TRES

 

EL CÓNDOR PASA..

 

El derecho de soñar no figura entre los treinta derechos humanos que las Naciones Unidas proclamaron en 1948. Pero si no fuera por él, y por las aguas que da de beber, los demás derechos se morirían de sed”

EDUARDO GALEANO

 

Después de la experiencia adquirida, José Matar queda al frente del Instituto de Investigaciones Mineras y se convierte en la locomotora de todo el sistema; de tal forma revoluciona el mecanismo universitario, que con el correr del tiempo; dicho Instituto con todos sus componentes, en prestigio, presupuesto, recursos humanos y transferencia tecnológica,  desborda y se vuelve más importante que toda la Universidad.

Hechos fortuitos, factores positivos y hombres leales lo acompañaron para llevar a cabo esta odisea, con la complementación ideal de su amigo Carlos Rudolph desde distintos cargos estratégicos; también lo van a acompañar algunos hombres que fueron tuitivos: lo protegieron, ampararon y defendieron, fundamentalmente desde el sector duro o halcones de la mesa chica. También contó con el favor de los dioses, porque un hecho fortuito marca el comienzo de la estrategia que luego deviene en funcionamiento pleno. La anuencia del rector de la Universidad, el ingeniero Mario Caputo Videla fue decisiva para abrir los caminos hacia la política de apertura, oferta y contactos con los principales organismos científicos y técnicos de la Argentina.

En ese tren donde venía la clave del desarrollo minero y tecnológico de la provincia, lo acompañaron tripulantes leales y muy útiles, algunos díscolos que con astucia Matar supo cooptarlos porque eran necesarios para el proyecto, otros flemáticos, había personajes tibios y por supuesto quienes fueron incubando envidia que destilarían cuando ya comenzaba a mostrarse los primeros signos de la conspiración.

Matar tenía la capacidad de anticipación, que viene a ser como el don del contrasentido; es decir cuando la rutina o el pensamiento dominante, se desplazaba tranquilamente; su capacidad para crear ideas ya venía de vuelta, potenciadas por su don de gentes y capacidad de convencimiento para cerrar contratos con organismos, empresas y yacimientos, venciendo el material de arrastre de la burocracia aburguesada que tapaba todo resquicio para saltar hacia una experiencia transformadora. Pero esa visión de captar y materializar las ideas nunca se hubiera concretado de no haber tenido el equipo apropiado.

Porque no solo había que generar ideas, concretizarlas y hacer relaciones públicas para transferir la tecnología; sino que desde siempre hubo que luchar contra varios frentes de batalla: el recelo y la envidia que producía en colegas locales, en rectores que fueron pasando y no tenían idea de las transformación que se estaba gestando, en consecuencia eran máquinas de impedir, y con la obstrucción de funcionarios nacionales que eran “envenenados” por mediocres locales, la típica burocracia que empasta todo proyecto.

Aun así, todo el Instituto se desarrollaba más y hacía crecer económicamente a la Universidad, aunque la inflación dilapidaba los recursos que obtenía la investigación. A su vez se le pagaba el sueldo a los que estaban en contra del Instituto. Todo un gran desatino.

Había que tener energía para crecer, para vender y para destrabar los palos en las ruedas que ponían los de adentro y los de afuera. Cuando lograron descarrillar el tren, siempre hablando metafóricamente, con las pocas lealtades y reservas anímicas que quedaron hubo que enfrentar al ensañamiento de la conjura de los mediocres.

Ruiz Bates, tan importante en la formación de Matar y Rudolph cuando eran estudiantes ya estaba un poco viejo, cansado y en retirada, además no compartía criterios con Matar, quien entendía que la única manera de crecer aquí, era asociándose con lo que era la Dirección Nacional de Minería que estaba minada de geólogos y entre otros inconvenientes cuando Matar toma la decisión de hacerse cargo del decanato de la Facultad de Ingeniería, lo hace porque el Rector Caputo Videla se enfrentaba al vaciamiento que hizo la persona que estuvo anteriormente en el decanato y que era bien militar, había destruido toda la estructura administrativa de la Facultad de Ingeniería porque, sin asistentes, ni secretarios se había convertido en un decano omnímodo: era el guionista, el director, el actor, el tramoyista y el espectador.

Matar, cuando se hace cargo y nombra a los tres secretarios necesarios, uno se encargaba de la parte académica, otro de la parte administrativa y el que se hacía cargo de los programas y exámenes. Todos cobraban exactamente lo mismo que cobraba un profesor full time, y cuando viajaban disponían de los viáticos. Mucho tiempo después cuando la conspiración comenzaba a edificar sus propias ruinas, aquel sistema se pervirtió porque comenzaron a elevarse demasiado los sueldos.

