Allá a principios de los años 90, recuerdo que lo entrevisté en el ex hotel Nogaró. Tuve la suerte de que al llegar antes no había otro medio y pude charlar un rato con un hombre que personalmente era exáctamente igual a cuando actuaba y ese día estaba de buen humor. Salió tema de los opinadores por una sátira que había estado haciendo en su programa y lo refutó Bernardo Neustand que era hacia quien iba dirigida la ironía de Tato Bores. Entre otras cosas departimos que en ese momento igualmente que cuando comenzaba su trabajo en la televisión y luego de haber transitado varios gobiernos militares y civiles, di en este momento y volviese a entrevistarlo creo que coincidiríamos en varios ítem  que castiga sin piedad a la sociedad argentina en gran parte producido por la misma sociedad: ausencia de educación, la trágica costumbre de venderse por un cargo, la pésima dirigencia en todos los órdenes, la devastación que viene sufriendo la justicia; claro hay una diferencia sustancia, ya no le podemos echar la culpa a los militares, porque no están y solamente aparece el maltrato que le hacemos a las instituciones, por parte de la pérdida de conciencia política de la misma sociedad cada vez más entumecida e ignorante para elegir, que no es elegir porque viene de elegante, y hemos perdido esa elegancia, desde hace décadas optamos por lo menos malo y sospechoso como círculo vicioso de un país que perdió la Brújula, de todas maneras Tato Bores no se puede negar que a través de su condición de cómico hizo de la crítica un aporte fundamental.

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