Mar del Plata, la ciudad feliz, aunque en los últimos tiempos por efecto de la pandemia ya no es tan feliz, pero sigue siendo o disputando ser la reina del plata. Nosotros, los que promediamos los sesenta y tantos, durante esta década en nuestras vidas donde el cerebro nos hace retroceder sabiamente hacia la infancia y la juventud, para recordarnos que vamos hacia la muerte pero que todavía estamos vivos; somos analógicos, venimos de otra época y nos cuesta adaptarnos al mundo digital. Podemos ver, intuir, esculpir lo que infinidad de personas no puede hacer porque tienen el dedo puesto en la pantalla del celular. Pero nosotros que somos crepusculares, ya sabemos que nos trae la aurora todos los días y que nos lleva el crepúsculo. Venimos de otra fuente y muchas veces en este mundo enloquecido para conseguir rápido lo que se convertirá en nada, sabemos de memoria cuando debemos cerrar las manos, por quedarse tantas veces vacías. Quizás aparezca, quizas nunca, pero si buceamos en la esencia de las criaturas del arte, instintivamente conocemos la alegoría, por lo tanto como poetas avejentados conocemos quien es el autor de esta maravillosa escultura que ha aparecido en la ciudad feliz. El intendente está inquieto por encontrar a quien la puso ahi, para darle la entronización burocrática que merece y mucha gente pide que se apresuren antes de que se la roben. Desde aqui observamos que no es Alfonsina Storni, la que vivió una parte de su niñez en esta provincia y que nunca se ahogó caminando a través del mar. Es un mito. Se quitó la vida por ahí, por esos lugares donde hoy reposa esta obra anónima. Será anónima?, lo vamos a saber con el tiempo que es el mejor autor si aparece la persona que buscan y si no, muchos creerán que es una alucinación, hasta que quede para siempre la escultura que nadie esculpió ni instaló. Es hermosa porque desde aqui podemos ver que guarda las proporciones que descubrieron los griegos. Esta alegoría está sentada, acurrucada, desnuda, inclina su cabeza hacia el mar. Como está sola y sin asistencia municipal se la observa escuálida o sucia, aunque la sentimos hasta perfumada de mar. ¿quien es?…hasta ahora, hasta que la entronicen!!!quien es?. Es hermosa, esta sucia, tiene frio, está achucuyada, acoquinada, acurrucada, más cerca del dolor que del amor. Es bellísima, deja entrever uno de sus pechos, sus cabellos al viento y sus ojos se profundizan en el mar como si estuviese esperando a alguien, alguien que traiga algo, o quizás espere multitudes solitarias como ella. Está sufriendo, está esperando, está amando. Esta escultura para mí es la mismísima Argentina que se nos presenta anónima, bella, ensuciada..derrotada. jcm.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here