ARGENTINA: AMAMOS LO QUE NO PODEMOS ALCANZAR

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Yo estoy promediando el tiempo de los sesenta hacia los setenta años. Y les aseguro que cada década  en el calendario de la vida humana, trae un tinte, una característica especial. Quien comenzó a transitar los sesenta y pico de años, ya sabe que volverá siempre al territorio de la niñez, de la adolescencia y de la juventud. Volvemos, porque la vida es ver volver, tratamos de hacer un balance, queremos corregir experiencias y malogrados porque la vida se hace en borrador, nos venimos una vez más al presente. Es el intento fallido de tratar de hacer lo que no hicimos o deshacer lo que hemos hecho mal. No hay caso, el reloj cerebral retrasa y también se adelanta hacia el futuro alucinante porque generalmente lo que soñamos rebota en el frontón de realidades desconocidas. Nos ubicamos nuevamente en el presente cuando ya hemos aprendido que el ser humano es el único animal impreciso.

Una generación nos lleva 30 años aproximadamente, me miro al espejo y éste me refleja que me eché al hombro dos generaciones. Una época equivale a cuatro generaciones, o sea 120 años. Miro y retrotraigo la memoria durante un siglo y puedo ver: el primer centenario de la patria cuando cumplimos 100 años ante un horizonte prometedor. Fuimos potencia mundial, fuimos el granero del mundo, fuimos el faro y foro cultural de américa latina y ante tantas vicisitudes nos queda ese sabor agridulce porque fuimos o sea ya no somos; no nos dábamos cuenta de que estábamos retrocediendo hacia adelante. Nada más y nada menos. Casi todo, casi nada.

Pero  ahora ya poco me importa revisar mi pasado, porque siento languidez, nausea o ese vacío en el estómago y en el alma cuando observo que desde el retorno de la democracia, maltratada, mancillada y adulterada por una sociedad argentina devaluada, hemos perdido una generación y vamos declinando hacia la misma dirección. Entonces ya no tengo dolores autorreferenciales, porque ahora mi angustia es por los que vienen, por la juventud que me precede, por los que están pisando mis huellas desorientadas, sin íconos ni paradigmas, sin rumbo, brújula ni norte. Es cuando vemos el espejo retrovisor de los años perdidos, de un siglo de impunidad entre gobiernos civiles y militares. He plegado el espejo retrovisor porque no quiero ver el destrato nacional cuando Eduardo Mallea ya clamaba la necesidad de una manifestación severa de la vida y en mi preocupación por el porvenir, vuelvo sobre mis pasos borrados en la arena de la historia que no supimos escribir y que se quedó sin huellas, sin camino, sin derrotero que exigen las nuevas generaciones y que solo heredan una Argentina donde se borraron hasta las bases Alberdianas que ensamblaron la maravillosa Constitución que la imbecilidad la denigra y falsifica en inconstitucional!!!!.

No podemos ser tan estúpidos pero la realidad avisa cuando aparecen dos concursos que sopesan el estado anímico y conceptual de ser argentino actual: dos periodistas televisivo y gráfico califican como concursantes: “el boludo de la semana y el pelotudo del año”. Será así? Observemos atentamente. Los últimos 44 héroes que nos miran desde el fondo del mar, hundidos por la explosión de un submarino estallado por la falta de mantenimiento; observan la desmemoria de esta sociedad, que no solo se olvidó rápidamente de ellos, sino de la depredación que barcos extranjeros hacen en el mar argentino, quizás el más rico del mundo; robando toneladas de peces, calamares y recursos que son la comida del futuro. Porque la Argentina desmanteló a las Fuerzas Armadas hasta el punto crítico de que hoy no estamos en condiciones de defendernos cuando sigan viniendo por nuestros recursos que no se agota solamente en el litoral marítimos y ubérrimo de muestra geografía nacional paradisíaca. Algún día vendrán por nuestros acuíferos y por el recurso incalculable de la pampa húmeda más fértil del mundo. Tenemos 3 millones de kilómetros cuadrados y  175 millones de hectáreas, para tan solo 45 millones de personas mal distribuidas, con el 40 % de la población hacinada en Buenos Aires, el interior vacío y un total devastador de 18 millones de pobres. ¿Qué le pasa a la Argentina? Es lo que pregunta el mundo. Pero volvamos al análisis profundo de esta situación ante el prejuicio decimal que tenemos con los años que terminan en 0, 1810, 1910, 2000, 2010, 2020, Y AHORA 2021 que no será inolvidable, sino no olvidable ante la pandemia o epidemia mundial que ya se llevó puesta a 55.000 personas Y mas de 3 millones en todo el mundo. Por el Covid/19, generado en China y degenerado y expandido  en el mundo por el gobierno dictador chino que ante el aviso y alarma de científicos ante la aparición de este virus letal en diciembre de 2019; los callaron y confinaron, como hacía Stalin cuando enviaba los trenes cargados de opositores a Siberia.

