Corre el año 1985, Neustand se reune con el presidente y discrepan sobre la marcha del plan económico del ministro Bernardo Grinspun. Las tazas de te no tienen la calma flemática de Londres y todo salta por los aires. La inflación devoraba cualquier expectativa. Alfonsín estaba preocupado. Lo invitó al ministro a dar un paseo por Olivos y ahí le comunicó que se tenía que ir. Juan Vital Sourrouille Llega con el plan austral. Desde Informadísimo lo entrevisto a Juan Carlos Pugliese y me contesta: no avisamos porque usted no le puede dejar el zorro en el gallinero. Además, hoy a esta hora (13hs,30´) el dólar cotiza a 0,80 cvs, hay confianza en los mercados. Todo esté en calma. Hay elecciones, se produce otro Alfonsinazo y Leopoldo Alfredo Bravo me dice off de records: mi viejo me dijo que no va a gobernar solamente para 50.000 tipos. El bloquismo pierde las elecciones, y Bravo renuncia a la gobernación, queda al mando el doctor Ruiz Aguilar, un hombre calmoso, cachazudo que viaja a Buenos Aires en tren, a la vuelta de uno de sus viajes lo entrevisto en la estación, me dice: viajo en aeroferro, le tengo miedo a los aviones. Le observo el color de su traje y me interrumpe, ¡ si, es de color tierra!.

La empresa de Enrique Pescarmona había ganado la licitación por la construcción del dique Cuesta del Viento. Alfonsín inaugura el comienzo desde la municipalidad de Jachal. Dicen que estuvo allí por pedido de Francisco Montes ( esta acotación la va a aclarar seguramente (Carlos Castro Espinosa). De repente en forma inusitada el gobierno sanjuanino le quita la concesión de la obra al gigante mendocino y se la adjudica a la empresa de Francisco Paolini, con el antecedente de que Pescarmona se dedicaba a la construcción entre tantas obras de diques y Paolini jamás había construido dique alguno. Se produce un gran alboroto, debimos viajar varias veces a Mendoza. La decisión estaba tomada y era irreversible. En un libro que escribí sobre la vida de Leopoldo Bravo con más de 25 testimonios y que lamentablemente alguien lo robó para no publicarlo, alguien, no recuerdo bien, me contó y está escrito en las cenizas de ese libro, que Pescarmona mientras construía, le pidió urgente a Bravo que le adelantara el pago de algunos certificados de obra, porque le habían secuestrado un hijo en Uruguay. Bravo accedió inmediatamente, se pagó el rescate y el joven recuperó la libertad. Pero esta actitud empática de quien ya no era el gobernador, no calmó los animos del empresario mendocino y le hizo un juicio a la provincia por 90 millones de dólares que fueron pagados indefectiblemente.

Paolini era muy querido por los sanjuaninos se recuerda un avión puesto por él, que llevó a más de treinta personas a conocer la villa que tenía en Italia. Fueron, disfrutaron y volvieron. A Paolini no le gustaba el invierno por lo tanto solía pasar los veranos en Miami cuando cambiaba la estación volvía. Ruiz Aguilar mientras tanto no cambiaba de ritmo de traje ni de estación. Paolini comenzó a construir o desconstruir junto con el dique los Cauquenes las dos obras públicas más inservibles que jamás tuvo San Juan. Los Cauquenes debe ser un canto para los entomólogos que buscan insectos y el dique Cuesta del Viento, fue inaugurado por Carlos Saul Menem, ahí estuvimos, luego fue reinagurado por Fernando de la Rua, ahí estuvimos..pero nunca funcionó, hasta el punto de que hay partes de esa obra que puede ser tierra fertil para los arqueólogos. El dique es bello, a las 13 horas se enoja, queda encrespado y es muy frecuentado por el turismo para el deporte de navegación; es riesgoso pero beneficia solamente a quienes han construido cabañas. Por lo demás es como ese cuento de alguien que decía en su país construyeron un avion de varios pisos, uno para shoping, otro para deportes, otro parecía una ciudad, tenía de todo, aunque un detalle tenía un solo impedimento: NO SABÍAN QUE MOTOR PONERLE PARA QUE ARRANQUE. El dique Cuesta del Viento fue hecho para que no fuera dique y la provincia pagó tres veces, primero a Pescarmona, despues al juicio que el mendocino le ganó a San Juan y luego a Paolini. Un monumento a la desidia, al despojo, y a las malas decisiones políticas.

La primera foto es de Paolini con su esposa, la segunda es de Pescarmona. Verdad es segun los griegos patencia o descubrimiento de las cosas, es decir desvelamiento o manifestación de lo que son. Patencia y debajo latencia que es descubrimiento porque sale a la luz.

Dique Cuesta del Viento…lo que el viento se llevó y que se llevó?..guita, plata, cash, dólares, vida, oportunidades perdidas….perversas decisiones de muchos que están y otros que no están en este mundo, pero: LA MUERTE NO CORRIGE.

COMPLEMENTACIÓN.

 

Juan Carlos Malis contó buena parte de la obra pública más onerosa que hallamos  pagado los sanjuaninos. El presupuesto oficial fue de 30 millones de dólares. Pero los sucesivos “mayores costos” y el contexto de irregularidades concurrieron negativamente.
Don Franco Paolini exhibió un tremendo desconocimiento y cada tanto fueron apareciendo problemas estructurales. Tardíamente hubo que inyectar cemento para consolidar lo que era difícil solucionar. Claro el italiano seguía certificando y cobrando.
Estos episodios nadie los denunciaba y la prensa cómplice observaba muda estas irregularidades. Y como relata Juan Carlos Malis, cada vez los ex presidentes venían a San Juan,  el empresario les regalaba a cada presidente  una corbata, obvio italiana  Además los agasajos todos tenían lugar en la residencia de Paolini en la calle Meglioli en Rivadavia. Vaya uno a saber como terminó esa obra que cobraron Paolini y Pescarcamona, éste último por vía judicial. Simplemente hay que sumar los 130 millones de dólares al italiano y 90 palos verdes al empresarios mendocino.
Una verdadera vergüenza. Porque a los valores, por caso el dique Cuesta del Viento hay que otros tantos millones de dólares que forman parte de la corrupción.
Privatizaciones como el Banco San Juan., Energía San Juan.  En el primer caso hay que decir que  el ingeniero Enrique Eskenazi, quien de la mano del ex gobernador de la dictadura Angel Manuel Zamboni, construyó el Barrio Satélite Pedro Eugenio Aramburu. Más de mil viviendas. Hasta acá el aporte para acompañar a Juan Carlos Malis.
“Nadie resiste un archivo” decía alguien y por y para eso estamos comprometidos.
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y reiteramos LA MUERTE NO CORRIGE.

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