No sabemos si se muere dos o más veces en esta vida. Alegóricamente por supuesto. Pero hay consternación en la provincia por la muerte, de Wey Zapata que hace no mucho tiempo protagonizó un accidente que tras una operación le cercenaron un brazo. Pero increíblemente insistió redobló la apuesta y siguió corriendo en moto apenas recuperado inclusive ganando competencias en algo tan dificil y delicado como es enfrentar con una motocicleta los peligros de la velocidad en terrenos escarpados que son la razón de ser de este tipo de competencias. Sin un brazo es categoría y acrobacia manejar un bólido que de por si puede ser letal. La última foto fue con Scioli lo fue a ver en la Ñata al embajador argentino en Brasil, recordemos que al ex gobernador de Buenos Aires también perdió un brazo en un accidente náutico. Pero como dice el proverbio genio y figura se lleva hasta la sepultura, nada pudo detener los bríos de este muchacho que hoy nos deja el recuerdo de un corta , breve y fugaz vida. Morimos como nacemos y este caso extremo no sería la excepción. Entre el vértigo y la leyenda la muerte lo eligió a él.

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