidentemente porque consideró que ahora los tiempos del “discernimiento” están maduros. En estos tiempos de pandemia mundial, la figura del Papa se ha consolidado en la Iglesia, facilitando que la decisión sea absorbida sin grandes contestaciones.

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