DEL AUTOR: Como lo prometí, vamos a publicar íntegramente el original del libro Los Perseguidos, Violencia simbólica en la Universidad. Ya está publicado el prólogo,ahora nos metemos lentamente en la historia a través del capítulo uno en VIDAS PARALELAS. Todas las semanas vamos a publicar un capítulo. Ustedes pueden empalmar con el paso del tiempo todos los capítulos. Lean atentamente VIDAS PARALELAS, nos referimos a José Matar y Carlos Rudolph. ¿Por que hay que leer esta obra?. Porque esta provincia se perdió una oportunidad histórica que pasó y que no vuelve. Juan Carlos Malis.

 

 

UNO

 

VIDAS PARALELAS

 

“El futuro ya no es como era antes”

Julio María Sanguinetti

 

José Agustín Matar Ibáñez nació el 22 de marzo de 1934 en Valparaíso, Chile, luego se nacionalizó argentino. Si los espartanos arrancaban a los niños de siete años del calor materno, para entrenarlos y convertirlos en los mejores guerreros de la antigüedad; el destino de Matar comenzó a entrenarlo a temprana edad, cuando la adversidad le presentó batalla a los cuatro años de vida ya que su padre contrajo la tuberculosis obligando a la familia a vender todos los bienes; circunstancia fatídica que cambia de dirección de la holgura con la que vivían en ese momento, debiendo trasladarse al campo, para una mejor recuperación paterna, por prescripción médica.

El niño, cumplido sus seis años, trabajaba a la par de todos en el sostenimiento del hogar, dedicándose a la cría,  mantenimiento, custodia y alimentación del ganado caprino y aves de corral. A los 9 años de edad todavía no había podido cursar los estudios primarios.

Su estrella lo estigmatizaba como a grandes personajes que la historia nos recuerda, siempre fueron marcados por las carencias y dificultades de inicios escarpados, ante circunstancias cuando la falta de recursos y el apremio económico forman personalidades que tarde o temprano demandan hazañas. La orfandad suele estar presente y en este caso aunque temporaria, el niño la padeció cuando una hermana de su padre, lo trae con ella a San Juan para que curse el primer grado en el año 1943.

Se estremece la tierra con el terremoto en 1944 y el niño debe regresar nuevamente a su lugar de origen, con el padre recuperado, quien debe agudizar el ingenio porque al no contar con un centro educativo, contrata a una maestra para que le enseñara a todos los hijos, lo cierto es que Matar con tan solo 10 años completa la actividad educativa, rindiendo toda la primaria libre, desde un esfuerzo muy grande porque debió lidiar contra los cambios inesperados, sobreponerse a la nostalgia de no estar con sus padres cuando fue traído a una tierra turbulenta y ajena, para luego volver a empezar. Este trajinar precoz, va moldeando un ser autodidacta, despertando potencias que con el tiempo lo llevarán a grandes desafíos.

En este sentido y en relación a la formación de estas almas, es procedente, para dar uno de tantos ejemplos, la vida de Vito Dumas, aquel navegante argentino, cuya niñez con su hermano fue tan pobre y triste, hasta el punto de que muchas veces para poder comer algo, observó que sus padres se sacaban el pan de la boca para darle el alimento escaso a sus hijos.

La miseria fue creando la rebeldía que no se contiene con la resignación y cuando fue adulto, somatizó en la hazaña histórica de dar la vuelta al mundo por la ruta de lo imposible, saliendo de Mar del Plata en 1943, solitario en su nave Legh dos, para enfrentar los cuarenta bramadores, vientos huracanados del Océano Atlántico, llegando a ciudad del Cabo en el sur de África para enfrentar nuevos mares, pasando por el Índico, haciendo escala en Nueva Zelanda, siguió navegando por el Pacífico hasta que llegó a Valparaíso.

Con la ayuda de marinos asombrados, surcó hacia el sur, se le animó al peligroso estrecho de Magallanes y subió por el mar argentino hasta llegar nuevamente a Mar del Plata luego de nueve meses de solitariedad acompañada por las fuerzas naturales.