Sumidos ante esta pandemia, nos ayuda estar lejos, más San Juan por supuesto, pero terminó por arrasar la paupérrima economía que nos dejó el anterior gobierno, quien había prometido una lluvia de inversiones que no fue, porque llovió sequía, que vencería a la inflación y la dejó inmanejable, que vencería a la pobreza, en cambio la aumentó y endeudó en forma estrafalaria a la Argentina a favor, como siempre de los amigos. El gobierno actual se encontró con la pandemia, con la deuda agravada por la mala reputación que tenemos en el mundo porque con los default no honramos nuestros compromisos ante un gobierno nacional parecido a un unicato, porque aparte del poder ejecutivo, vemos que el Congreso no funciona, La justicia no funciona, las escuelas tienen campanas de palo y la sociedad confinada y subsidiada. Muertes, la miseria humana que se ensaña, sin un plan económico a la vista y con un presidente oscilante ante la metástasis producida por el Camporismo que domina la presidenta de la nación, avanzando en todos los frentes ejecutivos, legislativos y judiciales para deshacerse de 10 causas que caen sobre ella y sus dos hijos. Con los ojos azorados la población no sabe si el país está manejado desde la casa Rosada o desde el  Instituto Patria o guarida de montoneros que despertaron el monstruo de la subversión concomitante con la triple A y la Represión feroz. Para que el susto siga latente según los politólogos franceses cuando presagian: subversión o insurgencia, represión, contra represión o juicio a las juntas y……guerra civil. Dios no permita que lleguemos a esta cuarta fase.

Hoy la Argentina se quedó prácticamente con partidos políticos vacíos de ideas, algunos van desapareciendo, hay carencia de estadistas, de líderes y de políticos que conducen a la sociedad. Si la vida como dice Gabriel García Márquez es lo que uno recuerda y cómo lo recuerda, Los argentinos recuerdan con nostalgia a presidentes como Raúl Alfonsín O a Arturo Illía que muere en la pobreza y en el PBI disponía del 20% hacia la educación. Si la decadencia se define en cuatro pasos: La huida de los dioses, la destrucción de la tierra, la masificación del hombre y la prevalencia de la mediocridad, podemos asegurar que el vértigo del precipicio nos atrae. Porque el planeta está enfermo, se derrite, nos quedan 10 años según los científicos para bajar la temperatura de lo contrario luego será irreversible, Los dioses huyen cuando la gente comienza a descreer o como dice el tango: hoy no creo ni en mí mismo!!, la masificación o individualismo que expulsa a la individualidad creativa empática es evidente y el avance de la mediocridad es contundente. Prueba de ello es la saturación de imbecilidad que aparece por cuanto medio de comunicación exista, para distraer a las personas, vale más la opinión de una vedette que cruza el charco y se va a Uruguay o el desenfreno verbal de un cómico resentido que el pensamiento de ciudadanos anónimos argentinos que madrugan para trabajar y con suerte vuelven a sus hogares si no los matan en el camino. La banalidad, trivialidad, superficialidad expulsaron al talento y a la dignidad de las personas. El nihilismo enfrenta y devalúa axiológicamente a la sociedad. Lo adelantó Enrique Santos Discépolo: Vale Jesús lo mismo que el ladrón.

¿ QUE SE DEBE HACER?.

