La presente es una de esas obras que se leen siempre porque siempre uno tiene la necesidad de volver a vivir la emocionante aventura de un hombre que supo somatizar su sufrimiento infantil en la odisea de aceptar su mayor desafío, dar la vuelta al mundo, en 9 meses por la ruta imposible enfrentando a los temerarios 40 bramadores, vientos del Atlántico que siempre están, nunca cesan, jamás se cansan. Vito Dumas debió partir cuando ocurría la segunda guerra mundial. Partió de Mar del Plata, siguió por Uruguay y se embarcó a la fantástica aventura del hombre que quiere ser el dueño del universo. Aparte de los temibles peligros, debió cruzar por cabos, Buena Esperanza, Tasmania, y Hornos. Sintetizar esos nueve meses es increíble pero aseguramos que quien lee este libro es como si viviera las mismas experiencias de este hombre único. La primera complicación surge en el Atlántico enfrentando a los Bramadores cuando se le infecta un brazo. Tenía fiebre, el brazo se le hinchaba, se hacía dificil continuar en una especie de cascara de nuez en el bravío océano. estaba bien equipado para llegar a Sudáfrica primera estación de la aventura. El brazo parece que se le va a reventar, la fiebre lo deja sin energías debe tomar una decisión: con un cuchillo filoso se dispone a cortarse el brazo y se desmaya. Cuando despierta, está sobre un fango de sangre, pus logrando que el brazo se deshinchara y venció la infeccion. Siguió avanzando y llego a ciudad del Cabo; no lo podian creer, en plena guerra que hacía ahi ese marinero loco en un velero pero lo reciben y abastecen. Vuelve a partir sin parar y comienza a dar la vuelta al mundo. Está herido, cansado, no puede mirar hacia atrás, las cartas están echadas. Por las noches hablan con capitanes, fantasmas de la mente, lo acompañan los delfines las estrellas y hasta un ballenato se da el lujo de jugar con su barcucho. Sigue por Nueva Zelanda, y ahi comienza la travesía más larga de la historia, entonces su única compañera educada como el la describe es una mosca, que se pone en la mesa a la hora de comer, duerme con el, conviven la soledad. Y la llora cuando la mosca muere. Sigue su rumbo, han pasado meses, está curtido, su tez es de color semi negro, tiene cicatrices, pero su alma comienza a lignificarse. Vito Dumas era seguido por la prensa, en esos tiempos muy de lejos, muy distante, hasta que un día tienen noticias de que ha llegado con el Legh 2 que hoy se exhibe en la ciudad de Mar Del Plata, y llega a la costa Chilena, donde llegaba por informaciones ya lo estaban esperando: lo hace cerca de la Serena, cerca de nuestra provincia. Descansa, lo reabastecen con leche, con chocolates, comida imperecedera, leche condensada y se prepara para enfrentar uno de los cabos más dificiles del mundo donde naufragaron tantos marinos. Es el cabo de Hornos, cuando comienza a dar la vuelta final, subiendo por el Atlántico para volver al lugar de origen donde un día hacia nueve meses partía con gran cantidad de gente, entre ellos sus padres y su hermano que lo despidieron sin saber si volverían a verlo. llega, una multitud lo espera y se abraza con su madre; le dice ahora sí vieja, ahora puedo descansar. Se va a vivir al campo. ¿Por que, qué impulsa a un hombre a tomar tamaña decision?. lo cuenta. Cuando con su hermano eran niños sufrían al ver a sus padres pasar hambre para que a ellos no les faltara un pedazo de pan.  Ese dolor fue mutando en bronca en rabia en la rebeldía del que es pobre cuando el hambre llega sin poder hacer nada. pasaron los años y tenía que somatizar en alguna hazaña lo que había sufrido para sacarse los fantasmas de la niñez. Vito Dumas, hizo lo que para muchos era imposible, doblegar a los océanos, valorar las noches estrelladas, pelear con los vientos y las lluvias pero mientras millones de hombres se mataban por ideas por política por eogoísmo, el solo se enfrenta a los desafíos donde se adueñó del corazon de la naturaleza. Ya sereno se fue al campo, volvió muchas veces a Mar del Plata, lo conocen en todo el mundo como no lo conocen aqui. Todos esperamos una hazaña que nos justifique en esta vida para vencer el aburrimiento de la vida sin sal. Nosotros también todos los días damos la vuelta al mundo, aunque no nos demos cuenta.

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