La radio es uno de los descubrimientos más bonitos y útiles con la que se puede florear la atribulada condición humana. Ya va por el segundo siglo de vida y lejos de ser superada, vemos que se retroalimenta para seguir siendo. Porque la radio tiene la propiedad de superar a la imagen; ¿ cómo, que dice?. Si, así como le digo la radio tiene esa particularidad de superar a la imagen porque lejos de dejarse absorber, crea y recrea a la imaginación. A mi me pasó un hecho testimonial y lo puedo contar. Estaba haciendo un monólogo en televisión cuando al terminar una persona me dijo: vos sabés que llegué a mi casa y mi mujer me dijo, qué bien que estuvo el periodista, que cosas que dice, realmente fue emocionante. Y, me comentaba esta persona, le pregunté a mi esposa: ajá y que dijo?..entonces se quedó muda. Y claro, porque la televisión nos roba con sus imágenes, el poder de penetración que tiene la palabra solamente cuando la oímos. Y yo lo comprobé con el fútbol, cuando vemos un partido, lo disfrutamos, la policromía de las tribunas, la instancia del gol, la lucha por la pelota, el encanto del buen pie y el arte de hacer con una pelota cosas maravillosas. Pero cuando escucho un partido por la radio, no veo nada, solamente escucho y entra a tallar la imaginación. Ahí escuchando al relator debo pensar a dónde está la pelota, cómo la discuten los jugadores a favor y en contra de mi aficionado deleite por el color de la camiseta. Entonces, Borges, cuando dice el fútbol es estructura y aventura; mis sentidos tienen que llevarme a cabalgar en esa aventura alada que me lleva la imaginación para transpirar cuando mi equipo esta en peligro y mi corazón apura al delantero que me puede dar la alegría del gol. No tengo noción de donde está la pelota, por su velocidad de arco a arco, no lo veo, lo tengo que imaginar. La radio me emociona al escucharla y sentirla entonces mis ojos son mis oídos.

Dicen que la mujer es mucho más sensible que el hombre desde sus oídos, por eso el buen seductor, sanata de por medio, llega al corazón de ella por el oído, y nos damos cuenta por qué a la mujer le gusta tanto la radio, que además la radio es mujer, indiscutiblemente. Y es como los libros, estamos leyendo e imaginando a la vez, es como el libro que escribimos, lo vamos imaginando y tecleando, nos detenemos un instante, levantamos la cabeza, buscamos la palabra justa y volvemos a escribir. El homo videns, ha perdido la densidad de la imaginación porque se escurre en las imagenes del celular, de la televisión del cine y deja que otros le sustituyan algo tan líndo y creativo (el cerebro crece) cuando ponemos la atención en eso que no vemos pero lo deducimos.

Escuchamos una canción y se nos eriza la piel, como dice Nietzsche, sin música la vida sería un error, pero la queremos escuchar, porque si vemos al intérprete y su circunstancia, nos dispersamos, ya no tenemos la atención tibetana que nos pide el arte, la belleza de escuchar las notas que desembocan en el alma. Es la radio, es la información, es el manejo del auto con los ojos desde el parabrisas y con el oído en la radio. Los ojos me roban tímpano, el tímpano me devuelve la belleza del ser..fuerza imperante que permanece regulada por ella misma. El que lee se sustrae en la lectura pero está imaginando, el que ve, recibe todo hecho, todo preparado. El gol de Maradona que le hizo a los ingleses, yo lo vi, estaba en córdoba y me quedé impávido porque mi cerebro no entendía. Después con el tiempo y los años, a esas imágenes de aquella hazaña, se le adhirió el relato de Víctor Hugo Morales, excelente. Si apagamos el audio vemos la obra, si apagamos la imagen y solamente escuchamos, ayudados por la memoria, somos nosotros los que vamos con Diego esquivando las trancadas, dibujando y gambeteando con ingenio las trampas escarpadas, entreverados ante avergonzados enormes, percibiendo de soslayo que Valdano nos acompaña, hay una patada bestial hacia nuestro tobillo, del cual postergamos su dolor porque alcanzamos el orgasmo del gol!!!. Alguien me dijo, y despues se multiplicó…¡no se olvide, es interesante lo que escribe o lo que dice por canal 13 de Caucete, pero Ud es la radio!!.

Cuando empezaba me decían, sos gangoso, un primo me dijo, tenes una voz de mierda otro me dijo, ohh parece cuando hablas que lo haces desde un cajón. Y la mayoría que no me conocían cuando me veían se quedaban impactados: Usted es usted?…lo conocemos por su voz y creíamos que era un viejo!!!!. Pero también estaba la contraparte..que voz dulce…Ud me enamora, me recuerda a Oscar Casco. Creo que Carlos Castro Espinoza tiene pensado, no estoy autorizado a revelarlo, crear una radio para el futuro…¡epa!..podrá?..porque yo le llamé por teléfono al futuro por si sabía algo de esta innovación y el futuro me contestó: ¡dejate de joder si ustedes van hacia el pasado y si no mirá ese reloj de Contratiempo! Me quedé atónito. La radio, bella, mujer, la que nos hace sentir y nos toca por dentro. Vemos el Quijote en una película o en caricaturas y no nos conmueve. Pero desde la radio escuchamos que alguien dice: Alonso Quijano arremetió contra las aspas de los molinos de viento y fue violentamente despedido. Sancho Panza al ver a su amo caído, pensó: estos son enemigos enormes que hay que destruir. Un encanto, un encantamiento. Suena la radio, que encanto, solamente ella nos hace vibrar ante los sonidos de la vida.

Los jóvenes que escuchaban radio y leían hace medio siglo eran mas creativos que los actuales. Eran visionarios como los de hace un siglo cuando apareció la radio por eso Octavio Paz nos dice..antes teníamos visiones, ahora televisiones. Nunca olvido a cierto invidente que charlando me dijo que era hincha de River y le regalé una pequeña radio. Al tiempo me crucé, ehhh como anda la radio?…y se sonrojó. Confesó desde sus ojos abiertos que no se cansaban de explorar hacia arriba…sabe J Carlos, jugaba River…ahh que bien y…y le hicieron un gol y estrellé la radio que ud me regaló contra la pared!!!!. Le contesté ahh y me lo decías así…olvidate que te regale otra radio…ehh, me dijo por qué?…porque la radio es una sola.

Y después fue la radio la que me estrelló a mi contra la pared!!!. pero nos reconciliamos.

JC MALIS.

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