Había muchas expectativas porque sobresalía una captura de cierta encuesta en la que Lewandoky, temible delantero alemán aparecía primero. Otros protestaban porque decían que siempre ganaba el argentino este premio que en realidad es el cenit, es el más inalcanzable, el Everest del fútbol, pero cuando apareció con su esposa y sus tres hijos vestidos como él, la suspicacia nos tiraba un signo alentador. Y Suarez una vez recibido el premio cuando apareció la grabación del él y del Kun Aguero felicitándolo, nos dimos cuenta de que Messi sabía que lo ganaba. Ganó 7 balones de oro y el mundo pudo ver a su querido Rosario hoy lamentablemente sumido en el flagelo de la droga, algunos testimonios, su casa, su infancia, olor a cierta pobreza comparada con Europa y quizás escrache preparado para el comentarista Azaro donde aparece criticándolo por no haber ganado nada para la Argentina.

Otra vez la Argentina paradójica desaparecida del mundo y que saca de la galera un premio Nóbel, el mejor jugador del mundo, que alimenta nuestra personalidad vicaria, para ser necesitamos que nos vean y nos digan lo que somos. Humilde, familiero, habla poco, su oficio es la pelota y crear durante muchos años lo que más necesita el mundo: BELLEZA!!…Un paradigma para la juventud, siete gritos, siete vidas, siete emociones, siete horizontes para una sociedad que hoy recobró la esperanza, por todo eso ¡GRACIAS MESSI!.

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