UN PRESIDENTE ATURDIDO Y AUSENTE, JUSTIFICA LA REPRESION EN FORMOSA

Las horas de Marcela Losardo al frente del Ministerio de Justicia parecen estar contadas. En medio de la avanzada del Gobierno contra el Poder Judicial, la ministra y amiga de toda la vida del presidente Alberto Fernández, fuertemente cuestionada desde sectores del kirchnerismo, podría dejar su cargo.

Losardo formó parte del grupo de “funcionarios que no funcionan” al que aludió Cristina Kirchner a fines del año pasado, pero había resistido el embate, a pesar de ser el objetivo de las espadas más duras del kirchnerismo que le cuestionan una supuesta inacción ante la continuidad del lawfare contra la vicepresidenta y otros dirigentes.

Los rumores sobre la salida de Losardo estuvieron a la orden del día después de aquella carta abierta de Cristina, pero nunca se cumplieron.

Pero en las últimas horas se reavivó la discusión interna y, según confiaron altas fuentes oficiales a Clarín, la ministra analiza seriamente la posibilidad de dejar su cargo y, de esa manera, liberar a su amigo y socio de cualquier tensión en el seno del Gobierno.

“Alberto no la va a echar, pero Marcela es leal a su amigo y va a hacer lo que crea que es lo mejor para él“, indicaron desde el Gobierno a este diario.

Losardo rompió el perfil bajo esta semana luego de que el fiscal federal Carlos Stornelli, apuntado por el kirchnerismo, dijera que la ministra lo había llamado para solidarizarse por la denominada “operación puff”.

La ministra desmintió al fiscal y calificó como “un disparate” sus dichos. “¿Entra en la cabeza de alguien que yo pueda solidarizarme?”, replicó. Y aseguró que no tiene ni su teléfono.

Pero a Losardo, más allá de su desmentida, el kirchnerismo siempre le cuestionó su buena relación con lo que denomina la “corporación judicial”. Precisamente, sobre este punto se basan los cuestionamientos sobre la supuesta inacción de la ministra.

A partir del discurso del 1 de marzo, Fernández pareció inaugurar otra etapa con respecto a su estrategia de vinculación con el Poder Judicial, lo que acrecentó las versiones. “Por una cuestión de trayectoria, Marcela no puede hacer lo que ahora hay que hacer“, sostienen las fuentes.

Además, el vínculo de Losardo con su número 2 en el Ministerio, Juan Martín Mena, un incondicional de Cristina, está roto. Con su salida, Losardo descomprimiría todavía más la tensión entre el Presidente y un sector del kirchnerismo duro.

Pero, al mismo tiempo, en la Casa Rosada evalúan el impacto que puede tener en la imagen del mandatario. Aquella frase que, como muestra de fortaleza, se repetía hasta no hace mucho, respecto a que Losardo dejaría su cargo el último día de Fernández como Presidente, hoy está en duda.

“No va a tomar ninguna decisión hasta no hablar con Alberto”, agregan fuentes que conocen a ambos dirigentes. Entre los viajes del Presidente a Río Negro, Santiago del Estero y Mendoza, eso todavía no ocurrió. Pero podría concretarse durante el fin de semana, previo al encuentro que el jefe de Estado tendrá con el titular de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, para definir cómo avanzar con la Bicameral que va a controlar al Poder Judicial.

Sobre ese organismo, por caso, Losardo dijo este miércoles que no iba a poder “sancionar ni remover jueces”, en lo que pareció ser una marcha atrás del Gobierno. ¿Será ese el motivo de su salida?

Lo curioso, si se precipita su renuncia, es que en las últimas horas, Losardo salió a cuestionar con dureza a la Justicia y pidió la aprobación de la reforma judicial y negó que sea “el proyecto de la impunidad”, en línea con el discurso K.

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