Había un sketch hace décadas en el que dos amigos se juntaban en un bar y cada uno se ponía a contar su historia lo que sucede es que uno insistía solamente con las cosas que le pasaban a él. Hace tiempo vengo notando esta plaga, bien podría ser un epidemia de tipos que se acercan se sientan y empiezan a hablar. Seguramente a ud le ha sucedido y espero que no pertenezca a esta cafila de tipos que creen que el mundo gira a su alrededor o en definitiva son tristes mendigos para que alguien los escuche de cosas intrascendentes porque no tienen nada para mostrar. Es más suelen decir que estan de vuelta de todo y es en realidad porque en la puta vida fueron a ningun lado.

Me ha pasado y cada vez me pasa menos, porque saco el celular finjo una llamada pido permiso y me voy porque no soporta esta plaga de tipos que vienen y claman para ser escuchados pero nunca tienen la deferencia al menos de preguntar por los otros, por lo que le puede pasar a quien lo está escuchando y terminan aburriendo a todo el mundo si es que encima no hay que pagarles el café. Y la mediocridad es tal que se enojan si uno en la vida alguna vez dijo que todo no pasa por la plata y que en vez de hacer negocios y tener autos caros a cambio de sucumbir ante el poder, la pauta, la caja de turno, entregan la poca dignidad. Y se calientan porque uno prefiere comprar un buen libro ya que aprendió que todo pasa, todo se olvida, hoy estas arriba, mañana no sos nadie. Me hizo acordar la triste realidad que vivio Mario Pereyra, no por lo que hizo porque fue monumental pero quizas lo mejor es que se hubiera guardado años antes cuando anunciaba que se retiraría para que el impacto abrupto de su muerte no causara tanta tristeza entre miles de personas que se quedaron boquiabierta ante la muerte del hombre ídolo o como el presumía formador de opinión y que era el más importante en la opinión publica a la altura de cualquier gobernador. preguntamos hoy, quien se acuerda de Mario pereyra?….

Es que nos cuesta tanto aprender que no somos para nada importante, el covid que arrasa contra gente de cualquier color, estado social  o lo que sea, hoy estas, mañana no, y como dice el budismo salis de tu casa y no sabes si vas a volver, no es fatalismo es la realidad pero volvamos al principio; los grandes tipos que conocí, voy a poner uno como ejemplo que fue el mejor otorrinolaringólogo de esta provincia, el doctor Arturo Arabel, cada vez que le tenía que hacer una nota o iba por alguna infección, el tipo largaba todo y me tenía casi una hora preguntandome sobre la realidad política social y económica que yo como periodista pescaba en la calle y él no sabía porque no tenía tiempo.

Como él varios, tantos, el doctor Bettio que acaba de partir, oía más de lo que hablaba y escuchaba, no tenía necesidad de mendigar que alguien lo escuchara y teniendo tanto para contar. Pero la cuestión es que se esta llenando de tipos que vienen corriendo a tu mesa decretan que no molestan y empiezan a hablar de ellos y claro…cómo hacerles entender que es dificil la vida cuando no tenes nada para dar, nada para contar, nada para al menos disimular. Debería haber un barbijo especial para nuestros  oídos ante tantos que solo saben rebuznar cuando te encuentran o en las redes sociales; irrelevantes que si hubieran vivido mejor no tendrían que andar buscando a quien contar lo que no tienen nada para contar y encima uno, les conoce el prontuario…lo más triste.

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