A falta de buena noticias económicas, el Gobierno apuesta a las vacunas de cara a las elecciones de este año. Pero abundan las dudas: el llamativo flujo de dosis en Misiones, el fracaso con Pfizer y las investigaciones por el vacunatorio VIP y el hospital de El Calafate.

Alberto Fernández y la ministra de Salud Carla Vizzotti en Ezeiza, para recibir un lote de vacunas. Foto: Presidencia

Patricia Bullrich, la titular del PRO, comenzó a desandar el camino que inauguró el domingo con su denuncia por TV sobre las supuestas razones que impidieron al Gobierno de Alberto Fernández acordar la compra de vacunas con el laboratorio estadounidense Pfizer. En primera instancia habló de un supuesto “retorno”. Traducido, una coima. En las últimas horas, mencionó la exigencia de una “contraparte nacional”Un socio local que se sumaría al negocio de la producción de las dosisNo es lo mismo una cosa que la otra.

Aquella denuncia, más pertinente para una comentarista que una dirigente de la primera línea opositora, desató la indignación del Presidente y del ex ministro de Salud, Ginés Gonzáles García. Ambos aseguraron que iniciarán acciones judiciales contra la jefa del PRO. De hecho, Alberto designó como abogado promotor a Gregorio Dalbón. Otra sorpresa presidencial. Acostumbraba a desconsiderarlo en tiempos que defendía en algunas causas a Cristina Fernández.

La reyerta política ayuda poco, en medio de la tragedia que vive la Argentina por el COVID, a conciliar los espíritus. Un pedido expreso que, en su homilía del 25 de Mayo, hizo el Arzobispo de Buenos Aires, cardenal Mario Poli. Pero el posible desarrollo de la pelea judicial podría echar luz, tal vez, sobre el mayor misterio del tiempo de la pandemia: por qué nuestro país fue un gran colaborador en la región del laboratorio estadounidense para desarrollar la vacuna y está ahora con las manos vacías. Para verificar los dichos de Bullrich habrá que hurgar la negociación frustrada entre las partes.

Quizás de esa manera se pueda acceder a cierta explicación que ni el Presidente es capaz de brindar. Interrogado sobre el tema por los periodistas del programa Contacta2, de la CNN, contestó insólitamente que no sabía, que se habían hecho todos los esfuerzos posibles. Sin un final feliz.

Brasil acaba de firmar dos convenios con Pfizer por 100 millones de dosis cada uno. Recibió hasta ahora dos millones de dosis. Pero Jair Bolsonaro también tuvo su historia. En medio de la emergencia sanitaria, durante la primera ola, rechazó una oferta para la adquisición de 70 millones de dosis. Adujo, como aquí, problemas con el contrato presentado por Pfizer (asociada con la farmacéutica alemana BioNtech). Con el agravamiento de la situación terminó firmando trato. Brasil operaba hasta ahora con la china Sinovac y la vacuna de AstraZeneca, elaborada por la Universidad de Oxford.

Vacunación en Brasil: ya estaban aplicando AstraZeneca y Sinovac y ahora cerraron un acuerdo con Pfizer. Foto: Reuters

Vacunación en Brasil: ya estaban aplicando AstraZeneca y Sinovac y ahora cerraron un acuerdo con Pfizer. Foto: Reuters

Aquel mal paso del Presidente no quedó en la nada. Hay una comisión parlamentaria que investiga si hubo responsabilidad del Gobierno por el primer desacuerdo con el laboratorio. He aquí una diferencia con la Argentina: el Congreso tiene un papel muy pasivo acerca del misterio de Pfizer. Nunca pudo avanzar más allá de las distintas explicaciones surgidas desde el oficialismo.

La oposición realizó reclamos. Ninguno tuvo respuesta. Incluso propuso modificar la Ley de Vacunas, aprobada por el Congreso en octubre de 2020. Extraoficialmente se dijo, alguna vez, que la introducción de la palabra “negligencia” en el texto había constituido un escollo insalvable con Pfizer. Juntos por el Cambio propuso enmendar ese supuesto error. Todo quedó, por ahora, en la nada.

El desencuentro con el laboratorio estadounidense es quizás el punto más oscuro sobre la compra de vacunas y la campaña que desarrolla el Gobierno. Pero de ninguna manera es el único. Han faltado en el proceso tres cosas esenciales: transparencia, buena comunicación y eficacia.

El escándalo por el vacunatorio VIP es el caso de mayor resonancia. La causa está a cargo de la jueza María Eugenia Capuchetti y del fiscal Eduardo Taiano. Ambos muy observados desde el poder. La mujer, por haber sido designada durante el gobierno de Mauricio Macri. El fiscal forma parte del frondoso listado de la AFIP (200 miembros del Poder Judicial) para que se termine de acoger a su jubilación. Pese a todo, sería inminente la citación del ex ministro González García para que declare.

Más sospechas​

En días pasados afloró otra novedad. Por requerimiento de la diputada Graciela Ocaña, a raíz de un lote de vacunas enviadas a El Calafate, el Ministerio de Salud informó que se trató de una partida de 10 dosis (no 60) reclamada por autoridades del hospital SAMIC, de aquella localidad. El envío se hizo directamente desde el Hospital Posadas. Pero no fue documentado por el Ministerio. Sospechas de otro movimiento oscuro que investiga la Justicia.

Hospital SAMIC en El Calafate.

Hospital SAMIC en El Calafate.

Las rarezas se esparcen. Según las estadísticas entre las vacunas entregadas y aplicadas en cada provincia surgen detalles que llaman la atención. El primero: San Luis, de los Rodríguez Saá, muestra 3.154 vacunas aplicadas por encima del total de las dosis recibidas. ¿Compró por su cuenta? ¿O le suministraron más de las que dicen?

Como broche a la opacidad de la campaña, Misiones asoma como la segunda provincia, después de Buenos Aires, con mayor cantidad de dosis para ser aplicadas: 93.698. Muy por encima de Córdoba, Santa Fe o Mendoza, que casi la triplican en cantidad de habitantes. Existirían tres posibilidades: que el ritmo de vacunación haya sido extremadamente lento; que se haya especulado con el vértigo de estos días en vísperas de elecciones a legisladores provinciales (6 de junio); que hayan recibido refuerzos de parte de la Nación ante el desafío político.

Dos de aquellas tres hipótesis poseen verificación. En ciudades importantes de Misiones (El Dorado, por ejemplo) se está vacunando sin turno y a partir de los 40 años. No ocurre en ningún otro sitio del país. El Gobierno nacional envió además un refuerzo de 12.000 dosis de la rusa Sputnik V. El gobernador es el médico pediatra Oscar Herrera Ahuad, funcional al kirchnerismo. Se impuso en 2019 con más del 70% de los votos.

La estrategia misionera, es probable, estaría adelantando el diseño que pergeñaría el Gobierno. Privado de buenas noticias económicas (la cuarentena total o intermitente conspira contra la mejora) apostará a las vacunas a fin de pelear las legislativas de octubre. Para que el plan se cumpla necesitará dos requisitos: varios millones de vacunas (Carla Vizzotti anunció el arribo para el fin de semana de 4 millones de AstraZeneca) y una campaña mucho más veloz y eficiente. La transparencia quedaría, como de costumbre, para otra ocasión.

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