De no haber sido por la contrariedad de una niñez pletórica de miserias; Vito Dumas no se hubiera animado a tal proeza. En aquella época y cerca, en 1948 los Matar se instalaban en la Argentina, con un adolescente de 13 años quien había terminado de cursar el bachillerato, pero con el contratiempo de que al no haber equivalencias entre la educación de Chile y Argentina, debió inscribirse nuevamente en la escuela Matías Zavalla, para cursar de noche dicho nivel, concluyendo a los 14 años de edad. Vuelve a empezar y se pone  a trabajar, porque para la formación de los emprendedores, como si fuera una asignatura pendiente, los recursos nunca alcanzan.

Trabaja de carpintero ayudando a su padre complementando los feriados y fines de semana  como ayudante de albañilería para proveer al mantenimiento del hogar. Es cuando se inscribe accediendo a la secundaria, en el colegio industrial Domingo Faustino Sarmiento, porque iba despertando en él la vocación por las ciencias exactas y se gradúa de técnico minero en 1955.

Durante este tiempo; bisagra político militar muy dolorosa en la historia argentina, ante el golpe militar al que se le llamó la revolución libertadora, con el bombardeo deliberado en plaza de Mayo, que cercenó la vida de cientos de inocentes, al que se le agregaron fusilamientos trágicos como el asesinato del General Valle y que tendrían repercusiones de posteriores insurgencias alternando con golpes de estado, devastadores para la democracia argentina; se venía acercando al destino de José Matar, otro joven coetáneo, con quien se consumaría el binomio perfecto, dispuestos a la hazaña de atreverse a cambiar el curso de la historia de la ingeniería en minas; cuyo desenlace deviene en el mayor centro de investigación tecnológico de la Argentina.

Transitaban durante los años finales  de la década del cincuenta, afirmándose en los sesenta, logrando el apogeo entre los setenta y ochenta, para sucumbir en el comienzo de la década de los noventa.

 

**********   ************

 

Carlos Guillermo Rudolph nació en Buenos Aires en 1935, en un hogar de inmigrantes alemanes, que recalaron aquí, confirmando la sutileza de Octavio Paz, cuando sostenía que los mejicanos descienden de Los Aztecas, los peruanos de los Incas y los argentinos de los barcos. Su padre era un obrero especializado en la industria textil, entre técnicos y artistas desparramados en familias numerosas.

En su hogar como en el de su abuela se hablaba el alemán, que en el curso de las nuevas generaciones se alcanzó el “Belgrano Deutsch”, mezcla de alemán con castellano, que los jóvenes dominaban con maestría. En 1941 ingresa a la “Deutsch Humboldt Schule y permanece hasta el final de la segunda guerra mundial, aunque sus estudios primarios los termina en la Escuela Nacional de la ciudad de Buenos Aires.

Sin los apremios económicos ni el desarraigo que tuvo la niñez de Matar, no obstante tuvo el apoyo familiar anclado en el concepto de que no había progreso posible si no estaba ligado al estudio. El premio al mérito en aquellos tiempos consistía en que si se alcanzaba una buena nota, era merecedor de un libro. De esta forma su interés vocacional por la lectura, como sus genes lo lleva hasta le fecha. Su apellido es la rúbrica de su aspecto, alemán por donde se lo mire, desde sus cabellos rubios que hoy se resisten a encanecer, como su sentido de la realidad cuyo talante destaca la pulcritud, reflejando que efectivamente el orden es la primera ley del universo.

Su tío se trasladó a Jujuy en busca de trabajo y se alojó en la familia Vázquez, cuyo dueño se desempeñaba  como secretario del Instituto de Geología y Minería que la Universidad de Tucumán que se había fundado en San Salvador de Jujuy. Entonces Rudolph ingresa en la Escuela de Minas de Jujuy, que también fue creada con dependencia de la misma Universidad.

