El salariazo y la revolución productiva

Pocas palabras y las interpretaciones más disimiles. Rápidamente, muchas personas detrás de una “consigna”, seguida casi ciegamente por una mayoría que no discrimina, que reacciona, no reflexiona y por tanto toma decisiones en contra de sus propios intereses. Una solución rápida a un problema grave, la Argentina en medio de una hiperinflación, elige anticipadamente, y también anticipadamente se entrega el mando. Para el que se va pagando el costo, pero priorizando la Democracia, será recordado como uno de los presidentes más respetuosos de las instituciones y el orden público. Quien llega, sacrificando los medios para llegar al fin, tiene como meta ganar la próxima elección, y luego la próxima elección (tal cual en La Rioja), por supuesto previa modificación de la Constitución. De esta modificación, la parte más importante, que es el mandamiento al Congreso de dictar una ley de Coparticipación antes de octubre de 1995, está todavía incumplida. Esta deuda se suma a todas las contraídas en campaña electoral. Una vez más la oportunidad aprovechada para ganar las elecciones a cualquier costo, pero las soluciones nunca llegan.

Los gremios en ebullición expresaban el descontento y sumaban al desequilibrio, pues siendo socios de quien ganaría las elecciones, estarían después bien pagos con el dinero de las obras sociales. Dos cosas quedan claras, durante el gobierno harían silencio y tendrían el dinero para financiar campañas. Esta fórmula antidemocrática, no por casualidad en los gremios también hay reelecciones indefinidas, no solo es antidemocrática sino que sería también una asociación ilícita (ganar las elecciones), que se extiende hasta nuestros días. Solo basta ver los gremialistas millonarios de trabajadores cada vez más precarios.

Carlos Saúl Menem inaugura en nuestro país una era de depreciación de la política y con ella una declinación de la Democracia y sus Instituciones hasta la actualidad. El fin justifica los medios, se hizo entre nosotros. La corrupción, y lo que es peor, la impunidad también. Como una copia calcada las gestiones de Menem, se ven replicadas con los Kirchner (Santa Cruz que casualidad, aquí también hay reelección indefinida). Una premura, casi desesperada por poner jueces del palo, modificar el número de miembros de la Suprema Corte, tienen como objetivo garantizar la impunidad.

Carlos Saúl Menem nacionalizo la ley de Lemas, ocasionando un deterioro a la democracia partidaria y dejando atrás el debate ideológico dentro de cada partido. No olvidemos que tomar partido significa coincidir con esas ideas. La Democracia basada en partidos políticos, no solo exige la democracia dentro de cada partido, sino también la definición de ideas, y gracias a ello quien toma partido (adhiere o pertenece a un partido) no tiene que hincarse para tomar partido de esas ideas.

También comienza con Menem el “robo para la corona”, la corrupción de estado para financiar la política (no olvidar que les decían celular, porque anteponían el 15%). Con un condimento más, no se sabe cuánto gasta la política y cuanto va a los bolsillos particulares. Con esto se termino el liderazgo democrático en los partidos políticos, pues el que consigue el financiamiento se queda con el partido. No es casualidad que quien ejerce la presidencia de la nación sea a la vez el presidente del partido. Y ahora si para pertenecer al partido hay que hincarse ante el caudillo de turno. Y las ideas ¿???. No existen más. Menem inaugura en el país el final de las Ideologías, pragmatismo total, sin constitución ni ley, y también sin derechos. En lugar de ser todos esclavos de la ley, en igualdad de condiciones, ahora somos esclavos de quien viola la ley.

Pudo capear la justicia hasta el final, y aquí es justo decirlo no solo es responsable la Justicia. El Senado de la Nación lo salvo como a Cristina Kirchner (se salvaron recíprocamente). La política, la mala política no solo deteriora la calidad de la democracia, sino también destruye la República. Los ciudadanos de a pie tenemos como salvaguarda a la división de poderes de la República para evitar el ejercicio del poder absoluto. Las mayorías automáticas del Congreso permitieron además de no cumplir con el mandato constitucional de dictar una ley de coparticipación antes de octubre de 1995, también inventaron los superpoderes, que le  permiten violar la ley de leyes que es el  Presupuesto.

El sacro Imperio Romano decidió hace siglos dar a Dios lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar. El poder político por un lado y la Religión por otro. Si Dios perdona a Carlos Saúl Menem, porque no debería perdonarlo yo. Lo que yo no voy hacer nunca es perdonarle sus delitos, por eso adhiero a Rio Tercero en no compartir el luto. Y en el mismo orden de cosas la pregunta es para el resto de la Argentina: ¿están de acuerdo con la impunidad frente a un verdadero genocidio como fue el de rio tercero?

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