Es un fenómeno astronómico, alineación de planetas.- Despues de 5 horas de la caída del sol se podrá ver este fenómeno cuya denominación es bastante significante para la humanidad: gran conjunción. Ante la dispersión y después de 800 años, ocho siglos, se nos aparece la propuesta, el signo de poder observar (prerrogativa que no tuvieron millones de personas durante tanto tiempo) de ver la Estrella de Belén con el mejor regalo de navidad que es justamente la aparición de una conjunción universal pletórica de amor. Ahi veremos la Estrella de Belén, que no necesita ser estrella para guiar a los tres reyes hacia el lugar donde nace el Salvador, el cordero, el rey de reyes, el dueño absoluto del universo o de cualquier multitud de universos. Adelanto de Epifanía, hay tres camellos que van marcando el paso sereno en la noche azul, del milagro más portentoso de todos los tiempos. Nace Jesus, quien como bien lo dice San Juan: ES AMOR. DIOS ES AMOR. Por encima de la ciencia, de la técnica, de la cátedra, y de cualquier religion, viene con un recado nuevo y maravilloso: la conjunción. En un mundo donde la humanidad se descarriló del SER( FUERZA IMPERANTE QUE PERMANECE REGULADA POR ELLA MISMA). El hombre con su matafora mayor y sublime: RELÁMPAGO PORQUE ILUMINA ANTE UN DIOS QUE HA VENCIDO LAS TINIEBLAS. Hoy veremos la señal, el signo, el relámpago que nos invita a confiar en Dios quien nos ama antes de crearnos, derrumbando cualquier debate abortivo. Ahí está Él sosteniendonos en la palma, en la palma de LA MANO DE DIOS. Nadie puede detener la marcha sublime de los tres reyes montados en esos tres animalitos que se desplazan silenciosamente guiados por la luz de Belén. El establo espera, la calefacción de la vaca y el burro, está a punto. La mirra presagia el amargor, el incienso inaugura la santidad y el oro anuncia la llegada de la realeza única, irrevocable, amorosa y eterna. Hay que reconciliarse con el cielo que por encima de las chatarras, hemos dejado de disfrutar. Ahí está, abre la puerta José que cuida a María con el bebé. La sagrada familia es ésa, única y es la fuente que nos garantiza el milagroso derecho a la vida. Hay muchos artefactos, telescopios, largavistas para ver la luz que resplandece; pero la podrá alcanzar, quien la vea solamente desde el telescopio del corazón.

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