Norberto Oyarbide, el juez más polémico y excéntrico de Argentina

El exmagistrado, que tuvo una carrera plagada de acusaciones de corrupciones y escándalos por sus excentricidades, muere a los 70 años víctima de la covid-19

El exjuez argentino Norberto Oyarbide, asistente a un partido de tenis en Tigre en 2012.
El exjuez argentino Norberto Oyarbide, asistente a un partido de tenis en Tigre en 2012.EDUARDO DI BAIA / AP

A sus 70 años, falleció por covid-19 Norberto Oyarbide, el exjuez federal más polémico de Argentina y uno de los más conocidos del país sudamericano. Falleció el miércoles después de luchar durante casi dos meses contra una neumonía bilateral ocasionada por el coronavirus en una clínica privada de Buenos Aires. Pese a una carrera judicial plagada de denuncias, acusaciones de corrupción y sonados escándalos como el que lo vinculó a un prostíbulo gay, Oyarbide sobrevivió a cada uno de los golpes recibidos y se retiró en 2016, bajo el Gobierno de Mauricio Macri, cuando iba camino de enfrentarse a un nuevo juicio juicio político.

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Nacido en Concepción del Uruguay, unos 300 kilómetros al norte de Buenos Aires, Oyarbide llegó al Poder Judicial en 1976. Primero fue auxiliar, luego secretario, fiscal y en 1994 fue nombrado juez federal en Buenos Aires, con el peronista Carlos Menem en la presidencia del país.

A lo largo de sus 21 años en el cargo, recayeron en su juzgado causas de gran repercusión mediática, entre ellas investigaciones penales a varios expresidentes: a Menem por la supuesta omisión de una cuenta en Suiza, que después sobreseyó; y a Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner por supuesto enriquecimiento ilícito, causas que también archivó.

En 1998, un escándalo estuvo a punto de costarle la carrera. Un exprostituto convertido en empresario denunció que Oyarbide protegía al prostíbulo masculino Spartacus a cambio de recibir entre 10.000 y 15.000 dólares al mes y hacer uso de sus servicios. Como prueba, aportó un vídeo en el que se veía a Oyarbide en el lugar.

Tres jueces pidieron entonces que fuese apartado por falta de ética —tras haber concurrido a un prostíbulo, haber omitido denunciar el delito de promoción y facilitación de la prostitución— por enriquecimiento ilícito y amenazas contra empleados de un restaurante. El Senado votó su juicio político el 11 de septiembre de 2001, horas después del atentado contra las Torres Gemelas. Por un único voto de diferencia, los legisladores rechazaron su destitución.

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En los años siguientes, recibió también duras críticas a algunas de sus investigaciones, que en algunos casos provocaron que fuese apartado, como en la causa del programa de construcción de viviendas sociales de la asociación Madres de Plaza de Mayo y en la de medicamentos adulterados en la que encarceló a un dirigente bancario.

Algunas acusaciones contra él derivaron en nuevos pedidos de juicio político, pero los sorteó todos, y no dudó en usar a los medios para defenderse atacando. “Macri me pidió que me inhiba en su causa y quiso comprarme”, dijo sobre la investigación que realizó sobre supuestas escuchas ilegales cuando Macri era alcalde de Buenos Aires y aún no se había postulado a la Presidencia.

“Norberto Oyarbide fue el ícono del juez que tapó casos de corrupción a cambio de no ser destituido. Hay otros oyarbides en la justicia con un perfil más bajo. Pero lo peor son los políticos que usaron su vulnerabilidad para conseguir impunidad, como los Kirchner”, tuiteó el periodista Daniel Santoro, autor de una biografía sobre el polémico magistrado, al difundirse la noticia de su fallecimiento.

El titular del juzgado en lo Criminal y Correccional Federal 5 renunció en 2016 en medio de un proceso en su contra en el Consejo de la Magistratura. Era investigado por mal desempeño, al haber sido acusado de frenar el allanamiento a una entidad financiera tras el pedido de un funcionario del gobierno de Cristina Fernández. La Administración de Macri decidió aceptar su dimisión en vez de continuar con el trámite para su expulsión.

Su renuncia no significó la desaparición de Oyarbide de la vida pública argentina. En 2009 ya había causado revuelo su actuación en el escenario junto a Carlos La Mona Jiménez y un mes después de abandonar el juzgado el baile realizado en el sindicato de taxistas se volvió viral. “¿Es usted un actor frustrado, un artista? Porque recita también, le gusta cantar, bailar…”, le preguntó la diva televisiva Mirtha Legrand al invitarlo a su programa. “Sí, toco el piano también. Vengo de una familia que le gustaba la canción, el arte, la pintura. Gané una beca para Bellas Artes, pintaba muy bien cuando tenía 18 años”, respondió entonces.

Tenía una causa abierta por supuesto enriquecimiento ilícito, pero nunca fue citado a dar explicaciones en ella. Sus allegados sospechan que pudo haberse contagiado en el almuerzo que realizó para celebrar su cumpleaños el pasado 22 de junio. Pocos días después, fue hospitalizado y ante el empeoramiento de su estado de salud, ingresado en terapia intensiva. No logró recuperarse.

fuente diario el pais de españa.

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