Siguiendo los primeros pasos; desde el Regimiento, el jefe militar le enviaba a través de otra persona, la lista negra de todos los profesores que el decano tenía que echar. Era el tiempo cuando la Argentina estuvo a punto de llegar a un conflicto armado con Chile y Matar cada vez que recibía la lista negra, la rompía.

En consecuencia el jefe del Regimiento comenzó a urdir y pensaba, “este tipo es chileno, no me da pelota con la lista de censura que le envío, me las va a pagar”. En Ingeniería tenían un profesor ingeniero Químico que era comunista, había escrito un artículo y pidió que lo acompañaran,  firmando. En aquel momento cuando Matar todavía no era decano, firmó el artículo. Se basaba en la solidaridad hacia alumnos que habían reprimido, porque los muchachos hicieron algunos desordenes, pero en aquella época apoyar a un artículo de un comunista, era para los militares, un pecado irredimible. Empezaron a presionar al rector para que echaran a Matar. Inmediatamente el ingeniero Matar se contactó con un amigo teniente coronel que vivía en Buenos Aires y lo conocía de Fabricaciones Militares. Éste averiguó y le contestó que tenía dos pecados capitales: el primero era haber firmado ese artículo conflictivo y segundo era ser hermano de alguien que había hecho una huelga de hambre en cierto barrio y que le costó el puesto al presidente del banco Hipotecario. Entonces le sugirió que buscara dos personas, en este caso serían el Ingeniero Millán y el doctor Aparicio, para que hablaran con los militares y “lo reivindicaran”.

Matar no se iba a denigrar porque consideraba que no había hecho nada que tuviera que arrepentirse, así que le sugirió al Rector que pusiera a Rudolph de Decano y que a él lo pusiera al frente del Instituto de Investigaciones Mineras en San Juan. La suerte, por lo visto, pasara lo que pasara estaba del lado del hombre al que nada ni nadie lo iba a apartar de su causa y destino. No era solamente suerte, aquí aparece otra vez la capacidad política del líder que prefiere lateralizar en vez de confrontar; son habilidades innatas que no se aprenden en ninguna universidad.

Con Caputo como rector, Rudolph decano de la facultad y Matar al frente del Instituto, empezó a firmar convenios en todo el país;  Salían en el avión de la provincia, y por ejemplo hacían contratos con los Sapag, sobre trabajos en el río Neuquén, después se fueron a la Comisión de Energía Atómica y con Castro Madero, firmaron el convenio más grande que una Universidad jamás haya firmado en este país. Era el convenio sobre residuos nucleares, el proyecto de Gastre que se firmó en Buenos Aires.

Se le terminaba el ciclo a Caputo Videla como rector de la Universidad y lo sucede el Ingeniero Julio Millán.

 

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El ingeniero Millán confecciona el presupuesto nuevo de la Universidad y lo cuadruplica en moneda real pero para eso tenía que tener una base de investigación para poder nombrar a los profesores e investigadores; recordemos que en ese tiempo los militares, por recelos no querían más Universidades grandes y como Cuyo era para ellos bastante grande, la separaron en tres; Millán como rector introduce una serie de carreras adicionales; ayudado por los proyectos de investigación que venían de la mente de Matar y Rudolph, consignando también  que los ingenieros Rivera Prudencio y Carmona habían colaborado bastante, porque venían también con la nueva mentalidad formada en el exterior.

Tampoco hay que olvidar el nivel de investigadores que había en el Instituto en ese momento, por ejemplo teníamos a un investigador de origen húngaro que fue uno de los que investigó la hélice de nuestro ADN y con ello formó parte de quienes ganaron el premio Nobel. Aquel nivel de capacidad y de eruditos, es muy difícil se vuelva a repetir, al menos pasará mucho tiempo. En hidráulica estaba también  otro investigador de la misma camada de Séguel, quien hizo el puente de nueve de julio.

Fue el primer arco que se hizo aquí en el país, porque eran tipos que venían de escuelas de avanzada del exterior.  Ellos tuvieron la experiencia como la nuestra y entendieron al proceso de la tecnología aplicada, lo que favoreció en gran medida, la transformación conceptual desde la formación de recursos humanos y la transferencia de tecnología que alimentó la  fuente del Instituto de Investigaciones Mineras.

