En este diario digital, está editado el libro Los Perseguidos, violencia simbólica en la Universidad, cuyos artífices, precursores, fundacionales del Instituto de Investigaciones Mineras son José Matar, Carlos Rudolph y el Ingeniero Millán, acompañados en este enorme emprendimiento por ingenieros y profesionales que hicieron posible “el milagro”. El libro publicado aqui y que ustedes pueden leer completo y sin problemas es el original, porque el editado en papel, fue algo restringido, desflecado, por razones de costo, no obstante sigue siendo el libro, la trama, el tema esencial.

En la obra mientras ustedes lean se informen disfruten y se indignen, aparecen los testimonios principalísimos y verosímiles: ahí no se macanea, no se miente, la verdad rezuma en todo su esplendor. No hablemos de los juicios, de las batallas y pleitos, de las injusticias, en este caso vamos a lo concreto en relación al título de este artículo. Los cerebros del Instituto de Investigaciones Mineras hace un poco menos de medio siglo, extraían el oro de Catamarca, y de La Rioja y personalmente llevaban las onzas de oro, limpitas y brillosas, como la copa Jules Rimet, no las podía tocar nadie, salvo ellos y las entregaban al Banco Central de la República Argentina. Parece mentira, pero es cierto, lean el libro, es gratis.

José Matar durante años mientras Gioja era gobernador de esta provincia, le previno lo que se debía hacer en veladero, para que no hubiera derrames de cianuro. Gioja nunca lo escuchó y se produjeron los derrames. Este equipo maravilloso de personas honestas y capaces sabían de qué estaban hablando y obviamente el mundo desarrollado quería llevarse a cualquier precio estas mentes que prefirieron quedarse aquí, para caer en el suplicio. Pero volvamos al oro. Mil veces les pregunté durante dos largos años entrevistándolos para confeccionar el libro: ¿estamos capacitados para extraer el oro?, mil veces me contestaron: por supuesto!!!a caso no le estamos contando que extraíamos oro de Catamarca y de la Rioja y le llevábamos las onzas de oro al Banco Central?. Quizás no se tenía la capacidad de extractores como Canadá o Australia, pero el recurso mental existió y las maquinarias y procesos a la vista, por lento que sea, se consigue, a pesar de que hoy, el oro y los metales y las tierras raras que se usan para hacer las pantallas de televisores y computadoras, celulares, que también se las llevan, como no son renovables ya tienen fecha de vencimiento. La cordillera Sanjuanina como lo dijo Gioja en un discurso en Gualcamayo: “vean..esos cerros que observan pintaditos de verde y distintos colores, en poco tiempo, solamente verán yacimientos. El oro se va a terminar, la escasés de agua amenaza y nosotros seguimos discutiendo, hace casi 20 años si el agua vale más que el oro, o el oro valdrá más que el agua cuando haya que venderlo para conseguir agua.

Fenomenal debate, pasó por el Congreso, salieron leyes que nos dicen que se preservan los glaciares pero lo cierto es que cada vez tenemos menos recursos, menos oro y demás metales, menos tierras raras, más zonda y menos agua. Los diques son el espejo seco de un Narcizo que se ahogó en el desierto. Ahora bien, como dice alguien “todos somos héroes retroactivos”, supongamos que nos retrotraemos 20 años atrás y detenemos las ansiedades de los gobiernos Giojistas, cuyo mentor hoy está preocupado por el agua que él no supo defender. Y le hubiésemos dado la derecha a estos cerebros que demostraron la capacidad de la extracción del oro sin destruir el medio ambiente y defendiendo el patrimonio cordillerano de esta provincia que es una montaña, aqui no crece el ganado, no forma parte de la pampa Húmeda, llueve menos que en el Sahara; lo que tenemos es gold, el oro, siempre y cuando un día vino y nos dijo Roberto Lavagna, que para Raul Alfonsín, iba a ser el Ricardo Lagos (corazón de la concertación chilena) de la Argentina, se extrae el oro pero concomitante se va generando una cadena industrial para preservar lo que queda de ese recurso, para siempre.

Entonces qué nos queda, aparte de la falta de agua, de la fecha de vencimiento de recursos no renovables?…SOLAMENTE EL 3%, para dar puestos de trabajo y algunas obras benéficas y que más?…y que mas?…y nada más, como decía el padre de la patria, volveremos a andar en pelotas como los indios!!!!. Y Gioja, el oro, vos, yo..ya no vamos a estar…solamente como lo poetiza Juan Gelman…lloverá sobre nuestras cabezas y rodeará los cuerpos, las cenizas de lo que pudo haber sido y nunca fue.

A eso habrá que sumarle el SES, el Banco San Juan, todas las joyas de la abuela vendidas, mal vendidas. 3% de un recurso que debería ser aunque con más esfuerzo y tiempo la libreta de ahorro que nos enseñaron a enriquecer nuestra niñez cuando íbamos a la escuela con el fin no de hacernos ricos sino de adquirir el valor de ser ahorrativos en la vida.

De ese 3%, puntitos más puntitos menos, incluidos legisladores sanjuaninos que en la década del 90 convalidaron las leyes de expropiación DE TIERRAS para concederalas a yacimientos a precios irrisorios. Muchos se habrán quedado con las migajas de oro debajo de la mesa de todo ese monumental monstruo depredador entregado sin pelear, sin resistir, abriendo las puertas del desguace. El rey Midas quien todo lo que toca se convierte en oro, ironía de los dioses, abrirá la heladera, y morirá de hambre, porque el asado prometido se le convierte en oro, el agua vendrá en envases de oro, pero no habrá agua. Saldremos a la ruta, venderemos pepitas de oro por una damajuana de oro, como durante tantos años las niñas más allá de San Expedito eran enviadas a cambiar sexo inocente por agua a todo camionero que pasaba. Y claro, en Canadá, el oro vale más que el agua, porque a ellos le sobra, lo que nosotros nos falta, y lo que se llevan es lo que no supimos defender: la sagrada montaña, como lo hicieron los indios huarpes que estaban menos informados, pero eran infinitamente más sabios que nosotros.   JCM.

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