Pero resulta que desde 1810 ya venimos dispuestos a que nos formen desde afuera, por eso hemos adquirido una personalidad vicaria, es decir, para que sepamos quienes somos y luego cómo quisiéramos ser, primero nos gusta viajar por el mundo, Europa o Estados Unidos, para preguntar mendigando: ¿ quienes somos, qué piensan de nosotros, vieron que Maradona o Messi son argentinos que nos representan?, entonces a partir de ahí según el veredicto del mundo hacemos un mito fundacional para que contentos vengamos a contarnos lo que somos, y que nunca llegamos a ser, porque para ser primero debemos consultar. No somos transparentes, a lo sumo estamos pendientes, nacemos vivimos y morimos así entonces el cementerio argentino está lleno de muertos pendientes.

Vendrán antropólogos el día de mañana nos estudiarán y no encontrarán nada porque nunca llegamos a ser, a hacer, a pertenecer, porque siempre nos vamos y sabemos que la vida es ver volver en consecuencia el que se va en estos momentos, 100 aregentinos por día seguramente van a volver y se volverán a ir en un eterno retorno hacia la nada.

Nadie nos plantó en la tierra, vagabundos, detestamos a la pampa porque es triste, se la observa vacía pero de esa pampa provee la ubre que nos da de comer a todos desde hace más de dos siglos. Nada lo desafía a un argentino, porque la misma Pampa y los recursos aledaños, nos hace prescindibles, nos grita la tierra: ¡Ustedes están de más, lo único que quieren es comer a la vaca, y al trigo y tomar mates, ver futbol y viajar para caretear. Viven haciendo turismo y después se buscan un lugar para morir pendientes.

No fue lo que sucedía en el siglo 19 contrariamente al siglo 20 y 21. Un carnaval, como cuando vamos a la cancha dandole la razón a Oscar Wilde cuando decía: pregunten a un hombre que puede decir de él mismo y no contestará nada, ponganle una máscara y desembuchará absolutamente todo. Esos carnavales donde con una careta con una máscara con un antifaz, nos soltamos, nos abrimos, nos rajamos dirían los mejicanos, largamos todo lo que tenemos adentro y nos sentimos felices, como en la cancha, hacemos una somatización, escupimos todo, nos desahogamos, nos fagocitamos y después que se produce la quema del rey momo, cantamos el tango: después del carnaval.

Nuestra historia?…el principal monumento que visitamos y que invitamos al mundo que vengan a ver?….un cementerio: La Recoleta. Le rendimos pleitesía a un jugador de fútbol que salio de una villa y creyó que tenía el mundo a sus pies, hasta que alguien le dijo, seguramente el destino..ehhh no es el mundo, es simplemente una pelota..jugaste como juegan todos..pero nadie construye..y ese día se fue acercando y se desplomó, llamó a la muerte para que lo llevara con sus padres. Triste destino?..pero no, nosotros no tenemos destino, porque en este país tan loco y surrealista, nunca nacemos aunque morimos todos los días, somos un malentendido existencial, un contrasentido, un acto fallido universal.

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