Aquí se produce un punto de inflexión fundamental, porque a Matar le faltaba gente y el impulso de un presupuesto acorde con las exigencia de la demanda de sus sueños, de sus ideales. Entonces aparece el talento original que caracteriza a los líderes, cuando él se da cuenta de que con la Universidad sola no llegaba a ningún lado, aun cuando ya estaba celebrando convenios con diferentes empresas del país. Decide poner en práctica  en forma total, la aplicación reditual de todo lo que se producía y si bien Millán apoyó con el sello de garantía para todos los convenios que llevaba la Universidad; esta habilidad de Matar de congeniar lo estatal con lo privado, enriquecieron la participación de investigadores de distintas carreras, contando con casi  setenta personas que trabajaban en distintos rubros en el Instituto, desde San Juan y para todo el país y también como consultor en distintas Universidades del mundo lo que le daba chapa y prestigio no solamente al Instituto sino a la Universidad, a la provincia y a la Argentina.

Porque para hacer cosas grandes se necesitaba un grupo de personas que pertenecieran a un componente multidisciplinario, con este criterio se terminaba el individualismo desde la visión que se adquirió cuando los proyectos desarrollados eran firmados por todos, donde no cabía el egoísmo o personalismo; lo importante era trabajar armónicamente en conjunto para alcanzar el objetivo. Todas las patentes llevaban los nombres y apellidos de las personas que habían hecho el proyecto, lo que le daba prestigio en forma superlativa al Instituto.

Ya habían formalizado el mecanismo de los sueldos que se ajustaban al esquema del CONICET, y en ese sentido no se podía hacer ningún tipo de prerrogativas ni excepciones, además en el caso de Matar ya había demostrado que su personalidad no era complaciente para nadie. En Massachusetts, era distinto porque la Universidad como lo hemos remarcado cobraba de las personalidades que venían desde todo el mundo, pero le interesaba ganar prestigio. En este caso y debido a las limitaciones y la adaptación de la idiosincrasia nuestra, directamente hubo que reformular la distribución de la ganancia, de la forma más transparente y equitativa, en este caso aplicando el mismo sistema que hacía el CONICET.

El esquema se basaba en la distribución equitativa con recursos que iban destinados a la formación de los alumnos, a los gastos, la biblioteca y así por el estilo, con la prevención, hombre precavido vale por dos, de que Matar elevó  el mecanismo a entidades nacionales como el Tribunal de Cuentas de la Nación para que todo fuera clarito y transparente. Y justamente esa precaución que se tomó en el momento justo, a la larga con el correr de los años cuando se vino toda la andanada de sumarios, juicios y persecuciones; sería de vital importancia para demostrar la inocencia del emprendimiento, que la justicia terminó dando la razón.

Porque lamentablemente en este país, el único que no debe tomar ninguna precaución porque nada le va a pasar, es el vago, el mediocre, el corrupto, el coimero, el que fomenta la cultura del disfuerzo. Ahora y por lo que estamos comprobando que a nadie se le ocurra edificar, desarrollar, invertir, sacrificarse, tratar de unir y formar equipos, porque generalmente termina en la justicia, embargado, preso o perdiendo todo el capital. Pésimo ejemplo para las generaciones que vienen demandando desde el futuro lo que destruyen las sucesivas degeneraciones desde gran parte del siglo veinte y lo que va del presente.

En aquel Instituto había geólogos, ingenieros de minas, gente relacionada con el área de medicina, había químicos, abogados, contadores y el personal necesario en las distintas áreas. Los abogados eran Caballero Vidal, actual ministro de la Corte de Justicia y el doctor Candelero, y el Agrimensor Martín que estaba dedicado a cobrar a las empresas morosas; lamentablemente falleció en un accidente.

Al principio se trabajaba en el Instituto con la estructura administrativa del mismo y de la Universidad, todo iba al fondo universitario. Pero resulta que la Universidad no cuidaba todo el dinero que entraba porque se llegó a la primera hiperinflación durante el período de la presidencia del doctor Raúl Alfonsín.

Por ejemplo, había un millón de dólares, pero la Universidad por sus propias leyes debía tenerlos en pesos, en consecuencia antes de seis meses, los fondos cayeron a menos de la mitad. De manera que la entidad que les dio el millón de dólares al Instituto, se previno y advirtió que rescindían el convenio porque así solamente se perdía plata. No creían que iban a poder terminar el trabajo encargado. Concretamente la CNEA.

Entre las inversiones importantes figura la gran computadora que costó 500.000 dólares y que el Instituto le compró a Pescarmona, y que según Matar era lo único que se podía comprar en ese momento, si bien estaban apareciendo las nuevas computadoras pero todavía no había ninguna experiencia, de todas maneras se la compró y se le sacó ingente provecho en un momento de transición, porque la tecnología ya se venía desarrollando vertiginosamente.