Estaba internado en un régimen de lunes a viernes y tuvo la suerte de quedar signado por un cuadro de profesores que le infundieron valores, que con el tiempo serían herramientas fundamentales para impulsar la transformación. Recuerda a dos de ellos con especial consideración: Ingeniero Alfredo Plattner y Andrea Giordana, ambos destacados ingenieros de minas.

Como dice Gabriel García Márquez: la vida es lo que uno recuerda, y cómo se lo recuerda; de ahí que adquiere relevancia especial que el ingeniero Rudolph haya incorporado como  patrón axiológico de su hasta ahora octogenaria vida, a maestros que le enseñaron “actitudes y exactitudes”. En este sentido siente especial afecto por Plattner, quien estudió en la antigua escuela de minas de Freiberg y era parte de una familia en la que hubo ingenieros de minas durante ocho generaciones. Además este ingeniero realizó una importante carrera en la minería de estaño en Bolivia.

El segundo mencionado hizo estudios de posgrado en la Universidad de Montana, Estados Unidos, siendo su director de tesis el ingeniero Antoine Marc Gaudín, quien con posterioridad pasó a ser director de beca en el instituto tecnológico de Massachusetts. Obviamente que estos profesores despertaron y potenciaron su orientación profesional.

En el año 1954 ingresa en la carrera de Ingeniería de Minas de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad Nacional de Cuyo, aquí en San Juan.

Comienza a estudiar la carrera, al principio tiene el apoyo económico familiar, pero la enfermedad de su padre, hace que se vea mermado ese apoyo y debe optar por otras alternativas, en este caso laborales para solventar sus estudios. Es a poco de empezar cuando su destino se cruza con el de José Matar, como compañeros, socios y amigos para siempre, que nada ni nadie pudo destruir.

 

MI MEJOR ALUMNO

******* **********

Varios factores concurrentes se deben tener en cuenta en la vida de estos dos hombres, para poder entender o mejor dicho como lo analiza Spinoza: “no reír, no llorar, comprender”, el destino fortuito y fatal que los entornó desde mediados de la década del cincuenta, promediando la carrera de ingeniería, en la que se gradúan cuando comienzan los años sesenta y que una vez recibidos, mientras son becados al Instituto tecnológico de Massachusetts, Meca tecnológica mundial, donde se alternaron durante dos años con la posibilidad de quedarse, pero deciden volver; transcurriendo los sesenta, los setenta y los ochenta. Durante estos treinta años, en los que se consuma una generación; hay cuatro circunstancias que ayudan a entender por qué fueron capaces de hacer lo que hicieron, consumando entre ambos, la fiesta de la inteligencia.

En primer lugar hay que tener en cuenta los genes; vienen de ancestros sufridos con gran afectación al esfuerzo y al sacrificio, dentro de un contexto de imprevisibilidad sostenida, en el que la mayor garantía para estudiar, recibirse y prosperar era exactamente la falta de garantías; porque la pobreza, la escases y los escarceos para sobrevivir, eran fantasmas de carne y hueso que siempre estuvieron presentes.

El segundo aspecto a tener en cuenta es la educación que ellos reciben por parte de padres y tíos, trascendiendo el premio al mérito; el esfuerzo por el desechable disfuerzo, que tempranamente despierta la vocación y la longanimidad, hoy llamada   rescilencia, que traducida al refrán es, hacer de tripa, corazón, ni más ni menos.

Es decir, ante las contrariedades de la vida, cuando se presentan las aporías, o cuellos de botella por donde no se puede pasar, porque para cualquier ser es imposible; en el caso de los seres humanos, esta imposibilidad nunca se contenta con esa acepción y se completa de la siguiente manera: hay una aporía, no se puede pasar, pero la inteligencia, el tesón y la fuerza de voluntad,  buscan el ariete, hasta  perforar y  superar  el impedimento.

Viene a colación sobre este valor de la abnegación que se les ha dado a los hombres y no todos lo practican, el recordado acontecimiento del piloto Henri Guilament, amigo y colega de Antoine Saint Exupéry (autor del Principito), quienes volaban para la compañía Aeroposta Argentina.

