Jubilados: el ingreso mínimo perdió con la inflación bajo cualquier comparación

Para hacer la comparación hay que tomar el haber de este año con el bono anunciado y esas mismas variables pero del año pasado.

¿Con el bono de $ 10.000 para diciembre, enero y febrero, el ingreso mínimo total de las jubilaciones y pensiones le gana a la inflación?

Es lo que asegura el Gobierno, quien sostiene que en 12 meses el aumento es del 107%.

Para alcanzar ese porcentaje, el Gobierno compara la jubilación mínima de diciembre de $ 50.124 más el bono de 10.000 (en total $ 60.124) con la jubilación mínima de diciembre 2021, que era de $ 29.062. Pero omite que en diciembre del año pasado, ANSeS pagó un bono de $ 8.000, según el decreto 855/2021.

En consecuencia, para que la comparación sea homogénea, los $ 60.124 deben ponerse frente a los $ 37.062 de diciembre de 2021 ($ 29.062 + $ 8.000), lo que arroja un aumento del 61,9%, muy por debajo del 100% proyectado de inflación.

Si se toma el trimestre (diciembre 2022, más el medio aguinaldo y enero-febrero 2023), el ingreso en esos tres meses arroja un total de $ 205.434. (60.124 x 3 + 25.062 del medio aguinaldo).

Un año atrás, en esos mismos meses, el ingreso total fue de $ 109.717 (29.062 x 3 + 8.000 + 14,531 del medio aguinaldo). Representará un incremento del 87,2%, por debajo de la inflación interanual que se proyecta para enero y febrero 2023.

También si comparan los $ 60.124 de los próximos 3 meses con los $ 50.353 de septiembre-noviembre 2022, el incremento es del 19,4%. En consecuencia la inflación debería situarse por debajo del 6% mensual para que haya una mejora inter-trimestre del ingreso mínimo total en relación con la suba de los precios.

En todas las comparaciones homogéneas, el ingreso mínimo total retrocede ante la suba de los precios.

En tanto, para quienes no reciben ningún bono, el aumento trimestral del 15,62% con relación a un año atrás, representa una suba acumulada del 72,5%, muy por debajo de la inflación proyectada que ronda el 100%. Es un retroceso de unos 27 puntos o del 13,8% en un año, que se suma a las pérdidas de los últimos 5 años.

Si se suma la pérdida del 19,5% entre septiembre de 2017 y diciembre de 2019 bajo el anterior Gobierno, el retroceso por los aumentos por decreto de Alberto Fernández de 2020, y los aumentos sin bono que recibieron en 2020, 2021, en 2022 y recibirán ahora, el retroceso punta a punta (septiembre 2017/ febrero 2023) de los que perciben el haber máximo superaría el 35%. 

Nuevamente la fórmula de movilidad resulta perdedora ante la inflación. Esto es así porque esa fórmula combina salarios y recaudación, pero no tiene ninguna garantía o piso frente al avance de los precios.

Por otro lado, los bonos que se han hecho más frecuentes y de sumas mayores, son un reconocimiento o una admisión de esa pérdida. Con el agravante de que, al no integrarse a los haberes corrientes, llevan a que los aumentos futuros se apliquen sobre una base más baja, perpetuando el deterioro previsional.

La conclusión es que, en diferentes magnitudes, el deterioro de los haberes abarca a todos los jubilados y pensionados y la masa o gasto previsional va disminuyendo en términos reales, uno de los compromisos con el FMI.

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