Hasta el momento actual, que para algunos, la humanidad está sumida en la era tecnotrónica y que es tan rápida la evolución que piensan ya estaría superando límites peligrosos. Algo así como que está fuera de control, como si la comunidad sufriera un trance oligofrénico consensual, los bancos genéticos que presagió Martin Heidegger cuando sostenía que la ciencia no piensa en el sentido de que en cualquier momento iban a generar un hombre desde un laboratorio. Hoy se pueden observar las manipulaciones genéticas, con crecimientos tecnológicos tan veloces que agotan la conciencia en la cultura de lo descartable.

Pero volviendo a la inversión de esta computadora, se terminaron trabajos importantes como el de GASTRE, porque había que hacer un trabajo hidrogeológico y no había ningún equipo con ese poder para hacerlo. Ese convenio generaba 15.000.000 millones de dólares y había que hacer el plan de trabajo pero para ello, se tenía que presentar un ejemplo del programa cómo sería el plan de trabajo, con qué y que software había que utilizar.  Y esta compra también generaba algunas internas, el caso de Maldonado quien se opuso a la compra de la computadora porque argumentaba que había que esperar un tiempo; pero fue refutado en el sentido de que justamente las empresas no le envían trabajos a la universidad porque no cumplen con los tiempos acordados, cosa que no iba a pasar con los convenios celebrados con el Instituto de Investigaciones Mineras. Y consecuentemente la CNEA estaba presionada políticamente por las reglas del juego del uso de la energía nuclear que tenía el mundo.

El proyecto, es bueno recordarlo para algunos que nunca se enteraron u otros desmemoriados, por la trascendencia del convenio se llamaba: REPOSITORIOS NUCLEARES ARGENTINOS DE LA PATAGONIA, mal llamado o peyorativamente basurero nuclear.

Estaba concatenado con un trabajo que  venía  haciendo la gente de INVAP, porque la ceniza de nuestros reactores dejan adentro una cantidad importante de energía, es plutonio y la separación de este elemento con las cenizas exige cierta tecnología compleja, sobre la cual los centros más importantes tienen alta susceptibilidad. En otras palabras, se estaba haciendo en secreto el desarrollo tecnológico para separar de esas cenizas el plutonio.

Hubo un incidente mundial a principio de la década de los ochenta, cuando un barco japonés llevaba plutonio y debió sortear numerosos obstáculos para navegar porque gran cantidad de puertos le negaban la recepción. Había mucho temor en aquellos momentos cuando se hablaba de plutonio.

Aquí en la Argentina estaban haciendo la planta y produciendo plutonio cuando Castro Madero se fue. Aquí se usa uranio natural que tiene una concentración del uno por ciento, ese uranio del 1, o 1,2 por ciento se desintegra y nos da la energía. En el resto del mundo se lo bombardea, es decir se lo enriquece con mayor cantidad de uranio radioactivo para que alcance un rendimiento del 2,5 al 3%. Se ahorra mucho combustible generando la energía.

La idea era enriquecerlo al uranio antes de meterlo a la pila con plutonio. Se duplicaba la energía con el plutonio. Hicieron la planta, se hizo en un lugar furtivo y la pusieron a funcionar cuando en la época de Alfonsín lo sacan a Castro Madero y lo sustituyen  con  una investigadora que era brillante y que en determinado momento se sinceró con el presidente Alfonsín, porque le dijo: presidente, es verdad lo que está diciendo el gobierno de Estados Unidos; nosotros aquí estamos produciendo plutonio. Lo que generó un incidente muy importante con el país del norte. En realidad fue un incidente internacional porque vinieron de todos lados, inclusive de las Naciones Unidas; revisaron la planta y lograron pararla.

Para muchos fue una declinación política importante porque una cosa era Argentina con Uranio y otra muy distinta sin producir uranio. Y fue uno de los motivos del final de GASTRE, porque si no hay donde guardar los residuos, se corta el desarrollo nuclear del país. Hoy los residuos están al lado del río Paraná, donde circula permanentemente el agua para mantener los residuos a baja temperatura.

En GASTRE esos residuos iban a estar seguro a mil metros de profundidad, donde se llegó a objetar que se había localizado en su interior agua, en consecuencia cuestionaron la seguridad del lugar, pero desde el Instituto se hicieron los estudios correspondientes, extrajeron una muestra del agua y con el carbono 14 se brindó la certidumbre de que efectivamente era agua pero que databa, es decir estaba en ese lugar desde hacía un millón de años.