En 1930 Henri Guilament piloteando un biplano se precipitó cerca de la laguna del Diamante, resultando ileso pero estuvo caminando en la nieve durante siete días. Pudo sobrevivir y cuando se encontró con su amigo con voz emocionada le expresó: ¡te juro, ningún animal podría haber aguantado tanto!. En sus memorias, recuerda que cuando estaba a punto de desfallecer y abandonar la caminata porque el cansancio, el frío y su estado escuálido le quitaban las últimas fuerzas; yaciendo  sobre aquel océano blanco de soledad interminable; meditaba: ¿Qué dirán mis hijos en este momento?, ¡que me levante y que siga luchando!, y cuando volvía a desfallecer, se animaba de la misma forma: ¿Qué estará pensando mi esposa?, ¡que me levante y siga luchando para llegar a ellos!; así transcurrió durante siete días hasta que pudo sobrevivir.

En distintas geografías y condiciones, pero ante similares desafíos, muchas veces José Matar y Carlos Rudolph, harán de tripa corazón para continuar la construcción de la obra edilicia, intelectual y geopolítica más importante que se generó y degeneró en esta provincia; por eso hablamos de fortuna y fatalidad.

La otra causa a tener en cuenta para que ellos pudieran hacer posible la transformación y optimización de la transferencia tecnológica desde el Instituto de Investigaciones Mineras de San Juan es haber caído en manos del Ingeniero Ramón Ruiz Bates primero, y el apoyo fundamental que recibieron después con el ingeniero Caputo Videla como rector de la Universidad.

Ruiz Bates los tuteló como maestro y  educador y volcó  en ellos todo su saber e ideales. Había adquirido su formación en Bolivia, cuando aquel país era imán de la minería desarrollada en la que se arraigaron diferentes centros mineros del mundo, con escuela de avanzada, donde siempre se estaba aplicando la minería y consecuente tecnología en forma teórica, práctica y experimental, como fórmula vital para el avance tecnológico que ya se estaba produciendo en el mundo.

El cuarto punto para tener en cuenta, de ahí la maravillosa frase, alabada en su momento por el escritor Carlos Fuentes como uno de los pensamientos más brillantes de la década pasada, pergeñada por el ex presidente de Uruguay: Julio María Sanguinetti cuando estampaba: “el futuro ya no es como era antes”; consiste en la demanda histórica que ya reclamaba desde el futuro, a todos los que soñaron con una transformación humana desde la década del sesenta; cuando la humanidad parecía haberse puesto de acuerdo, en dejar de arrodillarse ante la monotonía del marasmo y transformar al mundo para siempre. No se puede explicar la vida y obra de estos dos hombres y quienes los acompañaron si no nos situamos en el entusiasmo inmanente que traían los jóvenes para  cambiar el mundo, una utopía que parece irrealizable hasta que se alcanzan nuevos horizontes y en este sentido, fundamentalmente en la década del sesenta, la sociedad humana daba un salto cuántico.

Hay un proverbio que dice que un hombre se parece más a su tiempo que a sus padres, aunque físicamente en la medida que envejecemos nos parecemos cada vez más a nuestro padre. Lo cierto es que a comienzos  de la década de los años sesenta cuando ambos ingenieros eran becados a Massachusetts, grandes transformaciones se producían en el mundo.

El asesinato del presidente John Kennedy estremece a la humanidad y como dice Víctor Hugo ante la derrota de Napoleón en la batalla de Waterloo, frente al duque de Wellington: “ha habido un cambio de frente del universo”; magnicidio cuyo esclarecimiento quedó oscurecido por la impunidad porque nunca convenció a nadie que Lee Oswald hubiera sido el asesino y menos aún el instigador. Aparecían cuatro flequilludos de Liverpool, Los Beatles, para convertirse musicalmente en el fenómeno mundial. Se suicida Marylin Monroe, la actriz seductora de todos los tiempos; en 1964 gana la presidencia de la nación el candidato del radicalismo Arturo Humberto Illia, con el peronismo proscripto.

