Juliana Awada se queda en Europa, no regresa a la Argentina con Mauricio Macri, y saltan las alarmas de separación. Por más que el ex presidente no cuenta con una asesoramiento marketinero como el que tuvo hasta 2019, es dudoso que el fin del matrimonio entre “la hechicera y el estadista” termine de manera desprolija. Y poner un océano de distancia, sería sin duda una separación mal organizada.

Que la pandemia afectó muchas relaciones de pareja no es novedad. Como el coronavirus, las crisis que se dieron en 2020 no tuvieron en cuenta condición social alguna. Sin embargo eso no significó el fin de todas las parejas o matrimonios. Y es muy probable que las que finalmente decidieron cerrar un ciclo y decir adiós, no pueden argumentar “échale la culpa al covid”. En el partido de Mauricio Macri hay un caso puntual que sorprendió incluso a propios y todavía todos en ese espacio esquivan cualquier comentario off respecto de los verdaderos motivos de la ruptura.

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Macri regresó a la Argentina solo, después de presentar su libro a un público afín, en Madrid.

Con algunos conceptos no chequeados, Macri dio unas charlas en Madrid

También en ese espacio –hoy oposición– los rumores de una posible crisis entre Macri y Awada se movieron de manera cartesiana. Esto escuanto más salvaje se ponía la interna en Juntos por el Cambio para el armado de listas y alianzas, los rumores sobre la crisis mencionada se deslizaban de boca de “fuego amigo”. Una situación muy similar a la que se dio cuando Horacio Rodríguez Larreta y su equipo sumó encuentros con el oficialismo de Nación y provincia de Buenos Aires, para coordinar estrategias conjuntas por la pandemia. Ese “fuego amigo” que potencia la grieta a como de lugar, jugó fuerte contra el jefe de gobierno esparciendo en sitios marginales rumores de el por qué del fin de su matrimonio con Bárbara Diez.

En el caso de Mauricio Macri y Juliana Awada también se aplica aquello de que una sumatoria de premisas verdaderas también pueden generar una conclusión falsa. A saber, hace cuánto tiempo Juliana no postea fotos con Mauricio Macri aun cuando nunca abundaron en su Instagram personal; o que ni siquiera en el día del padre lo hizo. También que dada la importancia que para él tiene las presentaciones de su libro, ella no lo acompañó a casi ninguna. O, por caso, con lo que a ella le gusta viajar, Macri no la sumó a la conferencia de Miami. Y que hace unos días en Madrid, la logística que se armó para las apariciones que él hizo, fue con ingresos y salidas por separado.

El “otro Macri”, Jorge, finalmente negoció con Larreta, y no competirá contra Diego Santilli. 

A este escenario que se dio por ese océano de distancia que pusieron Macri y Awada, se sumó que, sin que nadie los consultes,  algunos y algunas periodistas hipermacristas pusieran  en grupos de chats de colegas la versión oficial de porque “la hechicera” se quedó en Europa. Esa versión oficial –no pedida–, tiene cierto asidero. De hecho PERFIL la publicó en su momentocon Macri fuera del poder y temiendo cierto humor social tenso, Bruno Barbier y Awada habían convenido que Valentina –la hija de ambos– curse sus estudios terciarios en Europa. Y es lógico que Awada ayude a su hija a instalarse en lo que será su residencia por, quizá, varios años.

Al margen, más allá de la alerta por la cepa Delta, el verano europeo 2021 no es el de 2020. En Baleares, hay unos big sponsors argentinos de Macri, que tienen un yate espectacular y fueron anfitriones de Awada en la Patagonia y en un emprendimiento “by the sea” en Lobería. En París, hay otra familia argentina muy amiga y con hijos estudiando hace varios años en Europa que pueden ser de mucha ayuda para que Valentina Barbier se instale en esa ciudad. Por eso, hablar de crisis o de separación suena remoto. Aún sin equipo de marketing, Macri no se arriesgaría a comunicar un hecho relevante como éste de manera espontánea.  Y quienes le quedan en la mesa chica, no lo largarían al ruedo sin prepararlo.

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