Caras desencajadas, rostros amargados, silencio despectivo fue el escenario principal del Frente de Todos ante la derrota inusitada del gobierno de Fernández ante la oposición. El Frente de Todos, perdió casi todo: la vicepresidente pierde 6 senadores y el quorum, pierde en su bastión histórico, la provincia de Buenos Aires, como en Córdoba, como en tantas provincia algunas que no esperaban caer, como es el caso de Santa Cruz donde fue a votar la vicepresidenta. Hubo, diría Victor Hugo pero no Moralez, sino el escritor frances: un cambio de frente del universo. Porque de repente el pueblo pasó factura, y salpicó a La Cámpora, al Instituto Patria, al populismo, al Kirchnerismo y a los clisés: volvemos mejores, vamos por más etc. Todo se derrumbó aun apostando a la vacunación, y a otros logros que no existieron frente a un presidente que habló durante 10 minutos y no dijo nada. Y una vicepresidenta que nos hace acordar aquello de: la victoria tiene mil padres, la derrota es huérfana. Por eso y en contra de su voluntad debio subir al estrado pero no habló se la notaba transida como aquella vez que Kirchner perdió con De Narvaez. La misma actitud. El presidente quiso amagar con un mea culpa diciendo que en algo habremos hecho mal las cosas y que mañana empieza la campaña. Pero a esta altura el humor de la gente y los numeros no se cambian en dos meses. Hay una situación que parece irreversible. Preocupa la reaccion de los mercados, si la vicepresidenta le cambiara todos los ministros a un presidente timorato, y el principal, Guzmán quedó en la picota.

En San Juan ganó el oficialismo pero con números más apretados, como en siete provincias argentinas. El peronismo sufre una derrota contundente porque el pueblo HABLÓ..Y LO HIZO CLARAMENTE!!!.

 

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