UNA BURGUESA URBANA DESESPERADA.

Ayer  todos los argentinos pudieron ver a Cristina Fernandez viuda de Kirchner, desde su despacho en el Senado, alegar por última vez en su defensa ante la causa de Vialidad. Habló mucho como siempre, a través de mohines, actuaciones histriónicas y una retórica por momentos chabacana, vulgar y berreta. No podía terminar de otra forma Artemisa, la dama de Calafate, la arquitecta egipcia o la abogada exitosa. Una monumental puesta en escena de alguien que no se quien un día le dijo que el destino le tenía asignada la estrella de los líderes, ella se lo creyó, la sociedad argentina absolutamente tornadiza prefirió una vez más hacerle caso a Rosas y dejar a Sarmiento de lado. Somos espantosamente ignorantes y en esta provincia cobardes. Lo digo y lo reafirmo que yo como periodista incidí para que el entonces Senador Leopoldo Bravo luchara por una ley para traer los restos del prócer a la provincia. Después se intentó con otro legislador pero se opusieron los descendientes y un montón de sanjuaninos que en todos estos años despreciaron la idea, algun ex diputado nacional ya fallecido llegó a ridiculizarme solamente por tratarme de cordobés, es decir no tengo jurisdicción en el tema. Pero al fin de cuentas todos ellos tienen razón, porque es Sarmiento el que no quiere permanecer eternamente aqui; pruebas al canto, esta pobre mujer que la va de lideresa se dio el tupé de venir a esta provincia cuando era presidenta y decir: “no soy sarmientina, lo mismo le dijo a Binner cuando éste le regaló recuerdos de provincia en la Casa Rosada, pero reconozco que tuvo un proyecto educativo; tal incongruencia la desnunda. Y aqui nadie se animó a rebatirla. Vaya ud y critique en Entre Rios a Urquiza o vaya a Córdoba y critique al Manco Paz o vaya a Salta y critique a Güemez. Le dicen a este desencanto o vacío: falta de sentido de pertenencia. En fin.

La ex presidenta, se victimizó, redobló la apuesta y se despidió comunicando que va a denunciar a los fiscales porque la calumnian y aduce que faltan pruebas en el expediente, su abogado Beraldi pidió que la justicia la absuelva; para eso lo hubieran puesto a Dalbón, que tiene actitudes hostiles y payasescas y ahora amenaza a los fiscales, todo un embrollo, combinado con amagues como sacar del senado la inviable ley para aumentar la cantidad de miembros en la corte, porque no va a pasar en diputados, pero cualquier cosa le viene bien, como tratar de meter en la causa y el efecto, el intento fallido de magnicidio en conexión con la trama de los fiscales, la falta de garantías hacia su persona desde De La Rua a esta parte. Pero de Baez no habla, de lo que tiene que hablar para darle explicaciones al pueblo argentino que vio con sus propios ojos atónitos los bolsos que López arrojaba en un convento, la forma en que contaban dólares los secuaces de Baez, la ruta del dinero K, los mil millones de dólares que se robaron, equivalente a la construcción de escuelas, hospitales y que tanta faltan hacen. De lo que no puede defenderse porque es indefendible, como los cuadernos, de eso no habla, no hablará, porque es demasiado obvió que alguien trate de defenderse cuando está frente a hechos ilícitos que todo el pueblo ha visto.

Finalmente sentarse en “su” senado para hablar de la canchita de fútbol, esta vez no lo nombró a Chancalay, mostrarse como la victima de todos los males solamente por ser “la mina que no nos pudimos voltear” segun el intelectual fallecido Feinman, no hará mella seguramente en la decisión del jurado. Aunque reniegue de jueces, historias, fiscales, hechos y contrahecos de una justicia que ella metió la mano con justicia legítima donde encontramos serpientes que le sirvieron al relato, pero la argentina está como está, por obra de un matrimonio que llegó haciendo las mismas cosas cuando manejaban Santa Cruz, y se instalaron en la conducción del país y observe el lector en el estado en que dejaron a la Argentina, asolada, devastada, asaltada, saqueada. Se llevaron mil millones de dólares y por supuesto nadie tiene una idea clara de cuanto es el despojo si le sumamos para terminar en resta, las decadas perdidas, las conciencia compradas, a intelectuales, artistas, periodistas, empresarios…GENTE GRANDE CHE!!!!en la batalla cultural K.

Si la Argentina quiere seguir permaneciendo como una república o aspira llegar a serlo, esta mujer y sus secuaces deben ser condenados. El problema no es la cárcel, lo más importante es respetar lo que la historia empalma con la realidad de los hechos, vinieron a saquear a retrasar décadas a la Argentina y por eso estamos como estamos. Debe ser condenada, que no vuelva jamás a ocupar cargos públicos y que quede estereotipada como los artífices con su marido (la muerte no corrige) de ser los creadores de la última, enorme, demoledora corrupción en la Argentina. Que lo sepa el mundo, que se interioricen las nuevas generaciones, que aflore la verdad y que caigan los que tienen que caer, entre ellos, los que acompañaron este desquicio, entre ellos gobernadores de distintas provincias, deben ser investigados por los recursos de la obra pública. Es eso o es la nausea, la nada, la angustia.

 

JCM

 

 

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