Jorge Darío Bence ha cumplido 90 años. Realmente no me imagino que es tener 90 años, prefiero recordar a Ortega Y Gasset cuando decía que nosotros somos dueño de nuestro siglo, si cumplimos 60, 70, 80 años es como si tuviésemos un siglo. Que alguien llegue a los 90 años es haber vivido según cómo lo vivió quizas 100 años o muchos más. Supongo que el filósofo se refiere a que a cierta edad y más aún transitando 3 generaciones, la inercia nos indica que tenemos un siglo sobre los hombros. Marco Denevi comparaba: que es una década para una estrella? nada. Para un ser humano?, una cesárea. Observemos la perplejidad que nos produce la muerte de Mario Pereyra con sus 77 años. Tan solo ayer lo escuchábamos fuente de vitalidad y hoy queda la trayectoria mezclada con cenizas, es obvio que no lo vamos a entender. Con Jorge Darío Bence tuve charlas interesantísimas desde las 6 de la mañana cuando el operador de radio San Martín se quedaba dormido. No abrían la radio y en la puerta despertábamos el día charlando sobre cualquier cosa que es el fuerte, la virtud que tiene este hombre, dueño del espíritu de la tradición. Estas charlas de alba sucedió allá por el año 2013. Solamente él sabe cómo vivió para que a los 100 años segun Ortega llegue con tanta vitalidad. De esas charlas pude enterarme que se bañaba con agua fría en pleno invierno, por las mañanas y que llevaba una vida perfecta a tono con lo que le gusta a la naturaleza para que vivamos mucho y bien. Como decía René Favaloro: vivir bien para envejecer bien y envejecer bien para morir bien. Ya con esa edad se iba en un corsa, dándole descanso a su eterno chevy color beige y en unas horas estaba en Córdoba, a 120 km por hora, siguiendo a quien lo contrataba que manejaba un Mercedes Benz. Se levantaba muy temprano aun cuando hubiera dormido un par de horas o pasaba derecho de la animación de fiestas a la radio. Fuera de lo común y dueño absoluto de sus convicciones que nunca declinó, sostenidas en la patria, la republica, la proceridad, el canto y la vida, nuestros ritos innegociables todo aquello que alimenta la pertenencia del hombre con sus raíces. En esa época despues de haber sido compañeros durante años en radio Colón, hacía el infinito Alero Huerpes de 18 a 19 hs en Radio San Martín y me entregaba la posta para hacer mi programa, que de tantos ya ni me acuerdo como se llamaba. Un virtuoso de la radiodifusión que hoy quizás muchos no saben lo llamaron de Buenos Aires lo y lo condecoraron como HEROE DE LA CULTURA ARGENTINA. que vale la aclaración porque hay gente que cree que cultura es el Colon, pero cultura viene de Kwell..que significa lo que escarba y revuelve la tierra o sea el surco, las semillas, la plantita que luego se transformará en árbol. Darío Bence por como vivió, por como vive es el fruto del árbol de la sabiduría que ha emocionado durante mil años si medimos el tiempo con la magnitud de quien supo escuchar su sapienza, de eso mismo, la sabiduría. Un hombre definitivo, un antepasado de lujo para que las nuevas generaciones se reivindiquen en él. Artesano de como hay que vivir respetando nuestras raices, nuestros padres, nuestros animales, nuestros ríos y la tierra. Solamente él sabe y valora lo que debe sostenerse cuando se habla y rinde culto al espíritu de nuestros antepasados. A Guido Iribarren cuando salía de la radio despues de hacer un programa nocturno, lo asaltaron, lo golpearon y  lo dejaron tendido. A los días le llamaron por telefono los mismos agresores para pedirle disculpas porque no sabían que estaban atacando al poeta de las diagonales. Si a Darío Bence se lo llevaron detenido por festejar su siglo de vida, alterando el protocolo del virus, quienes lo conocemos sabemos que él esta por encima de estas escaramuzas cuando ya tiene el cuero más que duro, lignificado y estoico a través de una vida tan portentosa en todos los órdenes. No se dieron cuenta que se llevaban puestos noventa años de alguien que se convirtió en fakir..esos tipos de la india que son funambulistas porque caminan sobre la cuerda floja del espanto y del riesgo que nos pone la adversidad y lo hacen sin inmutarse…porque han superado el dolor. Y el dolor ya no quiere saber nada con un hombre como Jorge, porque le va a contestar con un poema o con una canción o lo invitará a sentarse a disfrutar de una tonada. Es que no cualquiera como Darío le pone color a las sombras de la vida y desde el crepúsculo se aventura para animar la penúltima fiesta..de sus noches blancas.                    jc Malis.

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