Santo Varón del altruismo y la filantropía dijo que no aguantaba más la indolencia del gobierno ante el crecimiento de la pobreza y después de 10 años de tanto sacrificio donde presentó cientos de proyectos para mejorar el estado de los trabajadores, empezando por el gremio de su padre por supuesto, a través de la concesión de obras viales, que fueron descartadas, no aguantó más, habló con Cafiero y decidió imitar a eméritos como Lisandro de la Torre, como Alicia Moreau de Justo, como Antonio Palacios y decidió abnegadamente declinar su banca porque sostiene que desde afuera tendrá más empatía con los trabajadores y podrá ayudar más a tanta gente que no tiene trabajo, buscando nuevos horizontes, y dejando de lado por supuesto todo aquello que sea patrimonio, autos deportivos, mujeres de todos los colores, farándula, la vida epidérmica, banal, trivial, superflua para dedicarse desde su vida de claustro a dar batalla siempre desde su pobreza franciscana pensando solamente en los demas, aunque tenga que quemar su ropa como Mahatma Gandhy. Sin Moyano, el Congreso, este templo de la democracia pierde a uno de los valuartes de la República, seguramente todos los legisladores lo aplaudirán de pie cuando ya no se lo vea en el “salón de los pasos perdidos”. la vida de los grandes demócratas es así, porque prefieren el desapego y la austeridad, que la falsificación de aquellas personas que hacen alarde de sus ostentaciones. A continuación, no aparecen sus autos deportivos, una infamia más cuando él viajaba en colectivo, todo ganado con el sudor de su pobre padre, lo observamos haciendo tareas de comunidad visitando a mujeres indigentes caídas en la misera. Un duro golpe a la política noble y heroica.

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