Juan Domingo Perón intenta retornar a la Argentina y su vuelo es abortado en Paraguay por orden del gobierno argentino. Es el tiempo de Julio Cortázar con el furor literario de “Rayuela”, mientras que nuestro país todavía no dejaba de ser el foro y faro literario del mundo sudamericano, habiendo una librería cada cuatro comercios y siendo Buenos Aires la cuna intelectual donde venían a editar sus obras quienes serían luego premios Nobel, como Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa, amigos profundos, hasta que los separó para siempre el misterio de una trompada.

Se produce el Cordobazo, que fue una especie de acuerdo tácito, parecido al Mayo Francés, donde todos, estudiantes, obreros, profesionales, empleados e individuos en general protagonizaron el acto de rebeldía cívica más violento que se recuerde, impulsando la caída del general Juan Carlos Onganía, quien fue sustituido por el general Levingston, hasta que, siempre a través de golpes de estado, se hizo cargo Alejandro Agustín Lanusse.

Se produjo el Concilio Ecuménico Vaticano Segundo durante el papado de Juan XXIII, hoy santo, que tras su muerte, fue continuado por Paulo VI, para algunos el primer Papa moderno. El mayo francés se caracterizó por un movimiento social en contra del presidente De Gaulle, héroe de  la segunda guerra mundial y la característica esencial de este movimiento es que todos debatían con todos; en las plazas, en el trabajo, en las universidades, se podía observar obreros departiendo con estudiantes, profesores polemizando con empleados, como si se hubiera diluido toda diferencia social, nivelando a todos en el debate cotidiano, sobre los mismos derechos.

Hasta que los dueños de las estaciones de servicio comenzaron a vender combustible, entonces la mayoría de los franceses empezaron a dispersarse  retirándose a sus casas de campo; ahí comenzó el principio del final de lo que sería una de las grandes utopías revolucionarias, sin armas, solamente utilizando la dialéctica de aquella década, que entre tantos fenómenos culmina con la llegada del hombre a la luna cuando en Julio de 1969 el astronauta Neil Amstrong asomaba su pié en la luna, ante la mirada atónita de la humanidad, un solo paso, que se convertía en un salto sideral ante las posibilidades del ser humano.

Obviamente ante estos acontecimientos, cuando Matar Y Rudolph estudiaban ingeniería aprendiendo las lecciones del ingeniero Ruiz Bates, el futuro se  estaba formando desde otra perspectiva.

En los años 30, la Argentina no había hecho la reconversión industrial y se detuvo en el modelo agro ganadero de exportación; tampoco integró políticamente a los inmigrantes, que de treinta millones de personas que llegaron al país con la esperanza de encontrar un mundo nuevo, se volvieron a sus pagos veinticinco millones, transportados por el barco de la nostalgia y el desencanto; los golpes de estado, las interrupciones de gobiernos democráticos, por parte de conatos militares apoyados por civiles y políticos, se convirtió en un trágico hábito desde 1930 cuando lo destituyen a Yrigoyen hasta 1976, último golpe militar que se produjo en la época más atroz que haya sufrido la sociedad argentina;  a través de asaltos, secuestros, asesinatos, y toma de cuarteles, que comenzó formándose con sectores fanáticos como el grupo Tacuara cuyos militantes ultra católicos  salían a gritar y pegar con cachiporras, luego absorbidos por Montoneros, que complementaba el Ejército Revolucionario del Pueblo; la intervención con más de mil asesinatos por parte de la triple A, instigada por José López Rega, oscurantista secretario privado de Juan Domingo Perón; hasta la aniquilación con tortura y desapariciones que produjo la última dictadura militar, con aproximadamente 30.000 desaparecidos.

La insurgencia y la violencia de Estado bañaron de sangre a la Argentina. Principal característica nefasta de la década del setenta, la guerra de las Malvinas, cuando el país  enfrenta a Inglaterra, quien contaba con la ayuda de EE UU y que concluye siendo una gesta injustamente despreciada para muchos y reivindicada por otros, con cientos de soldados argentinos caídos en batalla, fue el final de la tolerancia y credibilidad hacia los regímenes militares.

