No te vayas, Abigail. Que tu padre pueda bajarte a los caminos para que te lances a correr y a jugar. No llores Abigail. No llores. Que los policías sin corazón cambien, que se vayan las moscas. Que tu madre te sienta latir y que la quieras y que se quieran todos y sin dolor.

Abigail te necesitamos y te queremos sonriente. Abigail, cuidada por todos. Y sin fronteras para vos. Y sin papeles que te pidan para vivir, sin burócratas que no entienden que tenés que estar aquí, en los recreos de la escuela, con los cuadernos y los lápices. Abigail.

¿Qué es lo que somos? ¿Personas? ¿O animales?

Hay que derrotar con tu inocencia a la maledicencia de los sátrapas, hay que dibujar con tu infancia como símbolo la caída de las murallas blindadas de la corrupción y de los siniestros, de los señores o señoras de la muerte.

No llores, por favor. Por favor que no llore Abigail, no la dañen, no le impiden, no la agraven. Ayúdenla burócratas. Es incomprensible, pero ustedes están para impedir, para no comprender, para abolir la vida.

Pero aún así no te vayas. Camina, corre, baila Abigail, juega. Ríe Abigail, ríe y sonríe y canta. No llores.

No la enreden, no la abandonen a las moscas, no la hundan en el sufrimiento, no la lastimen. Escribió William Golding en El Señor de las Moscas“Todo se paralizaba salvo las moscas”. Libérenla de todos los moscardones que la muerden, que la infectan, que no la dejan vivir.

No te vayas. Te necesitamos aquí, caminando con todos, cruzando todas las barreras, saltando por encima de los malos guardias, los capitanes de las moscas. Es imprescindible tu alegría e intolerable tu dolor y tus dolencias.

Abigail, vos sos la Argentina. Por eso es crucial que aquí te quedes. Tu vida es la nuestra.

Si te vas nos vamos todos un poco. Se nos hiela el corazón y nos detenemos también ante todas las paredes que nos bloquean el paso.

Abigail no te vayas porque sos la libertad.

La lucha por la libertad, la voluntad de llegar, de ser, de caminar, de superar, de aprender, de crecer. No te vayas.

No te vayas, Abigail porque sin vos no hay camino.

Abigail, quedate. Sos brújula y ejemplo.

Sos la imagen de lo que debería ser pero no es, porque los guardianes te agravian y te agravan.

No te vayas que tenemos que vencer a los funestos. Aquí estamos siguiéndote Abigail, detrás tuyo, junto a tu padre y a tu madre, todos somos tu padre y tu madre, te elevamos en brazos Abigail, todos, pero por favor, no te vayas. Si te vas nos vaciamos, nos dolemos, nos rendimos.

No. No nos rendimos, pero te quedás. Te pedimos, te solicitamos, te rogamos, caminamos contigo.

No te vayas porque la esperanza te requiere.

Abigail con su familia. La nena a la que su papá cruzó en brazos para volver a Santiago del Estero.

Abigail con su familia. La nena a la que su papá cruzó en brazos para volver a Santiago del Estero.

En los desiertos, en las montañas, en los mares y los ríos, en los bosques, Abigail, en las escuelas vacías y vaciadas, en los recreos sin gritos de los chicos, se necesita tu perseverancia. Necesitamos la justicia, humana y divina, para vos, para tu cuerpo, para tus sendas liberadas.

Es imprescindible tu presencia porque si te llegaras a ir así, después de lo que te hicieron, quedarán vencedores los malignos, los idiotas, los superficiales, los ladrones y los asesinos.

Porque así estamos, demasiado rodeados de males, y necesitamos de tu bien. Pero no llores, por favor. Sin embargo, que se oiga tu llanto en todos los despachos, en cada cueva de malandras y de mentirosos, que cada codicioso se detenga sanado por tu llanto, que les devuelvas la sensibilidad.

No te vayas, porque nos vamos con vos a ninguna parte.

No te vayas porque el dolor y la impunidad se quedan si te vas.

Acá te quedás, Abigail. Aquí junto a cada uno. Sin llantos, con llanto, no más lágrimas en este país con mares de lágrimas.

Tu llanto debería abrir almas y deshollinar morales atiborradas de cenizas y de humo negro, de almas negras.

Moscas.

Abre Abigail tu caja de esperanzas.

Y que te quedes para siempre.

Tenemos que hablar Abigail, hablar contigo, entre nosotros, curarte, curarnos.

Aunque te hayamos hecho tanto daño Abigail.

Sí, sin dudas. Te vas a quedar con todos nosotros.

Pase lo que pase, te quedas acá, Abigail, inocente, víctima de esa llanura ardiente y regada de sinsentidos verticales, feudales, vaciada de piedad y de humanismo.

Abigail no tenemos palabras si te vas.

Sos llanto y mensaje. Caminá, Abigail, y alumbrá el camino porque si te vas queda la sombra.

Pero no te vas. No. Nunca, seguirás aquí.

Pase lo que pase, ya no te vas.

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