Comienza el juicio contra el ex cortista Juan Carlos Caballero Vidal, por apremios a Héctor Cevinelli y su abogado durante la dictadura militar. La justicia determinará si realmente fue así como lo cuenta el ingeniero Cevinelli y está escrito en el diario Página 12. En cierta oportunidad le pregunté a Caballero Vidal, que fue mi profesor en derecho penal cuando Fui a la Universidad Católica de Cuyo, hasta que me di cuenta que la abogacía me aburría. Caballero Vidal que con Cevinelli pertenecieron al Instituto de Investigaciones Mineras, sobre lo cual escribí el libro Los perseguidos, violencia simbólica en la Universidad, me dijo que la denuncia era una patraña, una gran mentira. Insisto, la justicia tiene la última palabra. Pero viene bien algunas aclaraciones: El Ingeniero José Matar me dijo textualmente, que el ejército lo había secuestrado a Héctor Cevinelli. Inmediatamente “a lo Matar”, se montó en su torino y fue a ver al coronel que era el jefe del RIM 22, en pleno amanecer de la represión. Se le presentó con el riesgo de que el militar le pegara un tiro en la cabeza y le dijo: “mire coronel, nosotros en el Instituto tenemos un trato con fabricaciones militares y este hombre que se llevaron lo necesito porque cumple tareas sustanciales para el aporte que le hacemos al ejército. Le pido por favor, que nos lo devuelva!!!. A las 3 de la tarde, en la provincia de la Rioja, lo bajaron del camión de la muerte y lo dejaron tirado en esa provincia. Los militares a Cevinelli lo tenían en la mira. Y el ingeniero Matar le salvó la vida. El ingeniero Rudolph no quiso que en el libro los perseguidos se publicara un incidente, que ahora lo comento, entre San Luis y España, donde estaba El Vasco, Cevinelli lo empujó al ingeniero Rudolph y lo amenazó de muerte!!!. Rudolph nunca hizo la denuncia. Pero hay más y en el libro lo atestigua Candelero. Matar a Cevinelli le salvo la vida, se arriesgó, tuvo que digerir las traiciones y la intimidación que le hizo a su socio. Leamos lo que dice Candelero, abogado del Instituto:

MANUEL CANDELERO

Se crea IDEMSA y se invierten  5 millones de dólares, se generaban recursos, y se pagaban  los sueldos de 70 personas. A los investigadores se  pagaban en proporción dos sueldos y según la categoría. Cuando llegó Del Bono saltó la térmica. Antes, los rectores radicales fueron un desastre porque eran solamente teóricos, no entendieron cómo se debía manejar el sistema. Con Del Bono algunos como CEVINELLI se comportó como un traidor  porque Matar le mató el hambre varias  veces y fueron acumulando con otros serviles elementos para la conspiración. Obviamente en la relación de fuerzas la gente del Instituto no pudo luchar contra toda la Universidad.

Saque Ud señor lector sus propias conclusiones. Porque en la vida hay que ser leal y agradecido y más con alguien que le salvó la vida y le mató el hambre.

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