En 1983 vuelve la democracia, gana el radicalismo de la mano y verba de Raúl Ricardo Alfonsín, hasta 1989 cuando es vencido por el peronismo cuya fórmula ganadora estaba compuesta por Carlos Saul Menem y Eduardo Duhalde.

En San Juan, hubo gobernadores de facto, hasta que durante la vuelta de la democracia se fueron sucediendo, Leopoldo Bravo, quien renuncia en 1985 y lo deja al frente del poder a Ruiz Aguilar; en 1987 gana la fórmula del Bloquismo Carlos Enrique Gómez Centurión, Wbaldino Acosta, en 1991 el peronismo vuelve al poder con la fórmula Jorge Escobar y Juan Carlos Rojas; posteriormente se teje una alianza formada por el doctor Alfredo Avelín y Wbaldino Acosta, hasta que gana nuevamente las elecciones el ingeniero José Luis Gioja, llevando tres períodos, alternando vicegobernadores. Hay que tener en cuenta que durante el retorno de la democracia en esta provincia, hubo una renuncia, la de Bravo, destitución y reposición de Jorge Escobar y destitución del doctor Alfredo Avelín.

Se hace hincapié de acontecimientos relevantes en esta provincia, la Argentina y El Mundo, durante los treinta años posteriores a la graduación de ambos ingenieros, tiempo en el que pudieron desarrollar el polo de desarrollo minero y transferencia tecnológica a la altura de las principales del mundo como vamos a ver. El resto que comienza con la intervención del Instituto de Investigaciones Mineras a inicios de la década del noventa hasta la actualidad, es un proceso que en realidad comienza a mediados de los ochenta que conlleva la sistemática difamación, intervención, destrucción de la reputación y de conexiones del Instituto y sus investigadores con el mundo; juicio, sumarios y persecución; pérdida de recursos humanos, muerte a la investigación, con daños materiales, humanos, morales e intelectuales. Indirectamente hay una muerte en el medio, la del ingeniero Julio Millán.

Al final la Universidad que se valió de la justicia federal haciéndole juicio a los tres investigadores de cabecera de IDEMSA; lo pierde, porque todos fueron sobreseídos de culpa y cargo y hasta el momento la misma Universidad como ninguno de los actuantes en la destrucción sistemática del proyecto que cambiaba el rumbo hacia el desarrollo y autonomía de la provincia, no han tenido el valor y la dignidad de reconocer los daños, que en realidad se lo hicieron a la sociedad sanjuanina en su conjunto como se demostrará seguidamente. Se debe tener en cuenta que a Del Bono lo preceden y suceden, rectores que no entendían el concepto de tecnología aplicada y los que neciamente insistieron en un juicio que ya estaba irremediablemente perdido. Los principales actores de este daño irreparable, previendo las consecuencias de la demanda que se les viene, ya comenzaron a insolventarse, pero no se van a escapar del juicio de la historia. Además con esta maniobra o artilugio indirectamente se auto incriminan. Es incómoda la verdad cuando la sociedad pone el castigo a la altura del crimen; pero allá ellos si eligen morir pendientes.

 

UCRONÍA

***  *****

 

Historia de lo que podría haber sido pero que nunca fue. A fines del siglo veinte, el desenlace de los acontecimientos humanos se acelera; se producen una explosión de las invenciones no solamente tecnológicas, sino que en esta especie de prejuicio decimal que tiene la humanidad, cada vez que termina un siglo, en este caso concurríamos a la finalización y comienzo de un siglo y de un milenio respectivamente. Se produce el desasosiego de las sociedades que creen que  llegan al final de algo y que en el comienzo de un nuevo ciclo, el devenir debería ser distinto.

Por eso comienzan con sus presagios los milenaristas, quienes absurdamente tratan de convencer a la humanidad que el mundo se va a terminar, o el sol no va a salir más solamente porque se llegaba en este caso al año 2000. Y no pasa nada salvo que por la instalación de una cultura humana sin códigos, le sube la fiebre al planeta, hasta algunas convulsiones como la aparición de los tsunamis, rayos que caen en las playas, el derretimiento de los glaciares, el aumento en el nivel de los males y la intoxicación del planeta.

