El gobierno de Ecuador rechazó por vía diplomática y con una “enérgica protesta” las recientes declaraciones del presidente argentino, Alberto Fernández, quien utilizó la figura de su par ecuatoriano Lenín Moreno, como sinónimo de traición política.

“Yo no soy Lenin Moreno. Puedo tener diferencias con Cristina, las tengo, en algunas cosas. Pero acá llegué con Cristina y me voy con ella. No voy a romper esa unidad”, había declarado el Presidente el lunes en C5N.

El contraste se refería a que Moreno, antes de asumir como presidente había sido dos veces vice de Rafael Correa y rompió con su espacio una vez en el poder.

Los dichos también hacían referencia elíptica a la ruptura que se produjo entre Moreno y su propio vicepresidente, Jorge Glas, quien se encuentra en prisión condenado por corrupción durante el correísmo. Un escenario que algunos analistas equipararon a la situación judicial de Cristina Kirchner y las razones por las que el Gobierno embate ante la Justicia.

En una nota formal , la Cancillería ecuatoriana dijo que “rechaza enfáticamente las expresiones utilizadas por el presidente Fernández y las considera una inaceptable intervención en los asuntos internos de otro Estado”.

Alberto Fernández: “YO no soy Lenín Moreno”

Añadió que Ecuador “no acepta que se realicen comparaciones insultantes para con el presidente (Moreno)”.

Recordó que en Ecuador “hay absoluta independencia y autonomía de los poderes del Estado” y que “el trabajo que viene realizando en la lucha contra la corrupción tiene el único propósito de devolver el Estado de derecho y la libertad de acción al Poder Judicial ecuatoriano”. Esto último, en clara referencia a la pelea entre Moreno y Glas.

El gobierno ecuatoriano hizo consultas a su embajador en Argentina, Juan José Vásconez, para realizar un “análisis exhaustivo de las relaciones”, anunció el miércoles la cancillería del país andino tras la “enérgica protesta” presentada. El objetivo: “Impartirle las instrucciones correspondiente” ante la escalada diplomática, dijeron desde Quito en un breve comunicado que consignó la agencia AFP.

El presidente de Ecuador, Lenín Moreno. Foto DPA.

El presidente de Ecuador, Lenín Moreno. Foto DPA.

No trascendió una respuesta desde el ministerio que comanda el canciller Felipe Solá.

La trama entre Lenín Moreno, su antecesor y su vice

Glas también se desempeñó como vicepresidente de Rafael Correa (2007-2017) y se mantuvo en el cargo con Moreno, aunque poco antes de cumplir ocho meses fue destituido en enero de 2018 en medio de acusaciones de ser parte de una compleja trama de corrupción, por las que finalmente fue condenado.

En agosto de 2017, Moreno retiró “todas las funciones” asignadas a Glas tras la disputa surgida entre ambos y las críticas de este último a su gestión.

Glas denunció entonces que, además, se le había retirado la posibilidad de uso del avión presidencial, como muestra de una presunta “retaliación” o revancha en su contra.

Y ratificó que no renunciaría al cargo y que cumpliría los cuatro años para los que fue electo como vicepresidente en fórmula electoral con Moreno en 2017.

No obstante, el 3 de octubre de ese año, la Justicia ordenó la prisión preventiva de Glas por su presunta vinculación a una de las tramas de corrupción de la constructora brasileña Odebrecht, caso en el que finalmente fue sentenciado a seis años de prisión.

Glas cumple la sentencia en una de las cárceles de mayor seguridad de la región andina y afronta, además, otros procesos judiciales por presunta corrupción.

Correa también ha sido condenado a ocho años de prisión por corrupción pero se mantiene prófugo de la Justicia. El exmandatario reside actualmente en Bélgica.

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