Lo importante es que de haber prosperado aquel proyecto estaríamos vendiendo uranio enriquecido. En Arroyito hay una planta para producir agua pesada; pero cuando comprobaron que estábamos vendiendo reactores, la manera de impedir la venta de éstos, era que no vendiéramos agua pesada. Y los norteamericanos no querían que produjéramos energía nuclear. Recordemos que Estados Unidos es un imperio,  siempre tienen la política de conquistar y dominar. Aun cuando el premio Nobel de Literatura Mejicano, Octavio Paz tenía una definición exquisita sobre el final de todo lo que se comienza así, porque hablaba de cansancio imperial, como le sucedió a Roma, como le sucedió a los Aztecas etc. Habría que ver hasta qué grado el país del norte ya tiene dicha fatiga.

Los reactores que fabrica la Argentina en la actualidad como es en el caso del que funciona en Australia, es para la medicina. Pero al hacer esta concesión a Estados Unidos nos privamos de generar el desarrollo nuclear y el principal responsable fue el ex presidente Carlos Menem, porque Alfonsín estaba en negociaciones, porque hay un grupo de países con fuerza como el mismos EE UU, Canadá, China, Francia, Japón se han desarrollado nuclearmente, que es lo que quieren hacer algunos países, que causan preocupación mundial como Corea del Norte e Irán.

Menen abortó el desarrollo nuclear y desmanteló el misil Cóndor, lo desguazó y entregó, una de las grandes declinaciones que no le perdonan. Matar tuvo la oportunidad de charlar, porque era amigo del  investigador que había desarrollado el misil Cóndor y un día se encontraron en Ciencia y Técnica, y el tipo lloraba de bronca, pero insistía en que un día lo volvería a construir.

La energía nuclear producida en estos momentos en Brasil es superior a la de Argentina y no les pasó nada, aun cuando en el momento de las presiones cuando Alfonsín negociaba, eran terribles por parte fundamentalmente de Brasil y de Chile, porque se rompía el equilibrio en  relación de fuerzas bélicas potenciales de la región.

La energía nuclear se desarrolló para matar gente, como el caso de la bomba atómica, luego se sublimó hacia el desarrollo de la medicina y luego para generar energía. La mente humana puede producir hecatombes o puede usar la energía para salvar vidas. El temor es que se use esta energía por parte de países políticamente muy inestables que la pueden usar como el aprendiz de mago. Que luego no la puedan controlar.

El Instituto de Investigaciones Mineras estaba relacionado y haciendo convenios con la CNEA, el CONICET, el INVAP. Tal era su envergadura y se consigna que uno de los rectores renuentes como fue el doctor Antonio de la Torre, en una cena que tuvieron en el hotel Provincia ex Nogaró, estuvo presente el ingeniero Constantini que era presidente de la CNEA; públicamente felicitó a las autoridades del Instituto de Investigaciones Mineras y le pidió amablemente a De La Torre que no se metiera más en este tema.

Posteriormente al poco tiempo lo sacaron de la Universidad y le dieron un cargo diplomático. No obstante, lo cortés no quita lo valiente, hay que destacar que De la Torre le pidió disculpas a Matar, argumentando que en su momento estaba mal informado. Pero las trabas y los daños se iban acumulando. En el caso de Médici, otro de los rectores, hoy se considera nefasta su gestión, porque hizo todo lo contrario de lo que se requería en ese momento para que La Universidad hiciera un convenio importantísimo con el gobernador Sapag, entre otros dislates,  argumentó que no firmó el convenio solamente porque el ex gobernador de Neuquén no era radical.

En consecuencia, la transferencia tecnológica, el desarrollo de la Argentina Nuclear, el salto cuántico que daba la provincia de San Juan ante el mundo, el desmantelamiento del misil; bien pueden ser la alegoría de una tema musical tan bonito como desalentador para nosotros: “el Cóndor pasa”. Aunque también hay un “Lamento Boliviano”.

En el imaginario social, una multitud de ciudadanos sanjuaninos se acercan hasta la gran tienda de la historia. Acaban de enterarse lo que ha sucedido y pretenden convencer a los dueños del tiempo, que les acepten recibir los zapatos de la fatalidad, en canje, por el primigenio valor de aquellos que marcaron las huellas hacia la grandeza. Los dioses que siempre son bastante irónicos, les contestan: ¡lo sentimos mucho, pero sobre las oportunidades perdidas, no se aceptan devoluciones!. 

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