Pero esta sensación de culminación y con sus vaticinios fue siempre así, recordemos que allá por el año 300 de esta era, se creía que el número perfecto es el ocho. Por eso se construían las grandes catedrales sobre base de ochavas. Las construcciones se levantaban sobre estructuras octogonales, porque ya se descontaba que el fin del mundo sería en el año 8000 de la era cristiana. Por el destrato que sufre el planeta hoy la preocupación estriba no hacia el año 8000, sino si la humanidad podrá sobrevivir a las contaminaciones, la extinción de las especies, el agotamiento de los recursos y tantas calamidades que de ser apocalípticas, las está produciendo el mismísimo hombre.

Octavio Paz, dice, “antes teníamos visiones, ahora televisiones”. Porque solamente un grupo de visionarios pudieron presentir que se venía el tren de los grandes avances tecnológicos y fue así entonces, que Matar y Rudoph, pudieron ver, fundamentalmente Matar como líder, que tiene una mente zahorí, es decir, puede ver el otro lado de la luna o el lado oculto de las cosas. Se adelantó a los acontecimientos, captando el momento justo y con unos cuantos pueden levantar el mayor proyecto que jamás se haya visto desde esta Universidad. Recordemos que hoy, en el año 2014, el gobierno clama para que los jóvenes dejen de estudiar tanta psicología y que se matriculen en ingeniería porque no habrá proyecto político aquí ni en ningún lugar del mundo, si la base no es la ingeniería.

Ellos pudieron hacerlo, como lo vamos a demostrar en el curso de esta obra y de no haberse interpuesto la mezquindad politiquera, la que termina destruyendo todo; hoy esta provincia habría dejado de ser Aracataca, o Macondo o la gran aldea con semáforos y tendría uno de los centros de transferencia tecnológica más importantes del mundo. Con todo lo que significa este “tsunami transformador”, para la provincia, la región y obviamente la Argentina. Para que se tome conciencia de lo que se perdió; hoy nosotros no seríamos nosotros.

Porque estaríamos siendo consultados desde todo el mundo, faltarían hoteles para las delegaciones de ejecutivos que vendrían a “hacer negocios”, porque en definitiva ¡hay que hacer negocios!. Y los jóvenes dentro de la investigación estarían marcando el derrotero del desarrollo, no solamente para abrir túneles y caminos hacia el Océano Pacífico sino que habría: “caminos de Agua Negra” hacia todo el mundo, porque se demostró que ellos, El Instituto de Investigaciones Mineras, ACIIM o IDEMSA, eran el imán del mundo desarrollado y de los países sub desarrollados que venían a buscar el producto de investigadores que estaban formando a nuevos investigadores, no para que se fueran, sino para que San Juan fuera la perla de la Argentina.

Quien no lo cree así es porque estuvo dormido, no sabe soñar o boicoteó el proyecto como lo hicieron los responsables con nombre y apellido, quienes impidieron la grandeza histórica a la que se encaminaba toda la región, a la reducción de una simple historieta egoísta y babélica, porque como perversamente el fin justifica los medios, utilizaron los medios para confundir a gente de buena fe y a la justicia, para fastidiar y demorar la aparición que finalmente llega, de la verdad.

El pecado es la obstrucción del proyecto con fines inconfesables pero por sobre todo, la demolición del destino de grandeza de lo que podríamos haber sido y no lo pudimos lograr. Somos necios, cuando creemos que la bóveda de los bancos, nos va a cobijar de la bóveda de los cementerios. Por eso insistimos; no tratamos de redimir ni salvar a nadie; lo que pretendemos es que la sociedad abra los ojos y se dé cuenta, de que quienes conspiraron contra la cuna de la investigación minera y tecnológica que nació aquí, en el San Juan de la frontera, a lo sumo la habrán demorado, porque la epifanía en acción, no se detiene, es como la naturaleza testaruda, hace germinar a sus semillas, desde los escombros.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here