NUNCA MÁS.

Lo recuerdo como un hombre de pelo blanco pero no parecía todavía anciano. Yo andaba por los 30 años y me llevaba mal con el espejo. Una tarde infausta se me derrumbó el mundo para siempre; cerré mi corazón, estaba enojada había tenido la pérdida mayor, la que más nos duele a todas las madres. Se acercó este hombre y se sentó justo a mi lado en el banco de la plaza. Yo tenía la mirada y el alma perdida. Me convidó un chocolate, es la semana de la dulzura! me dijo.

con un gesto agradecí pero no tenía ganas de hablar, a lo sumo respiraba. Usted está triste y estamos en la semana de la dulzura, sonrió!. Le contesté al instante, del amargor, en mi caso. Es que no hace falta conocer su tragedia, su cara lo dice, me contestó. Ajá, es vidente, le repliqué. Pero tengo muchos años y creame yo se lo que le pasa!. Lo miré de soslayo y amagué levantarme, pero se atrevió: al menos deje que este viejo le diga un par de palabras. Me senté nuevamente y con esfuerzo dije para mis adentros/ qué pesado/.

Mire señorita, Usted no encuentra la palabra, no tengo curiosidad por lo que le pasa, pero intuyo que no puede desahogarse, porque no encuentra la expresión adecuada. Con descortesía lo miré con cierto enojo ¿y que puede saber Usted lo que me pasa si recién llega y ya se cree Nostradamus!!. Con los años todavía me molesta mi reacción, pero continuó como si no me hubiera escuchado. Usted es una muchacha que lleva en el alma el peor de todos los dolores, no hace falta que lo diga, y su corazón le clama a su mente que encuentre las palabras justas para expresar su dolor y no las encuentra, entonces no se puede desahogar!!!.

Ufa!!fui a un cura y me mando a rezar, el psicólogo se deleita con la terapia, me mandan a hacer yoga, que camine, que corra, que viaje; no hay caso hay dolores que no tienen remedio. Eso es lo que me pasa, es lo que intuye, es lo que se ve.

Dejeme decirle algo y coma otro caramelo que no la va a engordar!, para lo que me importa, refuté!. Su nombre es…Emilia, me llamo Emilia. Muy bien Emilia, Su ser clama, su alma llora, y su mente no encuentra la expresión correcta, entonces no sale del pantano del contrasentido, porque le ha perdido el sentido a todas las cosas. Debe encontrar la palabra justa para que usted pueda respirar y descansar, aunque sepa que de esa pérdida no se va a curar, pero tiene que salir del letargo, al menos para ver la vida de otra manera, porque la humanidad perdió la capacidad del consuelo, tapa, encubre, anestesia el dolor, en vez de dejarlo que fluya. ¿Usted es psicólogo..es psiquiatra?. No, soy jubilado que cobra la mínima o sea que estoy para que me consuelen ja, ja.

Pero qué le pasa a este viejo boludo por Dios y justo se viene a sentar aquí, justo aquí!.

Escucheme Emilia, la palabra o más bien la expresión que Usted no encuentra, vamos a buscarla por descarte: DESOLADA, no le dice nada verdad?..el sol parece un intruso y no llegamos a ninguna parte. Recuerde a Borges: la palabra encubre al pensamiento!!!.

Y yo le respondí de mala gana, y si lo encubre para que busca la palabra?. Algo vamos a encontrar me respondió. NI DESOLADA, NI ATRIBULADA, NI AMARGADA, NI DERRUMBADA, NI DESTRUIDA, nos da la sensación de que son palabras viejas.

Yo estoy rota por dentro, esa es la verdad. No Emilia, usted no está rota, rotas están las muñecas, los juguetes, las relaciones, pero Usted no está rota. No está DESCONSOLADA, NI SIQUIERA TRISTE; QUIZÁS EL TORPOR..Qué es eso?…eso está más allá del dolor. Pero Usted no asume, no asimila entonces nunca va a digerir lo que le ha pasado.

Señor! yo tengo dolor, un inmenso dolor!. Tampoco Emilia, usted no tiene dolor, usted es el dolor, usted se ha transformado en el dolor!. Y que es el dolor entonces señor?….

EL DOLOR ES LA FRACTURA BRUTAL DEL AMOR. ESO ES EL DOLOR.

Mire con todo respeto, aprecio todo lo que ud dice y es cierto no hay palabra, pero yo estoy muerta en vida!. Ahhh bueno, me gusta esa expresión, estamos llegando al rubicón. Muerta en vida. Fijese Emilia que acaba de encontrar una frase que dice mucho más que todas las palabras anteriores. Y al expresar que está muerta en vida, está abriendo la puerta. Yo si me permite creo que la expresión que mejor identifica lo que a Ud le pasa sería…dejeme pensarlo…que no le va a curar su corazón, pero al menos la va a poner de pie..sería…ME LLAMO EMILIA Y TENGO LA MUERTE VIVIENDO….ME ESTÁ LATIENDO EN VIDA LA MUERTE. SOY EL DOLOR, LA VIDA Y MI PROPIA MUERTE.

No lo volví a ver nunca más y eso que me sentaba en el mismo banco porque al menos senti el alivio de empezar a encontrar las palabras que pudieron gritarle al mundo lo que a mi me estaba pasando, sin tener que esperar consuelo de nadie. Era eso, me tocaba el corazón y sentía latir, el corazoncito de mi hijo muerto. Su muerte era mi muerte y los dos andábamos por la vida. Lo entendí, aquel hombre me ayudo a comprenderme y recuerdo que volvi a mi casa aliviada. Justo había llegado una tía con mis primas; una de ellas, la más chica le dijeron que debía darme el pésame..la pobre no sabía y me rezó el pésame entero..hasta fue gracioso, entonces mi tía comenzó, comenzó con la sanata: NENA NO TENES QUE LLORAR MÁS..PARÁ DE LLORAR..TENES LA VIDA POR DELANTE! Y la corté en seco..¡ TÍA…LE VOY A PEDIR UN FAVOR…NUNCA MÁS..PERO NUNCA MÁS, ME DIGA QUE NO TENGO QUE LLORAR! NUNCA, LO ENTIENDE?..si..se sonrojó.

Gracias, le cebo un mate?.

 

 

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