San Martín y Belgrano Liberan el país Juan B Alberdi sienta las bases que engendra la Constitución y Sarmiento con Mitre estructuran el estado argentino. La educación aggiornada a la realidad mundial debe pasar por el corazón de las decisiones políticas y quien no quiera invertir en las escuelas y universidades que invierta en la ignorancia. La ignorancia es atrevida, resentida y decadente. La sociedad debe participar activamente para reflotar y vigorizar a los partidos políticos hacia la construcción de la República con alternancia de dirigentes que generes líderes porque quienes se creen con poderes omnímodos como las pilas duracell, no dejan crecer a quienes los preceden y entornan. El amiguismo, el empoderamiento de las influencias, las políticas de subsidio que empobrecen la posibilidad de que las personas desarrollen sus talentos; la politización de la justicia como la judicialización de la política deben ser erradicadas de la cultura argentina y echarlas al fondo del mar. Hay que recuperar al vecino que fomente la vecindad; traer la escuela a la casa para que renazca el hogar y el hogar debe llevar niños felices a las escuelas. No debe faltar el sentido de pertenencia, recordemos que nostalgia se descompone en nostos..retorno..algos angustia..nostalgia es la angustia por no retornar a la tierra que nos vio crecer. El estado no hace negocios, promueve y fomenta las empresas, las industrias y todas las actividades para fortalecer el mercado interno. La universidad que no investiga, no es universidad. Debe volver desde la niñez la cultura del esfuerzo y del ahorro. Fomentar la asimetría de los padres con los hijos, porque el padre y la madre no deben estar a la altura de los hijos. Hay que respetar los distintos cultos, la educación confesional y laica y no discriminar la vida privada de las personas. Pero recordemos que lo que vale es el “espíritu” de la tradición y la Argentina es occidental Cristiana y basada en la Sagrada Familia. Hay fuentes de vida que no deben ser abandonadas jamás. Las cárceles resocializan no destruyen al presidiario. Contra la igualidad que no es la igualdad debe volver el premio al mérito. Y el empresario debe comportarse como tal y no como alguien que solamente lucra con el estado cuando en connivencia con malos dirigentes se reparten el lucro de obras con adjudicaciones directas y no por licitación. Las expropiaciones están fuera del estado de derecho, para eso están los jueces honestos que le hacen honor a la justicia. Hay que replantear y volver al debate sobre la regionalización en la Argentina para equilibrar el tema demográfico; lo vemos ahora en villas en el gran Buenos Aires atosigadas de pobreza, son multitudes mientras que en el sur argentinos hay lugares que tienen medio habitante por kilómetro cuadrado. Una nación como dice Piaget es un plebiscito cotidiano, mientras que la democracia que se basa en una sociedad que cree que enriquece al sistema solamente cada dos años, es un sistema paupérrimo, porque no sabe elegir sino que solamente opta por el menos malo. Los médicos no se pueden quejar de que no hayan tenido paradigmas como René Favaloro, El doctor Maradona, Cesar Milstein, Luis Federico Leloir, o Albert Sweitzer algunos llegaron a ser premios Nobel.

Finalmente y por ahora, la política está desperdiciando a millones de argentinos de todos los oficios y profesiones, que pueden disponer de tiempo y ganas para despertar la vocación en los niños, en los jóvenes universitarios si es necesario, en el ciclo secundario que pasa por su peor fase, en los diferentes lugares de actividades, en las cárceles, parta que vayan a charlar, a departir a transmitirles sus experiencias. Recordemos que los griegos graficaban al proceso vivencial en una fragata donde delante iban la fuerza de la juventud y atrás dando el rumbo estaba la sabiduría de los ancianos. Hoy se sacraliza el cuerpo y se ningunea el alma y las virtudes. El pensamiento artificial globaliza y destierra creando ficciones para que luego aparezca un parásito invisible y destruya la economía mundial. Lo importante es no demorar más. Las sociedades neuróticos viven en el futuro o en el pasado, pero la vida es aquí y hora. En consecuencia en la era del consumismo surge cierta oligofrenia consensual tecnolátrica que modifica cerebros en celulares, entonces aparece quiasmo: cuando todo vale, vale todo. Y hoy en la Argentina la vida no vale nada. Es una vergüenza que en este país se mate una mujer cada 30 horas. La gente de bien pregunta con clamor dónde está la legislación, donde está la justicia?.

Al principio dije que la vida es irrevocable se hace en borrador, pasa y no vuelve, el resultado para bien o para mal siempre es irreversible, en consecuencia así como Ortega sostenía que hay que devolver!!!porque nadie nace de cero, nacemos dentro de una civilización que nos espera, de la misma forma hay que levantar la autoestima aceptando los desafíos que soñaron nuestros héroes, recordando que San Juan es tierra de proceridad: Sarmiento, Fray Justo Santa María de Oro, Fray Mamerto Esquiú, Aberastain Y Francisco Narciso Laprida padre de la independencia.

Jorge Luis Borges nos recuerda a Spinoza: cada cosa quiere la soledad de su ser. Esto significa que cada uno de nosotros como todos, por más aciago que sea, queremos y no le cambiamos nuestro destino a nadie. Sanjuaninos, expulsemos de nuestras vidas al charlismo,  la historieta del rumor, a la cultura del disfuerzo y por quienes siguen nuestras huellas, empecemos de una vez por todas y para siempre a escribir ¡la historia, nuestra historia !. No vaya a ser que por negligencia, distracciones superfluas y degradación, un día venga alguna corporación abominable  y nos encontremos ante la tragedia irreparable de que ¡NOS EXPROPIARON LA ARGENTINA!.

Y entonces si ¡LA HISTORIA NO NOS ABSOLVERÁ!

CRECER ES CAMBIAR DE PREOCUPACIONES. DE LO CONTRARIO DURANTE LOS PRÓXIMOS 30 AÑOS, ESTAREMOS HABLANDO DE LO QUE NOS PASÓ EN LOS ÚLTIMOS 30 AÑOS.

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