Me apasionó esta película surcoreana que ganó el Oscar trascendiendo al mismísimo Hollywood. El argumento?…una familia de la alta sociedad que de tanto tener se vuelve holgazana siendo los dueños de una mansión. Otra familia sumidos en la pobreza se infiltran falsificando profesiones y mimetizándose entre los dueños. Y debajo en el sótano, que parece un supermercado por las reservas vive un hombre que nunca ha salido, ,salvo una vez que lo ve el niño y queda traumado porque dice y no creen que ha visto un fantasma. A este hombre lo visita su mujer que es la cocinera, hasta que es sustituida por la otra cocinera engañosa. Tres planos, tres clases sociales, tres familias distintas y un mismo destino; son parásitos. Los dueños atragantados de lujos, le pierden el gusto a la vida. Los usurpadores tienen que mentir para sobrevivir como duques, aunque saben que son parásitos. Y el matrimonio del subsuelo, para que salir a la superficie si ahi en ese submundo lo tienen todo, como si fueran ratones, son también parásitos. Superpongamos esta película a la sociedad argentina. Los dueños de la casa vendrían a ser los que viven bien, tienen reservas por el equivalente a un PBI, viajan, evaden, si los pesca alguna pandemia hay que traerlos en aviones. Son una multitud que vive fingiendo clase media pero tienen casi 400 mil millones de dólares en un país con niños hambrientos, son: parásitos!. Los usurpadores, que son millones, son los subsidiados, atosigados de planes, de cargos, de jubilaciones sin aportes, de canongías, viven para comer no comen para vivir. Nunca les falta el asado, los fines de semana largos, les sobra estado benefactor pero les falta autoestima, dignidad e ideales; son parásitos. Los del subsuelo, son los que viven de los otros, le chupan la sangre a los que trabajan y son decentes, son los conformistas, los instalados, viven de los fondos publicos, prefieren que la nación les pague el precio de la mediocridad con tal que no piensen, no pataleen, y le pongan la oreja como los burros a cualquier denigrado que los engaña. Sus desafíos es cambiar el auto, vacaciones y aumentar la deuda interna porque nunca vuelven a pagar lo que deben. Son parásitos.

Claro a diferencia de la película aqui agregamos vecinos: políticos corruptos, se ponen primero la vacuna, son ineptos porque nunca estuvieron preparados para sentarse en una banca si son legisladores, o despreciables inutiles en cargos publicos, viajan en avion, les pagan el pasaje, se conocen todo el mundo, no hacen nada y se jubilan lo más pronto y holgadamente con las prerrogativas posibles. son parasitos. También son parásitos aquellos que se hacen elegir, son mandantes y hacen negocios personales con la plata del estado y crean el hijismo..deformacion de los hijos que nunca laburaron pero heredaron bienes y cargos..todos una manga de inutiles..también parásitos. Los negligentes que hacen menos de lo que deben, los imprudentes que hacen más de lo que deben. todos, todos, parásitos. Entre todo este componente se infiltran los parásitos invisibles, que nadie los puede detectar pero llevan la vida de un conde. Y finalmente voy a mostrar la foto de dos parásitos importantes uno ha muerto queda la viuda que son intelectualoides ciudadanos londinense, que aleccionaron de populismo y pobrismo, admiradores del chavismo, al matrimonio Kirchner. Ernesto Laclau y su esposa Chantal Moupfe. Ambos los creadores de este cretinismo e inspiradores de los intelectuales kirchneristas como Verbitzki, Gonzalez, Forster, Cerruti..jaja echarri, Brieva los inefables Fernández y el inexplicable Luis Delía. Todos, todos parásitos. Merecen el anti oscar.

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