Según el gran exorcista Malachi Martín, la predestinación existe y es un misterio irresuelto. Esta predestinación nos presenta a un elegido, dentro de un mundo vertiginoso y enloquecido por el pensamiento artificial. Un virus de millonésima dimensión más pequeño que cualquier partícula invisible a los ojos está desplumando a la humanidad. Es cuando el hombre común se pregunta: ¿ y Dios donde está?. Dios no actúa sobre las causas secundarias pero acaba de manifestarse en plena pandemia para quienes creen que la vida no tiene sentido. Aparece entonces un ser elegido, predestinado; simple y tan doméstico como jugar a la pelota, ir a la escuela, amar a la informática, meterse en el lío de las redes sociales y primordialmente desplegar su vocación esencial de mostrarse como un apóstol de Cristo. Desde su pagina santa daba el mensaje cotidiano invitando a la humanidad a ver que existe el camino de la salvación del mundo. Con 15 años, ya había cumplido su misión trascendental y a través de un cancer fulminante fue sublimemente arrebatado del mundo. Murió en 2006. Angel de la providencia de jean y zapatillas como cualquier chico es la clara manifestación de que Dios nos dice: jueguen a traves de las redes, de la vida digital, disfruten de la creación, pero no hagan daño a los demás y piensen en los otros, porque los otros somos nosotros. Una mamá desesperada desde Brasil buscó su intercesión y se produjo el milagro, su hijo que tenía una malformación genética del páncreas, desahuciado por los médicos, quedó curado al instante. Y los milagros que no conocemos y deben estar sucediendo por aquel ángel de la informática,  hoy en el más profundo de los cielos. El beato Carlos Acutis va camino a la santidad, quien tan solo desde su vida fugaz hizo caer las escamas de la incredulidad a ateos, agnósticos, nihilistas, escépticos y de todos aquellos que se animaron a cuestionar a un Dios por presumirlo desatento a las cuestiones del mundo. Un joven común como todos juega a la pelota ante la desazón de los compañeros que ven que se desinfla por que se pinchó. Carlos Acutis la toma, la toca y la devuelve feliz a la cancha, dejando constancia de que la pelota, la tierra, el mundo, el universo, por obra de Dios, marchan como debieran.

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