Borges detestaba que le hicieran una estatua o pusieran su nombre a una calle y tenía razón, más aun en un pueblo iconoclasta como éste.

Entre otros homenajes a Maradona, en las redes sociales muchos propusieron que ese aeropuerto, hoy llamado Ministro Pistarini en referencia Juan Pistarini, militar que fue titular de la cartera de Obras Públicas entre 1944 y 1952, pase a llamarse Diego Armando Maradona. No sería el único caso en la región de una terminal que homenajee a un referente cultural: el aeropuerto internacional de Rio de Janeiro, por ejemplo, lleva el nombre músico y compositor Tom Jobim.

Eurnekian tuvo una un vínculo de décadas con Maradona, con momentos especialmente cercanos. Según cuentan sus allegados, asistió económicamente a la familia desde fines de los años 70, y fue pieza clave para que el jugador conformara su relación con Puma. En aquellos años, el empresario estaba dedicado al sector textil, y gestionaba la representación local de la marca alemana a través de su firma Uzal. Tras su iniciativa, Maradona firmó contrato con la marca, cuyos clásicos botines lució a lo largo de casi toda su carrera.

Eurnekian también intervino para que el 10 volviera a jugar en Boca a mediados de los ’90, luego de los casos de doping que condicionaron los últimos años de su carrera. En aquel entonces, el empresario realizó un aporte económico para que el club sumara al futbolista, y organizó giras del plantel por Asia.

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