RECUERDOS DE UN NÚMERO 10.

 

Tengo un recuerdo feliz de mi infancia, aunque si debo definir con una sola palabra a Villa Fiorito, el barrio donde naci y creci digo Lucha. En Fiorito si se podía comer se comía si no no.

Yo me acuerdo de que en invierno hacia mucho frio y en verano mucho calor.  La nuestra era una casa de tres ambientes ..je. Era de material, un lujo.  Vos pasabas una puerta de alambre y ahí había un patio como de tierra. , después la casa el comedor donde se comía, se hacían los deberes, todo y dos piezas. A la derecha estaba la de mis viejos, a la izquierda no más de dos metros por dos la de los hermanos..de los ocho hermanos.

Cuando llovía había que andar esquivando las goteras, porque te mojabas más adentro de la casa que afuera.  O sea no es que no teníamos una pileta, no teníamos agua. Asi empecé a hacer pesas yo con los tachos de YPF, los usábamos para ir a buscar agua hasta la única canilla que había en la cuadra, para que mi vieja pudiera cocinar, lavar, todo.  Y con las manos tambie´n las metías en el agua y te la pasabas por la cara, por los sobacos, por las bolas por los tobillos, entre los dedos.

Lavarse la cabeza era más complicado te imaginas en invierno? Mejor zafar.  La verdad la verdad no teníamos mucho para divertirnos pero con mi amigo el negro hacíamos barriletes y los vendíamos , La primer pelota fue el regalo más lindo de mi vida, era numero uno de cuero y dormía abrazándola toda la noche.

Mi vieja nunca comía porque decía que tenía dolor de hígado. Con el tiempo me decía que boludo que soy, no me di cuenta que era la coartada para engañarnos de que le dolía el híagado en realidad se sacaba el bocado de la boca, para que alcanzaran los diez platos.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here