CONFESIONES
Durante la última década, hice una amistad sincera, profunda y sin concesiones con Marcelo. Nos juntábamos en el Híper, acumulando cafés y horas. A veces mirábamos el reloj, nos tomábamos la cabeza y salíamos disparados, hacia compromisos pendientes. Las charlas entre dos periodistas, generalmente se enfocan en la realidad local y actual. Un tercer ser invisible siempre estaba ahí y nos habitaba. Coincidíamos casi en todo; la política, el fútbol, los medios, los rumores, las perspectivas dse la provincia, los gozos y las sombras. Vital, risueño y con mucho estilo, modo y manera le daba el TALANTE que no encontré en otros colegas. Cuando trabajamos en la Voz, me impresionaba todos los días su orden, las síntesis finales de cada programa eran perfectas y su nivel cultural era la complementación que yo había buscado toda mi vida; por ejemplo entre tantas le hicimos una nota al filósofo Jaime Barilko y yo me regodeaba cuando ambos analizaban EL ESTRUCTURALISMO; es decir, tuve a mi lado un tipo preparado, instruído, profesor, y dueño de cierto carisma ue supo pintar el rostro de canal 8. Marcelo Yacante era la imagen de San Juan; cuando dejó de estar, dicha pantalla se convirtió en una caricatura. Porque la televisión enmudeció y las multitudes se quedaron sin el vigor que daba su slogans perfecto: QUE TENGAN UNA BONITA TARDE.
Ambos sufríamos el sistema, porque lo enfrentamos. Yo padecía la cacería de la censura y él, quien estubo un tiempo en Buenos Aires con Juan Alberto Badía, aquí en su amada tierra era NINGUNEADO. Transitamos un tiempo, nuestro tiempo, aquí donde la banalidad no tiene piedad de la vida privada de las personas. ¡Cuantas veces me trataron de ladrón, delincuente y de burgués despreciable!. Marcelo tenía lo suyo y no se hasta que punto; solamente él y nadie más sabe lo que sufrió.
Fuimos empáticos en desgracias parecidas, hasta reirnos de nosotros mismos. El viejo Borges acertó, la mano no abrió la puerta y Marcelo..EL GRAN DESPERDICIADO..se nos fue prematuramente para siempre. Su estoica esposa hizo guardia en el velorio, por la mañana le llevaron a su hijo, ella lo alzó y abrazó, mientras que a mí se me derrumbaba todo. Finalmente, el ser invisible que siempre estaba en nuestras charlas..anda por ahí es hombre y es mujer, con nombre y apellido..LA MEDIOCRIDAD.
La conjura de los necios nos somete al actual infierno y nos priva de tener..UNA BONITA TARDE!. Y después..lo que ustedes ya conocen..las coronas, el cortejo…y la caravana de tanatólatras que elogian y brindan por quien; estan felices, se lo sacaron de encima.
SEIS AÑOS SIN MARCELO YACANTE.

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