Alberto Ángel Fernández reunió este miércoles en una cena navideña a todo su Gabinete y le dio un fuerte respaldo, tras las críticas dedicadas a los ministros por Cristina Kirchner y dejando de lado cualquier cambio general en su equipo.

La cita fue en el quincho de la residencia presidencial de Olivos y estuvo todo su equipo, con la sola excepción de Vilma Ibarra, quien se disculpó por un compromiso personal. Luego, estuvieron todos los ministros más la poderosa secretaria de Evaluación Presupuestaria, Cecilia Todesca; los jefes de asesores Juan Manuel Olmos y Julian Leunda; el secretario General de Presidencia, Julio Vitobello, y el secretario de Comunicación y Prensa, Juan Pablo Biondi, quien acaparó todas las miradas políticas desde el acto del último viernes en La Plata, cuando fue señalado desde sectores del kirchnerismo por no aplaudir el discurso de la vicepresidenta Cristina Kirchner. También estuvo la primera dama Fabiola Yáñez.

La reunión fue en una mesa larga para unas treinta personas, que esperaron el asado hablando y cerca de una barra de tragos muy elemental. Luego, llegó el turno de la carne, servida en parrillitas (los denominados braseros), platos con ensaladas y vino Trumpeter.

El encuentro fue desde las 21 hasta poco después de las 24 y el Presidente dio un breve discurso donde agradeció a todos por el año de gestión: “Lo hicieron muy bien”, dijo nombrando a cada uno de los presentes. Realizó un agradecimiento al gabinete y habló de “la confianza en que nos vamos recuperar como país”, sin ninguna referencia puntual a las críticas recibidas por parte de Cristina. Y puso acento en el año 2021 como el de la vacunación en todo el país.

La última referencia vice presidencial fue el viernes pasado, durante un acto del Frente de Todos en el Estadio Único de La Plata Diego Armando Maradona, cuando señaló que “todos aquellos que tengan miedo o que no se animan, hay otras ocupaciones además de ser ministro, ministra, legislador o legisladora, vayan a buscar otro laburo, necesitamos gente que los sillones que ocupan sea para defender definitivamente los intereses del pueblo”.

Luego de esta fuerte declaración, el jefe de Estado defendió a sus funcionarios en Tierra del Fuego -durante la presentación del plan “Capitales Alternas”. También sobre el tema habló Santiago Cafiero, quien al día siguiente del discurso de Cristina en La Plata, quien dijo en Radio Con Vos que “el Presidente no tiene previsto ningún cambio de Gabinete”. Y luego se sumó el ministro de Obras Públicas, Gabriel Katodopis, quien dijo que “todos los ministros, los legisladores, los gobernadores, estamos comprometidos y tenemos en claro los intereses que están en juego en la Argentina. Esta etapa tiene un nombre propio, Alberto Fernández, y los ministros acompañamos con mucha responsabilidad”, indicó.

Luego el Presidente recorrió la mesa y mantuvo conversaciones con sus ministros, de a grupitos. Allí, el jefe de Estado mostró el estado de situación de algunos de los funcionarios apuntados por el Instituto Patria, búnker por excelencia del kirchnerismo. Se mostró muy cariñoso con Matías Kulfas, el titular de la cartera de Producción: “2021 es el año de Kulfas, se viene el repunte económico”; señala uno de los funcionarios que lo acompañan diariamente a Fernández, mostrando que no contempla en absoluto cambiar a su hombre en Producción. Después, el Presidente se acercó a un rincón donde estaban los futboleros: Gabriel Katodopis, Matías Lammens y Ginés González García miraban por un teléfono el partido Boca-Racing, que dejó un sinsabor al titular de Salud, pues Boca se impuso con claridad y por 2 a 0. Allí, Alberto palmeó a Ginés, a quien sostiene y defiende de las críticas externas, más allá de algunas molestias por la locuacidad mediática del ministro.

El canciller Felipe Solá, durante la cena, se sentó justo enfrente del anfitrión,  por lo que interactuó mucho con él, en un momento donde se mantienen las molestias presidenciales tras el affaire de la conversación con Joe Biden, a la que Solá llegó tarde y de la que luego hizo declaraciones, que fueron desmentidas por la propia Casa Rosada.

En el momento final de la cena, se armaron bilaterales entre los ministros, donde el tema de la llegada de la vacuna rusa acaparó las tertulias. También, en voz más baja, se habló de la situación interna del Frente de Todos y las dificultades que esto acarrea para la gestión. Pero eso sucedió con prudencia, por la presencia de ministros de riñón K, como Wado de Pedro y Tristán Bauer. En esas charlas, muchos elogiaban a Santiago Cafiero, por funcionar como articulador de la relación interministerial, tarea lógica de un jefe de Gabinete. Y se dijo que el ministro coordinador sería quien encabezaría la recepción del avión de Aerolíneas con la vacuna rusa (junto a Ginés) para no sobreactuar ese evento.

Cerca de la una de la mañana, Olivos quedó desierto. La semana próxima, entre lunes y miércoles será el turno de un asado para los diputados nacionales, donde la cabecera será para Sergio Tomás Massa y Máximo Kirchner, dos de las referencias máximas del agitado Frente de Todos.

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