El Papa Argentino, como lo refleja el enviado del País no ha dado una improvisada conferencia de prensa en el avión, insiste sobre un concepto, que es una falacia, porque está equivocado. La hermeneutica es el arte de la interpretación y sostiene:la fulminante dimisión el pasado jueves del arzobispo de París, Michel Aupetit, a quien defendió asegurando que se trataba más bien de un tema reputacional y revelando que había practicado solo “pequeños masajes y caricias” a su secretaria. “Los pecados de la carne no son los más graves”. Su interpretación en este hecho casuístico es que es un tema menor reputacional que  el Arzobispo de Paris solamente haya masajeado y acariciado a su secretaria y remata: ” los pecados de la carne no son los más graves!!”.

sobre los abusos sexuales cometidos durante siete décadas. La investigación cifra en unos 300.000 los casos y obligó a la Iglesia francesa a admitir que tuvieron “un carácter sistémico” y que se mantuvo una “cruel indiferencia” antes los hechos. Preguntado por las implicaciones que el monumental inventario de fechorías sexuales del clero francés podría tener para la Iglesia universal, el Papa respondió que no lo ha leído y que recibirá en las próximas semanas a los obispos galos para tener más datos. ¿No lo ha leído, no sabe, no está informado?. Continuemos.

Esta respuesta, hermeneutica, esta interpretación es gravísima:

El Papa, en cambio, como ya ha hecho en otras ocasiones, sorprendió pidiendo que parte de esos hechos y, en general todos los abusos y sus encubrimientos, se juzguen con la óptica de aquella época. “Cuando se hacen estos estudios hay que estar atentos a las interpretaciones realizadas en un arco de tiempo tan largo. Hay riesgo de confundir el modo de afrontar un problema 70 años antes. Una situación histórica debe interpretarse con la hermenéutica de la época, no con la nuestra. La esclavitud, por ejemplo, los abusos de hace 100 años, nos parecen una brutalidad. El mundo era otro, había otra hermenéutica. En el caso de la Iglesia se encubría… Era una cosa que pasaba en las familias y en los barrios. Hoy decimos que no funciona. Pero hay que interpretar con la hermenéutica de cada época”, señaló.

Tomemos un ejemplo. Cristo, Dios que no cambia de opinión puso una alegoría furibunda en relación a los que producen escándalos contra niños: “más les vale atarse una piedra de molino en el cuello y largarse al mar”. Han pasado 20 siglos y no algunas décadas de atrocidades como lamentan las víctimas. Ha cambiado la visión social de este hecho atroz en relacion a la violación de un niño?…O sea que la hermeneutica o interpretacion es que de acuerdo a la óptica social ahora es brutal, pero no sería tan brutal de acuerdo a las normas crueles con que se manejaba la humanidad?….O sea que Josef Menguele que le arrancaba los ojos a los niños judíos y le implantaba ojos de color, para la sociedad no fue tan atroz hace 80 años como ahora?.

Los problemas de la carne, cuando un cura manosea a un niño, no termina en la carne, lo destruye psicológicamente. Un Papa no tiene que hacer declaraciones en un avion para que luego le echen la culpa al periodismo además, no ha improvisado lo viene diciendo desde hace años y así no descubre, sino encubre la verdad!!!. Critica a los populismos, pero es clasista y los fomenta en la prédica y recibiendo dirigentes abominables. En Chile hizo lo mismo, en Venezuela también. Juan Pablo II tuvo que salir a pedir perdón 500 años despues de la inquisición con la misma hermeneutica o interpretación. Lamentable y si..Zaffaroni sin dudas fue de los que levantó la mano para pedir la libertad de Barrabás.

 

 

A bordo del avión papal – 

El papa Francisco regresó el lunes por la mañana de su viaje por Chipre y Grecia, donde volvió cinco años después a la isla de Lesbos para descubrir que poco había cambiado desde entonces. El Pontífice se refirió de nuevo al drama migratorio en la tradicional rueda de prensa que ofrece en el avión. Francisco, como ya hizo durante todas sus paradas del viaje, arremetió también contra la Unión Europea (UE) por su falta de compromiso en cuestiones centrales como la acogida o el intento de uniformizar y diluir las diferencias existentes entre países. Pero sorprendió, además, comentando los detalles de la fulminante dimisión el pasado jueves del arzobispo de París, Michel Aupetit, a quien defendió asegurando que se trataba más bien de un tema reputacional y revelando que había practicado solo “pequeños masajes y caricias” a su secretaria. “Los pecados de la carne no son los más graves”.

El mismo tema condujo también las preguntas hacia el informe que ha elaborado una comisión independiente creada por la Conferencia Episcopal francesa sobre los abusos sexuales cometidos durante siete décadas. La investigación cifra en unos 300.000 los casos y obligó a la Iglesia francesa a admitir que tuvieron “un carácter sistémico” y que se mantuvo una “cruel indiferencia” antes los hechos. Preguntado por las implicaciones que el monumental inventario de fechorías sexuales del clero francés podría tener para la Iglesia universal, el Papa respondió que no lo ha leído y que recibirá en las próximas semanas a los obispos galos para tener más datos.

El Papa, en cambio, como ya ha hecho en otras ocasiones, sorprendió pidiendo que parte de esos hechos y, en general todos los abusos y sus encubrimientos, se juzguen con la óptica de aquella época. “Cuando se hacen estos estudios hay que estar atentos a las interpretaciones realizadas en un arco de tiempo tan largo. Hay riesgo de confundir el modo de afrontar un problema 70 años antes. Una situación histórica debe interpretarse con la hermenéutica de la época, no con la nuestra. La esclavitud, por ejemplo, los abusos de hace 100 años, nos parecen una brutalidad. El mundo era otro, había otra hermenéutica. En el caso de la Iglesia se encubría… Era una cosa que pasaba en las familias y en los barrios. Hoy decimos que no funciona. Pero hay que interpretar con la hermenéutica de cada época”, señaló.

La teoría del Papa no es fruto de una respuesta improvisada en una rueda de prensa aérea. La ha repetido otras veces y suele incomodar enormemente a las víctimas, que no encuentran ninguna posible óptica histórica para interpretar la violación de un menor o el hecho de que la cúpula eclesial encubriese a los delincuentes que lo hicieron. O todavía peor, que lo sigan haciendo. Incluso si la teoría fuese aceptada, consideran, no se trata de una perspectiva de siglos, sino de muy pocas décadas.

Daniel Verdú

Nació en Barcelona en 1980. Aprendió el oficio en la sección de Local de Madrid de El País. Pasó por las áreas de Cultura y Reportajes, desde donde fue también enviado a diversos atentados islamistas en Francia o a Fukushima. Hoy es corresponsal en Roma y el Vaticano. Cada lunes firma una columna sobre los ritos del ‘calcio’.

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