Los ladrones habían empezado a hacerse malos en el camino, en realidad nadie se preocupan por ellos y que tuvieran que morir también de la misma manera. Lo seguían gente importante, instruida y adinerada. Pero uno de ellos cuando escuchó las palabras de su compañero, repentinamente calló. Esa plegaria era tan nueva para él que lo llevaba a sentimientos tan extraños  a su espiritu y a su vida toda, que de golpe lo trasladó a la edad más olvidada, a la primera cuando él también era inocente y sabía que tambien existía un Dios que se podía pedir la paz como los pobres que piden pan a los pudientes.

Y sin embargo encontraban en el corazon reseco del ladron una conexión con algo en que hubiera querido creer. Pensaba en su corazón convulsionado mientras esperaba que lo enclavaran también a él. La proximidad de la muerte y que muerte!!!aquella plegaria inaudita de quien debía sufrir la misma pena de los dos ladrones. Veia el odio que deformaba las caras  de aquellos mismos que lo habían condenado. Cuando estuvieron en la cruz los tres, el otro ladrón aunque torturado por la enclavadura empezó de nuevo a insultar a Jesus. ¿ No eres tu el Cristo? Sálvate a ti mismo y a nosotros!!!. Mas el buen ladron que hace rato lo escuchaba como vociferaba y vociferaban allá abajo. se dirigió a su compañero: ¿Tampoco tu temes a Dios, estando como está y sufriendo el mismo suplicio? en cuanto a nosotros con toda justicia, que recibimos la pena  digna de nuestras acciones, pero éste no ha hecho mal ninguno!!. El ladron ha llegado a través de la duda de su culpa a la certidumbre de la inocencia del perdonador que está a su lado. Es castigado como nosotros y no ha hecho mal ninguno. ¿ No le tenes que Dios te castigue por haber humillado a un inocente?. Pero recordaba que Jesus hablaba de un reino de paz y que Él mismo iba a presidirlo. Entonces en un arranque de fe, como si invocara la comunidad de aquella sangre que chorreaba en el mismo momento de las manos de criminal, prorrumpió en estas palabras: Señor acuérdate de mi cuando vengas a tu reino!. Hemos sufrido juntos a tu lado en la cruz, no reconocerás a quien te haya defendido cuando todos te insultaban?. Y Jesus que no había contestado a nadie , volvió cuanto pudo la cabeza hacia el ladrón compasivo y le respondió:

EN VERDAD TE DIGO QUE HOY ESTARÁS CONMIGO EN EL PARAÍSO. No le promete nada terrenal porque no serviria para nada, le promete la vida eterna, el Paraíso sin demoras hoy mismo. La respiración de Jesus se hacía cada vez más estertorosa. El pecho se dilataba con afanosa convulsión para aspirar un poco más de aire. La cabeza le martillaba por las heridas, el corazón le palpitaba en forma acelerada y vehemente que lo sacudían para arrancarlo, la fiebre sedienta de los crucificados le quemaba toda la persona como si en las arterias fuera fuego líquido. Su cuerpo estirado en aquella posición incómoda, clavado en las trabes sin poder cambiar de lado, sostenido por las manos que se laceraban si se abandonaba pero asi cansaban demasiado el tronco extenuado  y azotado ese cuerpo joven y divino , que tantas veces había sufrido por haber contenido un alma tan grande, era ahora una pira de dolor DONDE ARDÍAN TODOS JUNTOS LOS DOLORES DEL MUNDO.

La crucifixión  era en realidad, como lo confesó un verdugo retórico era el más cruel y más tétrico de los suplicios. El que torturaba más y por más tiempo. Si se presentaba el tétano , un entumecimiento compasivo  aceleraba la muerte. Pero había algunos que resistían sufriendo cada vez más hasta el día siguiente y más. La sed de la fiebre y la congestión del corazón, el endurecimiento de las venas, los calambres de los musculos, los vertigos el martilleo en las sienes  la angustia dilacerente y creciente no eran capaces de vencerlo. Pero los más a la vuelta de 12 horas expiraban.

La sangre de Jesus de las cuatro heridas se habían coagulado alrededor de la cabeza de los clavos, pero cada movimiento hacían caer lentamente sangre y terminaban en la tierra. La cabeza se había inclinado por el dolor del cuello hacia un lado. Los ojos mortales por donde se había asomado Dios para mirar la tierra se ahogaban en la vitrificacion de la agonía. Los labios lívidos y resecos por la sed contraidos  por el penoso respirar, mostraban los efectos del últimos beso, del beso apestoso de Judas. Sube la espuma sucia y barrosa como una letrina de los lobos se encarniza contra el que siempre perdona. Humanidad podrida contra el Cristo que se desase por ella y que muere por ella. Dia irreparable máxima batalla entre el bien y el mal.

Eli, Eli Lamma sabactani..Señor, Señor por que me has abandonado!!!!. Tengo sed!. Un soldado toma agua con vinagre y se lo acerca a la boca seca que había implorado el perdon también para él. Entonces Jesus exclama. Todo ha terminado!!!. Padre en tus manos encomiendo mi espíritu!!!. La grande experiencia llega a su fin, los hombres apartándose del evangelio  han encontrado desolacion y muerte.

Pero Nosotros, los últimos, te esperamos . Te esperamos dia a dia a pesar de nuestra indignidad y contra todo imposible. Y todo el amor que podemos exprimir de nuestros corazones devastados. será para Tí Oh Crucificado, que fuiste atormentado por nuestro amor y ahora nos atormentan  con todo el poder de tu implacable amor.

Giovanni  Papini. Primero fue ateo y luego se convirtió. Escribió muchas obras. la actual es la HISTORIA DE XRISTO.

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